La orientación sexual
depende de la serotonina
Un estudio logra manipular las
preferencias en ratones
JAVIER SAMPEDRO - Madrid -
24/03/2011
Los
ratones macho privados de serotonina pierden por completo su predilección por
las hembras. Siguen apareándose como cualquier ratón -a la mínima ocasión-, pero
con machos y hembras por igual.
La serotonina, un neurotransmisor
clave en la depresión y su tratamiento, también afecta al comportamiento sexual
de los humanos. Yan Liu y sus colegas del Instituto Nacional de Ciencias
Biológicas, en Pekín, presentan los resultados en Nature.
Existen sólidas evidencias de la base genética de la homosexualidad
El experimento de los científicos
chinos no se puede hacer con personas. Las neuronas que usan serotonina como
neurotransmisor -para mandar señales a otras neuronas- deben fabricarla ellas
mismas a partir del triptófano, un aminoácido común en la dieta. Ello requiere
una enzima llamada Tph2 (por triptófano hidroxilasa). Liu y sus colegas han
construido ratones sin el gen que fabrica esa enzima, y que por tanto tienen
inutilizados los circuitos cerebrales que usan serotonina.
Los machos modificados genéticamente
pierden la orientación sexual. El cambio de comportamiento es bastante
específico, y no se debe a una anomalía general del sentido del olfato, ni de la
detección de feromonas, pues estos procesos parecen inalterados en los ratones
sin serotonina. Por otro lado, basta inyectar a estos ratones un compuesto que
restaura la síntesis de serotonina para que recobren su orientación en poco más
de media hora.
"Una cuestión inevitable suscitada por
nuestros hallazgos", dicen los científicos, "es si la serotonina tiene un papel
en la preferencia sexual de otros mamíferos". Citan estudios anteriores que han
investigado los efectos sobre el comportamiento sexual humano del Prozac, o
fluoxetina, un antidepresivo de la familia de la serotonina (técnicamente, los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, o SSRI por sus siglas
inglesas).
El Prozac se mostraba en esos estudios
capaz de inhibir los comportamientos sexuales compulsivos, pero solo en los
hombres homosexuales, no en los heterosexuales. Este dato se queda lejos de
demostrar que la serotonina está implicada en la orientación sexual en las
personas, pero sí apunta a ciertos efectos dependientes de la orientación sexual
del individuo.
La homosexualidad es común en la
naturaleza. Se ha descrito en especies de mamíferos que abarcan desde los toros
de la raza Hereford hasta los macacos rhesus, pasando por las ovejas.
Hay sólidas evidencias de que la
homosexualidad tiene una base genética en la especie humana. Los gemelos, que
comparten todos sus genes, concuerdan en su orientación sexual en el 50% de los
casos, mientras que los mellizos, que solo comparten la mitad de los genes,
concuerdan solo en el 22% de los casos. Los gais de una misma familia tienden a
compartir las mismas variantes genéticas en zonas concretas de los cromosomas X,
7, 8 y 10.
Fuente: Elpais.com