La técnica consiste en usar la matriz
de un órgano y hacer que crezcan los tejidos a partir de una siembra de células
madre
EMILIO DE BENITO - Madrid -
06/05/2010
El
corazón artificial del futuro podría ser biológico. No es un juego de palabras.
Sería -dentro de unos años, si el proceso funciona- lo más cercano a crear un
corazón.
Pero no se partiría de cero. La
novedad de la técnica, como explica el jefe de cardiología del hospital Gregorio
Marañón de Madrid Francisco Fernández-Avilés, es que se utiliza una especie de
molde. En este caso, se trata de un corazón descartado para trasplante.
El primer paso consiste en tratar este
órgano con un detergente enzimático para eliminar las células del donante. El
resultado es que se disuelve la carne, y se deja limpia la matriz del corazón
(lo que sería el esqueleto si habláramos de hueso, o la infraestructura formada
por tejidos conectivos en este caso). A partir de ahí, se siembra la estructura
con células madre para que el corazón se regenere. Este paso es complicado pero
ya hay antecedentes (se ha hecho con tráquea y con animales pequeños, explica
Fernández Avilés). Pero queda un paso: que esa estructura, convenientemente
regada, se ponga a latir.
Se trata de un experimento pionero en
el que participan el Gregorio Marañón, la universidad de Minnesota y la
Organización Nacional de Trasplantes con financiación (700.000 euros) del
Ministerio de Ciencia e Innovación dentro del denominado proyecto SABIO (Scaffolds
and Bioartificial Organs for Transplantation). Por eso no se va a ser muy
estricto con las células madre que se van a usar (ya las hay de cultivo). Pero
en un futuro, se seleccionarán para que sean de la persona a la que se le vaya a
implantar este corazón para evitar rechazos. Claro que para eso "pasarán años",
advierte Fernández-Avilés.
La idea de que una serie de células
madre se pongan a latir no es nueva. Ya se ha visto con materiales biológicos
que, de repente, se ponen a latir al unísono. Es lo mismo que pasa con los
embriones en su entorno natural, que cuando hay una masa crítica de células
cardiacas empiezan a dilatarse y contraerse espontáneamente, mucho antes de que
se trate de un corazón propiamente dicho con sus cavidades, sus válvulas y su
capacidad para bombear sangre.
Además, aun en el caso de que no se
consiga regenerar un corazón entero, es posible que se llegue a algunas de sus
estructuras (válvulas, músculos, vasos sanguíneos) que podrían usarse para un
autotrasplante, indica el investigador.
De momento, el primer paso ya está en marcha: el corazón se recibió el domingo,
y mañana estará ya la estructura limpia de células para que se empiece a sembrar
con las nuevas.
Fuente: Elpais.com