Uno de cada siete trabajadores está
a sueldo de una Administración.- El 40% no tiene plaza en propiedad
VICTORIA TORRES / CECILIA JAN -
Madrid - 28/05/2010

A casi nadie se le ha caído una
lágrima por el tijeretazo a los funcionarios aprobado por el Gobierno en un país
en el que todavía perdura la dura crítica que Larra les hizo ¡hace 177 años! Los
demás trabajadores, acuciados por los ajustes, la temporalidad y un paro que
golpea a más de cuatro millones y medio de personas, envidian su estabilidad
laboral, sus vacaciones de sultán y sus desayunos eternos. También está
generalizada la idea de que es un cuerpo vago y sobredimensionado. Pero, ¿están
justificadas esas críticas?
Casi el 40% de los empleados públicos
no tiene plaza en propiedad, la mayoría disfruta de los mismos 22 días
laborables que cualquiera y los sueldos -de entre 1.200 y 3.000 euros al mes-
tampoco son como para volverse locos.
En cuanto a que sobran funcionarios,
la pregunta más bien sería de dónde, ya que 43 de cada 100 son profesores y
sanitarios en un país en el que ambos servicios son universales y gratuitos.
Además, en el ranking europeo por volumen de funcionarios España no está en la
cabeza, sino a la mitad de la tabla. "No somos privilegiados ni del siglo XIX,
somos médicos, enfermeros, bomberos, policías, profesores y personas que te
realizan los trámites que necesitas. No estamos dispuestos a pedir perdón por
trabajar al servicio del Estado, un puesto que nos hemos ganado tras un proceso
de selección libre, transparente y abierto a todo el mundo", se defiende Miguel
Borra, secretario nacional de Formación del sindicato de funcionarios CSI-CSIF.
Están a punto de ponerse en huelga contra el recorte de sus sueldos para que,
junto a otras medidas, España logre poner coto a su déficit, pero ¿quiénes son?
¿Cuántos son?
En España hay más de 2,5 millones de
trabajadores al servicio de la Administración (2.659.010 personas, según el
último boletín estadístico de julio de 2009). ¿Eso es mucho, poco o regular?
Teniendo en cuenta una población de más de 46 millones, cada funcionario toca a
17 habitantes a los que atender. Sin embargo, la verdadera dimensión de su
fuerza laboral se mide, más que por la ratio por habitante, al compararlos con
la población activa ocupada -18.394.200 personas según la EPA del primer
trimestre de 2010-. El resultado es que uno de cada siete trabajadores con
empleo en España está en nómina de alguna de las tres Administraciones públicas
(estatal, autonómica o local), el 14,46%. Otro dato revelador que retrata a la
economía española es que hay casi tantos funcionarios como empresarios y
autónomos -3.130.800, según la EPA, el 17,02%-.
Del total, sólo un 21,9% (583.447)
trabaja para la Administración pública estatal (ministerios, Agencia Tributaria,
prisiones, justicia, Fuerzas Armadas, policía nacional, Guardia Civil o
entidades públicas empresariales...), mientras que el grueso de la mano de obra
pública, el 50,6% (1.345.557), cobra de las comunidades autónomas. En la
Administración local (ayuntamientos, diputaciones y cabildos) se encuentra el
23,6% de los trabajadores públicos (627.092) y completan el cuadro las
universidades, que dan trabajo al 3,9% de los funcionarios (102.894).
La mayor parte del funcionariado, el
20,7%, trabaja en un ayuntamiento, el clásico oficinista que cobra tributos y
tramita documentos, pero el grueso del cuerpo lo conforman profesores y
sanitarios. Juntos suman 43 de cada 100 (el 20,3% se dedica a la docencia no
universitaria y el 18,5%, al Sistema Nacional de Salud). Los menos son los que
emplea Patrimonio Nacional (0,6%, 1.435 trabajadores), seguidos de las fuerzas
de seguridad autonómicas (0,9%, 23.826). La administración de justicia, sumando
la estatal (0,9%) y la autonómica (1,4%), supone sólo el 2,3%.
