Los profesionales sanitarios que
actúan en países en vías de desarrollo invocan un nuevo enfoque, incluso un
cambio de terminología, del concepto salud. La catástrofe más olvidada en muchos
países es precisamente que sólo nos acordamos de ellos cuando hay catástrofes y
por ello hay que dejar de hablar de caridad y ayuda solidaria para pasar a
entender el derecho al concepto integral de salud que pasa por formar y dar
autonomía
Madrid, 30 de diciembre 2010 (medicosypacientes.com)
La
revista “Medicina gaditana” editada por el Colegio de Médicos de Cádiz, dedica
su último número a la necesidad de un cambio conceptual de la solidaridad,
entendiendo que la nueva solidaridad debe ir orientada a la calidad asistencial
y a la docencia.
De la mano de diversos especialistas
que dedican su tiempo a esta tarea, nos ofrece un amplio repaso a esta
actualidad.
Los profesionales sanitarios que actúan en países en vías de desarrollo invocan
un nuevo enfoque, incluso un cambio de terminología a la que hasta ahora viene
articulándose desde los países ricos, del concepto salud. El escritor Saramago
decía estar “contra la tolerancia” por lo que esta expresión tiene de
paternalista por quien la emplea y la enarbola. De la misma forma, quienes desde
el ejercicio de la medicina dedican parte de su tiempo a llevar sus
conocimientos –y sus deseos de aprender- a países azotados por la pobreza y las
catástrofes reclaman un giro en lo que desde aquí presumimos saber del Tercer
Mundo.
“Debemos dejar de hablar de caridad y
de ayuda solidaria para entender el derecho al concepto integral de salud”. Es
una reflexión del Dr. Alvaro Pemartín, que ha estado recientemente en Pakistán
donde ha participado entre otras labores en la reconstrucción de un hospital de
la zona. La acción humanitaria es útil cuando se presta con la mayor calidad
asistencial y sólo garantiza su función si llega para dar formación a los
profesionales sanitarios locales.
“Es mucho más importante esta
formación que la asistencia puntual que podamos aportar”, explica por su parte
el Dr. Julio Rodríguez de la Rúa, quien desde 1995 saca a delante un proyecto de
ayuda en Madagascar. “Hay que formar, hay que dar autonomía con buena
preparación”, incide.
Por
lo que se refiere al Dr. Antonio Caravaca, quien lleva quince años con la
Fundación Enyanin desarrollando en Tinduf (Argelia) un proyecto que es a la par
asistencial y docente, destaca con orgullo “haber colaborado en la formación de
médicos, matronas y enfermeros locales”.
El derecho universal a la salud es anterior al injusto y desigual acceso a los
recursos sanitarios. Nos lo dicen quienes además de asistencia sanitaria
reclaman para estos países una extensión del concepto de usuarios de la sanidad
para quienes viven en ellos.
Rodríguez de la Rúa reclama por tanto
que “más que hablar de derechos de salud hay que hablar de derechos de sanidad”,
y lamenta que los propios intereses de los países poderosos, los gobiernos que
no trabajan para el pueblo, la corrupción a múltiples niveles de la sociedad, el
conformismo de las gentes, “hacen que todo avance demasiado despacio”.
Recuerda también que “no todo es
cuestión de medicamentos, sino también de pobreza, falta de alimentos, falta de
higiene, educación… Mucha causa de la mortalidad infantil son las diarreas, la
desnutrición”. Por ello destaca que “hay que repartir, hay que formar y hay que
dar autonomía con buena preparación”.
Fuga de profesionales
El Dr. Antonio Caravaca señala su
preocupación por un hecho constatable: “la realidad es que asistimos casi
impasibles a la fuga de personal formado en sanidad a países desarrollados. Es
el caso de los campamentos, hemos podido comprobar durante estos años cómo de
unos veinte médicos saharaui que trabajaban en el terreno en 2002 se ha pasado a
tan sólo cinco en 2010; los restantes trabajan para la sanidad española”.
Según su experiencia en los
campamentos de refugiados del Pueblo Saharaui, estos presentan una situación
“muy especial” ya que se trata de “un pueblo, con población, pero sin territorio
propio en este momento”. Y su objetivo es que estas personas tengan la misma
oportunidad que cualquier otros ser humano de una atención médica y quirúrgica,
“con menos comodidades, pero con la misma profesionalidad, con el mismo rigor,
con todo el cariño”.
Derecho a la salud
Como señala el Dr. Permantín, “la
catástrofe más olvidada en muchos países es precisamente que sólo nos acordamos
de ellos cuando hay catástrofes” y enfatiza que “cada hora mueren personas
simplemente por no tener qué comer o no poder tomar la medicación necesaria”.
Compartiendo esta nueva visión, señala
que “ahora, no sólo con la salud, debemos entender que hay que dejar de hablar
de caridad y ayuda solidaria… No podemos reducir nuestra visión y nuestra acción
a lo más sangrante como el hambre o la falta de acceso al agua potable. Debemos
entender el derecho al concepto integral de salud”.
Labor solidaria del Colegio de
Médicos de Cádiz
El Colegio de Médicos de Cádiz “ha
tenido siempre muy presente su carácter de institución abierta a la sociedad y
su papel integrador de aquellas iniciativas que promueven la dignificación de la
persona”, señalan desde la institución colegial. Cada año destina el 0,7% de su
presupuesto “a patrocinar económicamente a entidades y organizaciones benéficas
y de auxilio social”.
Además, añaden que “este tipo de
actuaciones ponen el acento sobre todo en la asistencia física pero también en
una formación que haga frente a la exclusión social”. El objetivo último del
Colegio de Médicos como institución de representación de todos los médicos es
“reivindicar la relación que el médico tiene con la calidad de vida, el apoyo a
la salud o la prevención”.
En esta línea se manifiesta igualmente
el Dr. Manuel Ortega Marlasca, vocal de médicos de Atención Primaria de Cádiz,
cuando señala que “la humanidad de nuestra profesión también se ve en nuestra
faceta solidaria en el mundo de la medicina”.
Fuente: medicosypacientes.com