Una nueva técnica facilita la
congelación de ovocitos para una maternidad futura
CARMEN MORÁN - Madrid - 25/12/2007
Una
pareja decide congelar un embrión para el día de mañana implantárselo a ella y
tener un hijo. Pero al cabo de un tiempo se separan.
El juez vino a sentenciar algo así: el
coche para ella, la casa para él y el embrión de ambos no lo podrá usar ninguno
sin el consentimiento del otro.
Una situación similar a ésta ya ha
ocurrido. Lo cuenta la directora del Instituto de Infertilidad (IVI) de
Valencia, Amparo Ruiz. Efectivamente, ése es un riesgo a la hora de congelar el
embrión, que depende de la voluntad de dos. ¿Hay fórmulas más prácticas?
Una nueva técnica, que Ruiz califica
de "revolucionaria", podría ayudar a las mujeres que entran en los 35 sin que
hayan tenido oportunidad de tener hijos pero no descarten hacerlo más adelante:
la vitrificación de óvulos.
La congelación lenta, con la que se conservan sin muchos problemas el esperma o
los embriones, no da buenos resultados para los óvulos. Sin embargo, la
vitrificación preserva ese material en plasma, evitando así que las cuñas del
hielo, al congelar en líquido, dañen el material, por explicarlo de una forma
sencilla. "Esto permite tres cosas fundamentales: que las mujeres que tengan que
pasar por quimioterapia puedan extraer tejido ovárico antes para acceder a la
maternidad con posterioridad; que se pueda crear un banco de ovocitos, como se
hace con los espermatozoides; y la autodonación", dice Ruiz.
La llamada autodonación responde a las
necesidades de una España convertida en el país de Europa donde se tienen los
hijos a una edad más avanzada. El retraso en la maternidad, que algunas mujeres
postergan hasta bien pasados los 30 años, implica problemas de concepción. "La
gráfica de la fertilidad dibuja una curva que empieza a caer poco a poco a los
35 años y a partir de los 37 sufre una bajada drástica", cuenta Amparo Ruiz. El
cuerpo femenino va seleccionando cada ciclo los mejores óvulos, "como si se
tratara de coger fruta de una cesta", dice Ruiz.
Cuando pasan los años, los óvulos que
van quedando son de peor calidad, con mayores riesgos de taras genéticas y más
escasos. En el caso de los hombres, la fertilidad no resulta ni mucho menos tan
apremiante.
No sólo se retrasa la primera
maternidad más allá de los 30; a menudo ocurre que el segundo hijo llega aún más
tarde, después de un parón de años, en ocasiones tras un divorcio y el encuentro
de una nueva pareja.
La autodonación permitiría a las
mujeres que entran en los últimos años de fertilidad (pasados los 35) extraerse
los óvulos y conservarlos para cuando las circunstancias les sean propicias para
la maternidad. Más eficaz sería conservar el embrión, es decir, fecundar un
óvulo con esperma y congelarlo, o, mejor, vitrificarlo, pero para eso hay que
elegir un padre. "Y siempre plantea más problemas éticos y morales", señala
Ruiz.
Con la vitrificación una mujer puede
esperar, con sus óvulos guardados, a tener una pareja, si eso es lo que quiere.
"A partir de una edad puede ser una opción que se observa con buenas
expectativas, pero esto no se puede contemplar para todas las mujeres, no se
puede medicalizar la maternidad por sistema", dice Montse Boada, responsable de
la Unidad de Biología del Departamento de Reproducción en la Clínica Dexeus, en
Barcelona. Boada lo ve como una opción sólo a partir de una edad avanzada,
porque, a decir verdad, cualquiera podría hacerlo incluso siendo muy joven.
La extracción de óvulos para
vitrificarlos requiere un proceso de hormonación previa "suave", que "incluso se
puede hacer en varios meses" y una punción para sacarlos en el momento adecuado.
El precio de la punción para obtener los ovocitos, el procesado en laboratorio y
la vitrificación propiamente dicha, es de 1.300 euros en el IVI. A ello hay que
sumar los controles previos a la punción, que variarán en cada paciente, pero a
modo orientativo podría salir por unos 1.800 euros en total. Después, el
mantenimiento de los óvulos sería de 630 euros anuales, explica Ruiz.
"En el IVI recomendamos que el
tratamiento para los embarazos no se efectúe más allá de los 45 años". Y a los
50 dejan de hacerlo. En otros países incluso lo prolongan más allá de esa edad.
"Pero los riesgos para la vida de la madre son altos", advierte Ruiz.
El IVI habla de una supervivencia de
los óvulos mediante la vitrificación de casi un 97%, lo que se traduce, según
sus datos, en un éxito de gestación de más de un 65%.
En la clínica Dexeus, donde también se
alaban las excelencias de esta técnica, rebajan la cifra de éxito en la
gestación a la mitad, entre un 30% y un 35%. "Si la donante es joven puede
llegarse al 60%", dice Montse Boada. Recuerda que la vitrificación todavía es
una técnica en "fase experimental" que obliga a los centros a pedir permisos a
la Administración antes de utilizar los óvulos conservados.
Amparo Ruiz explica que el IVI está
planteándose ofrecer de forma gratuita está técnica a las mujeres que han de
pasar por quimioterapia. "Desgraciadamente, hay chicas bien jóvenes que tienen
cáncer y la quimioterapia acaba con su posibilidad de maternidad. De esta forma,
podrían con el tiempo implantarse sus propios óvulos".
FUENTE: El País/Salud