¿Y en Europa?
La leyenda negra dice que España es un
país de funcionarios pero ¿más que Francia, menos que Alemania, igual que
Estonia, el doble que Finlandia? La Presidencia francesa de la Unión Europea
realizó en 2008 la comparativa más actual que existe sobre los cuerpos de
funcionarios en un informe titulado Administration and the Civil Service in the
EU 27 Member States. Analiza datos de 25 países del continente europeo entre los
que no está España. Tomando los mismos datos de España en 2008, cuando había
casi 100.000 empleados públicos menos -2.582.846-, ¿en qué lugar del ranking
quedamos? En la zona media, exactamente en el puesto 16, al mismo nivel que
Italia y Alemania. Italia tenía hace dos años 3.400.000 empleados públicos, el
5,7% de la población, uno por cada 17 habitantes, una cifra muy similar a la
española -5,5%, uno por cada 18- y a la alemana -donde había 4.500.000
funcionarios para más de 82 millones de personas, lo que se traduce en un 5,4%,
18 habitantes por cada empleado público-.
El país que lidera la lista es Suecia,
donde trabajan para la administración 1.125.000 personas, suponen el 12,3% de la
población y tocan apenas a ocho habitantes por funcionario. Le siguen Finlandia,
Letonia y Malta, con nueve por cabeza. Bélgica y Francia ocupan los puestos
séptimo y octavo, ambos con 12 funcionarios por habitante. Irlanda, Portugal y
Países Bajos también ganan a España, los dos primeros con 13 habitantes por cada
empleado público y el último, con 16. Con menos funcionarios que España hay 11
países, incluidos Luxemburgo -en el puesto 17, con 21 vecinos por trabajador
público-, Reino Unido -en el 19, con 29 por cabeza- y Grecia -el 20º de la
clasificación, con un habitante más por funcionario que Reino Unido-. Los tres
países de cola son República Checa, donde un funcionario atiende a más de un
centenar de habitantes, Rumania, con 127, y Eslovaquia, con hasta 135. La
mediana de funcionarios por país está en 5,9%.
¿Trabajo de por vida?
Según el Estatuto Básico del Empleado
Público de 2007, los empleados públicos pueden ser funcionarios de carrera,
interinos, personal laboral y personal eventual o de confianza. Sólo los de
carrera (oposición) son los que comúnmente se entiende por funcionarios. En
virtud de un "nombramiento legal", están vinculados a una Administración por una
"relación estatutaria regulada por el derecho administrativo" en lugar del
laboral como el resto de los mortales y disfrutan por tanto de plaza en
propiedad, fija, vitalicia y sin posibilidad de despido -cuidado, en Italia se
pone en la calle desde 2009 a los que tengan más de tres faltas sin justificar-.
Son 1.596.916.
En la categoría de personal laboral
militan 686.951 personas que, en cambio, tienen contratos ordinarios de trabajo
(ya sean fijos, indefinidos o temporales) regidos por el Estatuto de los
Trabajadores y por convenios colectivos. Aún queda una tercera categoría que,
bajo el paraguas de otro personal, engloba al personal eventual - "realizan
funciones expresamente calificadas como de confianza o asesoramiento especial en
virtud de nombramiento y con carácter no permanente"- y a los funcionarios
interinos - aunque son funcionarios y se rigen también por el derecho
administrativo, no tienen plaza a perpetuidad, sino que son nombrados "por
razones expresamente justificadas de necesidad y urgencia"-, entre otros. Esta
situación la sufren 375.143 personas. A ninguno de estos dos grupos se le aplica
el principio de "inamovilidad de la condición de funcionario", es decir, que los
pueden echar como a todo hijo de vecino, al tiempo que deben cumplir normas como
la incompatibilidad y el régimen disciplinario propias del funcionariado.
