Los
riesgos asociados a una intervención exigen al médico
adoptar las cautelas necesarias para evitar, en la medida de
lo posible, su producción. Ahora bien, cuando esos riesgos
son mayores por las circunstancias personales del paciente,
las medidas para su prevención deben extremarse.
Así se desprende de una sentencia dictada por la Sala
Contencioso-administrativa del Tribunal Superior de Justicia
de Madrid en la que se condena a la Administración por las
secuelas sufridas por una paciente tras una intervención de
muñeca.
Los magistrados han resuelto de esta forma el caso de una
mujer que fue operada del síndrome de túnel carpiano, tras
el que sufrió un acorchamiento de los dedos y dolor
persistente que tuvieron que ser tratados con una segunda
operación quirúrgica por recidiva del síndrome y neuropatía
el nervio mediano de la mano.
Como consecuencia de las operaciones, la enferma sufre una
insensibilidad de la mano por la que tiene reconocida una
incapacidad permanente total.La sentencia aclara que los
informes periciales son coincidentes en reconocer que la
primera intervención quirúrgica provocó la lesión del nervio
mediano de la mano "aun cuando tenía por objeto seccionar el
tendón palmar".
Ahora bien, este daño se considera, según los peritos, un
"daño iatrogénico", es decir, "una de las complicaciones
descritas en este tipo de intervenciones". En efecto, los
dictámenes periciales afirman que "la extirpación de la
tumoración de la muñeca podría estar relacionada con la
sección de nervio, pues el resultado anatomopatológico
refiere la presencia de fibras nerviosas y el tamaño de
aquélla coincide con el tamaño del nervio mediano".
Sin embargo, el informe del perito nombrado por el juez
revela que la paciente presentaba "unos factores de riesgo
individuales determinados por la existencia de una cicatriz
o tumoración ubicada en el mismo lugar de la cirugía", por
lo que se "incrementaba el riesgo genérico de la
intervención".
Estos datos coinciden con el dictamen presentado por la
Administración, que habla de la existencia de "una cicatriz
previa en la mano y un traumatismo", esto es, "una fibrosis
cicatricial que influye quirúrgicamente en que es más
complicado encontrar planos quirúrgicos, ya que
anatómicamente no se encuentran donde deberían estar y
tampoco se diferencian bien".
Técnica desaconsejada
En consecuencia, la resolución judicial, que acoge la
demanda presentada por la paciente, representada en el
proceso por Rafael Martín Bueno, letrado de la Asociación de
Víctimas de Negligencias Médicas, afirma que "en función de
las condiciones de la paciente debió hacerse otro tipo de
incisión que ampliara el campo de visión o de observación de
la zona afectada".
Por este motivo, "la técnica utilizada no fue ajustada a la
lesión de la enferma para poder realizar una técnica de
neurolisis del nervio mediano, que es lo que se
pretendía".Por tanto, la Sala sostiene que "pese a su falta
de conocimientos médicos, y sólo basándose en lo declarado
por los peritos, es factible concluir que si la paciente
sufría una alteración anatómica que podía provocar una
confusión entre los distintos órganos de la muñeca, no
parece absurdo que se adoptaran todas las medidas existentes
destinadas a evitar tal confusión, dado el daño irreversible
que puede originarse en intervenciones de este género".
Los magistrados del tribunal autonómico concluyen su
exposición advirtiendo de que "cuanto mayor son los factores
individuales de riesgo han de ser superiores las medidas
encaminadas a prevenirlos".
SIN RELEVANCIA JURÍDICA
La sentencia dictada por el tribunal madrileño aprecia
una infracción de los criterios médicos exigibles por no
haberse utilizado los medios "que pone a disposición el
estado actual de la ciencia para la curación del paciente
sin daños o lesiones innecesarias". Los magistrados obvian
cualquier infracción de la obligación médica de informar,
pues afirman que su existencia o no "es irrelevante, ya que
el resultado lesivo es consecuencia de una inapropiada
técnica quirúrgica que engendró o incrementó
injustificadamente para la enferma los riesgos tanto
genéricos como específicos de la operación". Es más, no se
ha materializado un riesgo típico, sino que "la elección
quirúrgica fue errónea".
Fuente:
Diariomedico.com