Una enzima del cerebro, conocida como PI3 kinasa, podría controlar la generación
de calor corporal que ayuda al organismo a quemar el exceso de calorías tras
comer un plato de alto valor calórico, según un estudio realizado por el Centro
Médico Suroeste, de la Universidad de Texas (UT), en Estados Unidos, que aparece
publicado en las versiones impresa y online del último número de la revista
especializada 'Cell Metabolism'.
Según
explica el Dr. Joel Elmquist, profesor de Medicina Interna, Psiquiatría y
Farmacología de la Universidad de Texas, un aumento del gasto de energía,
denominada respuesta termogénica, permite quemar calorías incluso sin hacer
ejercicio, por lo que entender cómo se regula este proceso puede ayudar a
combatir la obesidad.
"Hemos visto que los ratones que
presentan una menor actividad de la PI3 kinasa en neuronas específicas del
cerebro engordan porque son incapaces de producir esta respuesta termogénica",
apunta el Dr. Elmquist, quien añade que los valores de actividad física de los
ratones con poca PI3 kinasa no cambian. "Estos ratones -dice- son más
susceptibles de sufrir obesidad inducida por la dieta"
Sin embargo, está por aclarar si estos
descubrimientos realizados en razones son trasladables o no a los humanos porque
uno de los tejidos que media en la respuesta termogénica es tejido adiposo
marrón, un tipo de grasa poco común en adultos humanos.
"No está claro si los tejidos tienen
el mismo rol fisiológico en los adultos humanos que en los roedores. Sin
embargo, estudios recientes han sugerido que los humanos tienen grasa parda, lo
que podría ser importante desde el punto de vista fisiológico", asevera. "Lo que
está claro, no obstante, es que neuronas específicas del cerebro y la PI3 kinasa
parecen jugar un papel clave en cómo los ratones, y potencialmente los humanos,
responden en el nivel fisiológico a una dieta rica en grasas".
Investigaciones anteriores realizadas
en ratones y en humanos han demostrado que una importante exposición a
demasiadas calorías causa en el organismo un incremento temporal del gasto de
energía, por lo que el cuerpo quema más energía en un esfuerzo por acabar con
ese exceso de calorías.
El Dr. Yong Xu, profesor de Medicina
Interna en la UT y codirector del estudio, señala que estos descubrimientos
fueron cruciales, pero suscitan otros muchos interrogantes. "Los animales de
este estudio desarrollaron obesidad, principalmente porque no produjeron
suficiente calor después de comer, no porque los animales hubieran comido más o
porque fueran menos activos", destacó.
"Una mejor comprensión de este proceso
cerebral podría llevar a encontrar nuevas vías para activar o aumentar esto, y
quizá podríamos conseguir un método para combatir la obesidad no restringiendo
la ingesta de alimentos o aumentando la actividad física, sino generando un
mayor gasto de energía", apuntó.
simismo, este equipo descubrió que las
neuronas del hipotálamo ventromedial necesitan la PI3k para mediar con los
efectos de la hormona leptina, que ha demostrado que activa estas vías y que es
conocida por jugar un papel clave en la regulación del gasto de energía en el
cuerpo. Otras hormonas, incluidos los estrógenos, podrían también estar
implicadas en la regulación de este sistema, según estos investigadores.
Según el Dr. Elmquist, el siguiente
paso será identificar de forma más precisa la relación que existe entre la PI3
kinasa que se expresa en las neuronas y el proceso por el que se queman las
grasas, así como describir mejor el papel de la leptina y de otras hormonas en
el citado proceso.
Fuente: Univadis