Conclusión: el 39,9% de los servidores
públicos no tiene trabajo de por vida, al tiempo que crece la temporalidad a
marchas forzadas. Según UGT, asciende al 8% en la Administración General del
Estado, un porcentaje mucho mayor en las autonomías y que llega al 20% en los
ayuntamientos. Ya hay entidades locales, como Jerez de la Frontera, que ha
puesto en marcha un expediente de regulación de empleo para 550 trabajadores de
su personal laboral, el "primer ERE en la Administración" según UGT. El Registro
Central de Personal, que en este caso únicamente aporta cifras de los empleados
ministeriales, constata que de sus 223.995 trabajadores, 152.150 son
funcionarios de carrera, 66.635 personal laboral -con 56.950 fijos, 8.059
temporales y 1.626 fijos discontinuos- y 5.210 otro personal -632 eventuales y
4.401 interinos-. CSI-CSIC apunta a que la mayor parte de los contratados y de
los interinos están en la docencia y en la sanidad, en cambio, esta modalidad de
empleo público "no existe en la Policía Nacional, por ejemplo".
¿Cuáles son sus condiciones laborales?
Los funcionarios tienen 22 días
hábiles de vacaciones, como la gran mayoría de los trabajadores por cuenta
ajena, a los que se suman días extra por antigüedad y otras particularidades por
autonomías, por lo que pueden llegar a los 26. Los más criticados son los
docentes, de los que siempre se dice que disfrutan dos meses de vacaciones, a lo
que CSI-CSIF responde que "el mismo calendario escolar de la escuela pública
rige para la privada y concertada" -por no hablar de que no son dos meses
reales, los exámenes finales y de recuperación no se corrigen solos-. Además,
los profesores no disponen de "días de asuntos particulares" como el resto de
sus compañeros y la gran mayoría de los asalariados.
Su jornada laboral, que de nuevo
depende de las distintas administraciones, va según UGT desde las 40 horas de
los grupos altos a las 35 de la Seguridad Social con una media de 38 horas, por
debajo de Austria (40) pero por encima de Finlandia y Holanda (36 horas),
Francia y Portugal (35 horas) e Italia, cuyos empleados públicos son los que
menos horas trabajan en Europa, con una jornada de 32,9 horas a la semana.
En 2006 se aprobó el Plan Concilia
para la Administración central, impulsado por el ministro de Administraciones
Públicas, Jordi Sevilla, que establece que la parte flexible de la jornada se
amplía a un tercio y que sitúa la hora límite de salida en las seis de la tarde.
Los padres tienen 10 días por el nacimiento de un hijo y las madres disponen de
una ampliación en cuatro semanas más del permiso de lactancia.
Sobre el sambenito del absentismo
laboral tampoco hay datos oficiales, pero CSF-CSIF sostiene que "es similar al
de las grandes empresas, no es lo mismo el hospital Miguel Servet que un taller
de pintura con cinco empleados". En todo caso, muchas administraciones han
instalado "sistemas de fichar dactilares o relojes", hay un "sistema
disciplinario que establece faltas leves, graves y sanciones" y muchos trabajos
"con relevo, como los bomberos, sanitarios, policías y docentes, en los que el
mejor control es el compañero, porque jamás se abandona un puesto hasta que no
llega el siguiente".
"La gente tiene que saber que el señor
que está en la ventanilla ni organiza el trabajo, ni decide los medios humanos y
materiales con los que cuenta, ni tiene la culpa de que los trámites sean
complejos, lentos y largos", se defiende Miguel Borra.
¿Cuánto ganan?
