La Tierra, arrugada por la
gravedad
El satélite europeo 'Goce' mide
con una precisión jamás lograda el geoide del planeta - Los datos explican la
variación de mareas y de alturas
ALICIA RIVERA - Múnich - 13/04/2011
La Tierra, lejos de ser una esfera perfecta, resulta ser una bola arrugada, con
protuberancias y depresiones, cuando se refleja su campo gravitatorio, su
gravedad en miles de puntos. Es un nuevo mapa tridimensional de todo el planeta,
el de más alta precisión que se ha realizado hasta ahora, y refleja los datos
tomados desde el observatorio espacial Goce, de la Agencia Europea del Espacio
(ESA).
Para hacerse una idea de la exactitud
de esa bola arrugada, el responsable de la misión, Völker Liebig, pone un
ejemplo: "Los instrumentos que lleva tienen tal sensibilidad que serían capaces
de medir la diferencia de la masa de un gran buque petrolero con y sin un copo
de nieve que le cayera". Los científicos de Goce se han reunido recientemente en
la Universidad Técnica de Múnich (UTM, Alemania) para recapitular los resultados
científicos obtenidos en los primeros 20 meses de funcionamiento en órbita del
satélite. La ESA, además, les ha anunciado que se ha aprobado ya la prolongación
de la misión, y que el satélite tiene combustible suficiente a bordo para seguir
trabajando otros tres años.

La rotación hace que el radio de
los polos sea 21 kilómetros menor
La máquina permite detectar el
impacto de la masa de un copo de nieve
"La información que está
proporcionando el Goce, midiendo los gradientes verticales de gravedad, es útil
en geofísica, en circulación oceánica, en estudios de los hielos del planeta, de
los cambios en el nivel del mar, de las corrientes, etcétera; su sensibilidad es
tal que distinguimos, por ejemplo, la presencia del lago Vostok oculto
profundamente bajo el hielo antártico", señaló en Múnich el científico alemán de
la UTM Reiner Rummel, considerado el padre de esta misión.
A menudo, se piensa que la fuerza de
la gravedad tiene un valor constante en la superficie terrestre (aceleración de
9,8 metros por segundo al cuadrado), pero esto solo sería cierto si fuera una
esfera perfecta con una distribución uniforme de capas de material en su
interior. No es así. La rotación del planeta lo aplana por los polos (el radio
es 21 kilómetros mayor en el ecuador que en los polos) debido a la fuerza
centrífuga, y la variedad de su topografía se distingue a simple vista (desde
los picos de las montañas más altas hasta las fosas marinas más profundas hay
una diferencia de unos 20 kilómetros).
Tampoco la corteza y el manto de su
interior son uniformes. Todo esto hace mella en el campo gravitatorio y sus
diferencias se reflejan en el modelo de alta precisión que se ha hecho con los
datos del Goce. El satélite, de poco más de una tonelada, se lanzó en marzo de
2009 y está en órbita casi polar de la Tierra, a una altura de 254,9 kilómetros
que se mantiene con la extremada precisión necesaria, destacaron los
investigadores en la reunión de Múnich. La anomalía que se registró a bordo el
pasado verano y que impidió obtener datos durante julio y agosto se solventó
completamente, señalaron.
"El Goce lleva sensores cien veces más
sensibles que cualquier acelerómetro que se haya utilizado en el espacio
anteriormente", explicó Rune Floberghangen, experto de la ESA, quien recordó que
la revista Nature, a finales de 2010, pronosticó que los resultados de la misión
estarían entre los avances científicos más significativos de este año. El
satélite lleva seis acelerómetros y equipos GPS, con lo que logra una precisión
de las medidas de uno a dos centímetros verticalmente y una resolución espacial
de 100 kilómetros en la superficie terrestre.
¿Sobre qué referencia se miden las
mareas? ¿Y las alturas topográficas? ¿Y los cambios del nivel del mar? El Goce
sirve para obtener el geoide de alta precisión que sirva de referencia, y
resulta de gran utilidad porque, como señaló Roland Pail, de la UTM, por poner
un par de ejemplos, actualmente hay discrepancias de altura de las mareas de
hasta dos metros entre unas mediciones y otras, y conviven hasta 200 sistemas
diferentes -nacionales y regionales- de medidas.
El geoide, definido por el campo
gravitatorio terrestre, es una superficie de igual potencial gravitatorio y su
representación es precisamente esa Tierra arrugada resultante de los datos del
satélite. "Es una referencia básica para oceanografía, como una referencia
consistente de nivel global", recordó Rummel en la reunión científica de Múnich,
a la que EL PAÍS asistió por invitación de la ESA.
Este geoide sirve, por ejemplo, para
unificar a escala planetaria los datos oceánicos. "Si el océano estuviera
estático, el nivel del mar coincidiría con el geoide, pero no es así, y la
circulación oceánica está asociada a pequeñas variaciones de la superficie
respecto a esa referencia. Por eso Goce nos permite topografiar la dinámica
oceánica, incluidas las corrientes", señaló el científico Rory Bingham, de la
Universidad de Newcastle (Reino Unido).
El estudio de la tierra firme y su topografía, así como los hielos del planeta,
también se benefician de estos datos detallados. E incluso del subsuelo aflora
información, porque no toda la materia interior del planeta es igual y las
diferencias se manifiestan en el gradiente gravitatorio: el magma bajo los
volcanes o las placas tectónicas y sus zonas de deslizamiento o presión, que
pueden provocar terremotos, son accesibles con el Goce.
La bola arrugada del geoide terrestre
presenta unas protuberancias que corresponden a zonas de campo gravitatorio
máximo, y se distinguen en Sudamérica, el Himalaya, el norte de África y la
Antártida. La depresión más notable destaca como un pozo azulado en este modelo
y está situada en el océano Índico, debida a la distribución interior de masas,
explicó Roland Pail, de la UTM. "Goce está proporcionando los mejores datos de
gravedad terrestre jamás logrados y, además, su resolución y precisión van a
mejorar a medida que continúe la misión", señaló.
El Goce mide 5,3 metros de longitud
por un metro de diámetro y va recubierto de paneles solares. En su construcción
y desarrollo participaron empresas y equipos científicos de varios países
europeos, aunque no españoles, pero sí que están trabajando en los análisis de
datos expertos de la Universidad de Vigo, del Instituto Cartográfico de Cataluña
y de la Universidad Politécnica de Cataluña, que asistieron a la reunión de
Múnich.
El coste de la misión Goce asciende a
350 millones de euros y sus responsables combinan la información sobre la alta
tecnología invertida en este satélite científico con un lógico homenaje al sabio
que estableció los principios básicos de la gravitación universal: "Todo cuerpo
atrae a otro cuerpo con una fuerza directamente proporcional al producto de sus
masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia entre ellos"
(Isaac Newton).
Fuente: Elpais.com