El trabajo se publica en el
último número de Journal of Alzheimer's Disease y en él han participado
también los investigadores Juan Perucho, Isabel Rubio, María J. Casarejos, Ana
Gómez, José A. Rodríguez-Navarro, Rosa M. Solano, todos del Departamento de
Neurobiología y Neurología del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid.
El
hallazgo confirma un posible mecanismo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer
ya que hasta ahora varios estudios epidemiológicos habían mostrado un aumento de
la prevalencia de esta patología en pacientes sometidos a anestesia y cirugía.
Las conclusiones podrían tener importantes implicaciones para los pacientes,
como comenta Justo García de Yébenes: "Los estudios preoperatorios, antes de la
realización de una cirugía o intervención quirúrgica que requiera anestesia,
deberían ampliarse e incluir sencillas pruebas genéticas para determinar si
existe o no predisposición genética al mal de Alzheimer, a fin de utilizar la
anestesia adecuada, ya que las pruebas hematológicas y de alergología que
tradicionalmente se efectúan para detectar posibles incompatibilidades no son
suficientes para controlar el riesgo médico del paciente".
En este trabajo, los científicos administraron la anestesia dos veces por semana
durante tres meses tanto en ratones normales como en otros con mutaciones que
simulan en modelo murino la enfermedad de Alzheimer (denominados APPswe) con
entre siete y diez meses de edad.
El análisis permitió comprobar el efecto del uso de ese tipo de anestesia en el
cerebro humano y los resultados son elocuentes: las alteraciones producidas en
el cerebro de los ratones mutados son muy similares a las que se observan en el
de los pacientes que ya han desarrollado la enfermedad de Alzheimer.
(J Alzheimers Dis 2010; 19: 4).