Calcular cuánto ganan de media es casi
tan complicado como realizar los 12 trabajos de Hércules. Para empezar sólo hay
datos de los funcionarios, cuyo salarios está regulado por ley, pero no del
personal laboral ni de otro personal. Ni siquiera los sindicatos se arriesgan
-"nadie se ha atrevido a sacar medias, es un infierno", reconocen- y las fuentes
oficiales remiten al BOE, donde figuran seis grupos salariales según la
titulación -de un sueldo base de 1.161 euros el más alto a 548 el más bajo-, a
los que se añade un complemento de destino para el que hay hasta 30 niveles y
otros complementos. Así, según explica el gabinete técnico de UGT, para calcular
las nóminas de los empleados públicos hay que sumar a las retribuciones básicas
(sueldo base, más trienios y pagas extra) las complementarias (complemento de
destino, de productividad, específico de puesto, entre otros, como la
nocturnidad para funcionarios de prisiones y sanitarios). Además, "cada
comunidad es autónoma en el pago de sus complementos", explica CSI-CSIF, por lo
que, por ejemplo, un profesor de Secundaria gana más en el País Vasco que en
Andalucía.
Según estimaciones de este periódico,
la inmensa mayoría de los funcionarios tiene un salario mensual de entre 1.200 y
3.000 euros. Apenas hay empleados submileuristas en la función pública, según el
Gobierno. UGT matiza que al menos es así en la Administración General del
Estado, donde se alcanzó el compromiso de que las categorías más bajas no
percibieran menos de mil euros brutos al mes. Por ejemplo, en Aragón el
funcionario que más cobra tiene una nómina de 53.589 euros al año -al sumar los
complementos a un sueldo base anual de 13.935,6 euros-, frente a los 15.923
euros -de una base anual de 6.581- que se lleva a casa, probablemente de sus
padres, el que menos.
¿Dónde trabajan?
La mitad, en las comunidades
autónomas. El Estado les ha transferido 1.943 competencias y 821.001
funcionarios desde 1978, según la Estadística de Traspasos del Ministerio de
Política Territorial. Cataluña se sitúa a la cabeza con 185 competencias
asumidas seguida de Galicia, con 154; Andalucía, 152; Comunidad Valenciana, 131
y Canarias con 120. Por el contrario, las autonomías con menos transferencias
son Navarra (69) y La Rioja (75), además de Ceuta (21) y Melilla (24).
Sin embargo, este nivel de
competencias no siempre se traduce en número de funcionarios. En cifras totales,
la distribución de los funcionarios por regiones es casi un calco de su peso
demográfico. Andalucía, con 8.302.923 habitantes (a 1 de enero de 2009, según el
INE), concentra a casi medio millón de funcionarios, seguida de Madrid, aunque
por población ocupa el tercer lugar tras Cataluña. Madrid tiene casi tantos
empleados públicos como Andalucía (427.650) con dos millones de habitantes
menos. La razón es que en esta comunidad viven y trabajan gran parte de los
empleados de la Administración central (171.870, la cota más alta de largo, ya
que es de nuevo Andalucía, con cerca de la mitad, 92.408), lo que se traduce en
una proporción de casi 15 habitantes por funcionario frente a la media nacional
de 17 y en que uno de cada seis empleados en la capital sea funcionario. A
Andalucía y Madrid le siguen Cataluña, con 302.607 funcionarios, y Comunidad
Valenciana, con 228.453, cuarta en población y en número de empleados públicos.
Por contra, donde menos funcionarios hay es en Ceuta y Melilla (10.038 y 9.586),
seguidas de La Rioja, Navarra y Cantabria.
Sin embargo, los números totales
engañan (y mucho). En términos generales, en las zonas con mayor tejido
productivo, como Cataluña, Comunidad Valenciana, Navarra o País Vasco, tiene
menos peso el empleo público -con la excepción de Madrid-. En Cataluña, que
ostenta la ratio más baja, hay casi 25 habitantes por funcionario y sólo uno de
cada diez ocupados trabaja en la Administración, a pesar de tener más
competencias que nadie y de ser la segunda comunidad más poblada. En las otras
tres comunidades, es empleado público uno de cada ocho. En el punto contrario
está Extremadura, donde con un millón de habitantes hay un trabajador de la
Administración por cada 11 vecinos y uno de cada cuatro trabajadores en activo
es empleado público. Le sigue Aragón, donde hay un empleado público por cada
14,5 habitantes y una de cada seis personas con trabajo lo tiene en la
Administración. Por no hablar de Ceuta y Melilla. Cada uno toca tan sólo a siete
habitantes y una de cada dos personas empleadas trabaja en el servicio público.
