Se trata de la
primera sentencia que reconoce a vecinos como perjudicados
CRISTINA DELGADO - Barcelona - 13/07/2010
Un juzgado de
Madrid ha condenado a Uralita a indemnizar con 3.918.594,64
euros a medio centenar de vecinos de Cerdanyola y Ripollet
(Barcelona) por los daños derivados de la exposición al
polvo de amianto generado por la fábrica que la empresa
tenía entre ambas localidades. Los afectados en su momento
reclamaban 5.414.139,54 euros.

La fábrica de Uralita en Cerdanyola del Vallès (Barcelona)
La sentencia es
pionera en España, ya que se trata de la primera vez que los
demandantes no son empleados de la fábrica, sino 47 vecinos
que vivían en sus inmediaciones y que, según la resolución
judicial, sufren enfermedades que son producto del contacto
que han mantenido diariamente con el amianto que utilizaba
Uralita para fabricar sus materiales. De estos 47 vecinos
han sido 45 los que han recibido sentencias favorables.
El Juzgado de Primera Instancia número 46 de Madrid ha
considerado que "es claro" que la causa de los padecimientos
de los demandantes, o de sus familiares fallecidos, es la
actividad industrial realizada desde 1907 en la factoría de
Uralita situada entre Cerdanyola y Ripollet, municipios
donde han residido durante décadas los afectados.
Según la sentencia, los medios de transmisión que han
causado la enfermedades de los demandantes abarcan desde las
emisiones de la fábrica en forma de polvo de amianto, la
manipulación de las ropas de los trabajadores por parte de
sus familiares en sus domicilios y la contaminación derivada
de la degradación de depósitos de residuos derivados de la
propia actividad industrial.
"Incluida la que probablemente fuera provocada a
consecuencia del esparcimiento que durante muchos años se
realizaba por los operarios de la propia empresa por las
zonas urbanas de ambos municipios, ciertamente con la
aquiescencia, incluso complacencia, de la propia población y
de las autoridades", añade la sentencia.
Los vecinos contentos, la empresa no habla
"La sentencia es pionera. Estamos muy contentos. No se trata
del dinero, sino del reconocimiento: Uralita contaminó todo
lo que había a nuestro alrededor", ha comentado Jesús
Ferrare, miembro de la Asociación de Afectados por el
Amianto y que acudió como público en representación de los
enfermos durante el proceso judicial en Madrid. Las
compensaciones económicas, ha señalado, esperan que sirvan
al menos "para hacer a los enfermos, que ya no se pueden
curar, la vida lo más cómoda posible dentro de sus
problemas". Sobre las dos personas para las que le sentencia
no ha sido favorable, esta semana se reunirán con sus
abogados, para estudiar si presentan un recurso. "Sabemos
que Uralita recurrirá. Preferiríamos que la sentencia fuera
en firme. Pero al menos hemos abierto una vía. Esperamos que
todos los enfermos se den cuenta gracias a la sentencia de
que, por muy grande que sea Uralita, se puede ganar".
Uralita no hará declaraciones por el momento. La empresa
está analizando la sentencia, y un portavoz se ha limitado a
señalar que la acatan pero no la comparten, y por eso la
recurrirán.
Efectos del amianto
La lista de indemnizaciones es larga. Son 45 los afectados a
los que reconocen que su enfermedad está vinculada con el
amianto y el juez les otorga compensaciones que van de los
43.000 euros a los 470.000 euros. Los enfermos sufren en su
mayoría placas pleurales (endurecimiento en la capa que
recubre los pulmones). Estas placas provocan o pueden
provocar problemas para respirar, por lo que limitan la
actividad del enfermo. A la mayoría se les reconoce además
daño moral, que sus abogados pedían por tratarse de una
enfermedad incurable y que empeora con el tiempo.
Las compensaciones económicas más altas responden a las
lesiones pulmonares que ya están más avanzadas, y que
obligan a los enfermos, por ejemplo, a usar bombonas de
oxígeno para respirar, así como las de los afectados por un
tipo de cáncer pulmonar mortal (mesotelioma).
"Debe concluirse que la causa adecuada o eficiente de los
padecimientos de los hoy demandantes, o de sus familiares
fallecidos, es la actividad industrial realizada desde 1907
en la factoría de la hoy demandada [Uralita]", dice la
sentencia, que concluye que los medios por los que el
amianto llegó a los enfermos fueron por la propia fábrica,
la manipulación de ropa de sus trabajadores y la
"degradación de depósitos de residuos derivados de la propia
actividad industrial, incluida la que probablemente fuera
provocada a consecuencia del esparcimiento que durante años
se realizaba por los operarios de la propia empresa".
El juez añade que esta última acción probablemente se
llevaba a cabo con "la aquiescencia, incluso complacencia,
de la propia población y de las autoridades". Durante el
juicio, Uralita reconoció que en los años setenta esparcía
restos de placas y tubos de fibrocemento por las calles, que
estaban sin asfaltar. Con la lluvia, las placas compactaban
las calles. Los afectados explicaron que nunca creyeron que
era peligroso y por eso, siendo niños, jugaban con los
restos del material tóxico.
Fuente: Elpais.com