Se debe a los más de 3.000 militares que hay en cada una de las ciudades
autónomas, que suponen un tercio del total de empleados públicos.
¿Hombres o mujeres?
La administración central es hombre,
mientras que la autonómica es mujer. En la primera, trabajan 406.489 hombres
frente a sólo 176.958 mujeres. Sin embargo, en las autonomías las mujeres doblan
a los varones: 886.474 frente a 459.103. Más cerca de la paridad están los
ayuntamientos (334.995 hombres y 292.097) y las universidades (59.511 varones
frente a 43.383). Cuando vamos al total, la paridad es casi total: 1.260.098
hombres y 1.398.912 mujeres.
Por ocupaciones, los mayores
contrastes están, sin sorpresa alguna, en las Fuerzas de Seguridad del Estado
(125.976 ellos frente a 9.974 ellas) y las Fuerzas Armadas (111.832 frente a
15.541). Las entidades públicas empresariales son también territorio masculino,
44.338 frente a 12.263, al igual que las prisiones: 16.534 funcionarios y sólo
5.305 funcionarias.
Sin embargo, las mujeres casi doblan a
los hombres en la administración de justicia: 14.916 frente a 8.742, pero no son
magistradas, jueces y fiscales, sino otro personal (10. 025). Pero donde las
mujeres son legión es en docencia no universitaria y Sanidad (368.926 profesoras
sumando las administraciones central y autonómica frente a 177.951 profesores y
345.966 sanitarias/146.755 sanitarios).
Los ministerios reproducen también el
esquema de una sociedad todavía lejos de la igualdad y en la que la mujer se
encarga, sobre todo, de la docencia y la salud. Así, ellos ganan en Defensa
(15.197 hombres frente a 12.152 mujeres), Fomento (casi el doble: 4.277/2.426) e
Interior (21.355/13.740), mientras que ellas son mayoría en Educación
(6.614/2.836) y Sanidad (27.659/18.580). Según CSI-CSIF, en unos años se espera
una progresiva "feminización de las administraciones" similar -y por las mismas
razones- al que se observa en las universidades.
¿Qué edad tienen?
Mucho más complicado de determinar, ya
que el boletín del Registro Central de Personal sólo aporta el desglose por edad
de los efectivos al servicio de ministerios, organismo autónomos y áreas
vinculadas salvo docencia no universitaria. Para el resto, consultar comunidad
por comunidad. "El 75% del personal público está transferido y cada comunidad es
un auténtico mundo, algunas publican estadísticas, otras no...", advierte Miguel
Borra. Sin embargo, los sindicatos opinan que el dibujo del funcionario de entre
40 y 59 años es perfectamente extrapolable al resto de administraciones. Del
total de 216.787 empleados de ministerios, organismos autónomos y áreas
vinculadas, más de la mitad, 158.485, tiene entre 40 y 59 años. Los menores de
30 suponen apenas 5.729 personas, y los que tienen más de 60 son 20.668.
"Es un cuerpo envejecido porque la
oferta pública de empleo es reducida. Viene marcada por la tasa de reposición
que se negocia cada año. Para 2010 es del 10%, aunque acordamos un 15% en las
negociaciones, lo que quiere decir que de cada 10 que se jubilan sólo se repone
uno, salvo Sanidad, Educación, Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
del Estado y servicios sociales". Los sectores más jóvenes de la Administración
son, según CSI-CSIF, Sanidad y Educación, debido a que "es donde hay más oferta
de empleo".
Fuente: Elpais.com