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No es la
adolescencia, es un problema psiquiátrico
Los primeros
síntomas de una depresión o una psicosis en jóvenes pueden confundirse con
actitudes propias de esta edad convulsa. Detectarlos a tiempo mejora el curso
de la enfermedad y reduce las dosis necesarias de fármacos
MARTA ESPAR 09/12/2011
El 75% de
las enfermedades mentales arrancan en la pubertad
Es clave
formar a los médicos para que identifiquen estos trastornos
"Me dieron herramientas básicas para poder afrontar
la pérdida", explica Blanca, que insiste que fueron también la gente de su
entorno y su propia capacidad de lidiar con situaciones difíciles lo que la
ayudó a superarlo. Sin embargo, ahora, transcurridos dos años, reflexiona:
"Este tipo de servicio es muy útil para no caer en una depresión".
Blanca pudo detectar, junto a su maestra, que necesitaba
ayuda profesional. Pero no siempre es así. Más bien sucede lo contrario, porque
los adolescentes no acostumbran a decir "quiero ir al psiquiatra".
Cuando algún trastorno grave apunta en su interior, tienen múltiples formas de
mostrarlo. Pero muchos de los primeros síntomas de una depresión o una
esquizofrenia pueden confundirse a menudo con actitudes y pensamientos propios
de esta edad convulsa.
Cuando atraviesan la barrera entre sentirse un poco
"depre" y meterse en una depresión, pueden expresar cansancio
extremo, pérdida de peso, trastornos importantes del sueño, expresar que se
sienten inútiles o desamparados y tener una pérdida de ánimo o de interés por
lo que antes les gustaba. "Es una suma de síntomas que pueden parecer
propios de la edad, pero se acumulan y aparecen de forma más brusca",
explica José Luis Bonal, pediatra, presidente de la Sociedad Española de
Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP).
"Si empieza a decir que no quiere salir de casa
porque los vecinos le persiguen, o aparece un descenso brusco del rendimiento
escolar o un progresivo aislamiento, y a esta acumulación de conductas se le
suma que consume cannabis o tiene antecedentes familiares de primer grado con
trastorno mental, es cuando hay que empezar a preocuparse, porque podría
tratarse de un trastorno psicótico incipiente", aclara Lluís Lalucat,
director del Centro de Higiene Mental Les Corts, pionero en España en el
tratamiento y la prevención de enfermedades mentales graves.
Este médico psiquiatra subraya que detectar e intervenir
cuando el trastorno se halla en su fase incipiente, es decir, cuando todavía se
trata de estados mentales de riesgo o se ha producido solo un primer episodio,
puede modificar el curso de la enfermedad, mejorar el pronóstico y evitar
daños.
Sobran los motivos para estar alerta: "El 75% de los
trastornos mentales que cursan en la edad adulta se iniciaron en la adolescencia".
La prevalencia de la depresión se sitúa en torno al 6% en
adolescentes. La esquizofrenia está sobrepasando el límite del 1% del que
siempre se ha hablado y algunos expertos hablan de un 2% entre la población
joven.
El consumo de drogas ha disparado los primeros episodios
de psicosis en los últimos años. Según datos del Programa de Prevención de
Psicosis (P3) que se lleva a cabo en la unidad de salud mental de
Torrelavega-Reinosa (Cantabria), desde el año 2000, el 70% de los primeros
episodios de psicosis tenía consumo asociado de tóxicos (alcohol y cannabis
principalmente, pero también anfetaminas y cocaína, entre otros).
Hace 11 años, este porcentaje era del 40%. El psicólogo
clínico Oscar Vallina, director del programa, asegura que cuando se aplica una
estrategia de detección e intervención temprana en psicosis, se puede llegar a
reducir a la mitad la dosis de fármacos necesaria para tratar el trastorno.
Y no es un problema menor, porque "en los primeros
meses de tratamiento, un chico o chica puede adquirir un sobrepeso de entre
seis y ocho kilos, y esto, además del problema estético, supone el riesgo de
desarrollar síndrome metabólico".
Además, los ingresos hospitalarios voluntarios descienden
del 85% al 50%. "Las cifras de suicidio remiten prácticamente, un aspecto
particularmente importante porque los índices de suicidio en la psicosis, que
pueden llegar al 10%, se concentran en estos primeros años de la
enfermedad", explica Vallina. En su servicio, en 11 años han tenido un
único caso de 220 primeros episodios atendidos, y este descenso, asegura, es
una tendencia internacional que se observa en todos los servicios de
intervención temprana en psicosis.
Además de las cifras, los expertos coinciden en que si se
actúa antes, no se produce tanto deterioro personal y el vínculo con el
profesional y la adherencia al tratamiento es mucho mejor.
En algunos países, como Australia, Reino Unido y Canadá,
los servicios de atención primaria están ya preparados para detectar la
psicosis en su fase incipiente. En España existen pocas experiencias de
prevención y detección precoz, aparte del Programa de atención específica a las
personas con trastornos psicóticos incipientes que el departamento de Salud de
la Generalitat de Cataluña empezó a desplegar en 2006 y que está actualmente en
fase de evaluación de resultados.
Lalucat, que forma parte de su comisión de seguimiento,
explica que, además de formar a médicos de atención primaria para la detección
precoz de trastornos mentales, dedica una buena parte de sus esfuerzos a
flexibilizar las modalidades de acceso al tratamiento por parte de esta
población. En las escuelas, con una consulta abierta a la que los adolescentes
pueden acudir con garantías de anonimato. En la atención primaria, con sesiones
de formación continua a los médicos de cabecera, folletos y números de móvil
para pacientes y médicos. Y en los servicios especializados, con acceso a
psicoterapia y seguimiento del curso de la enfermedad.
El programa de Torrelavega-Reinosa también proporciona
instrumentos de detección precoz, formación y soporte telefónico continuado a
los médicos de cabecera del área sanitaria. Y en Andalucía y Asturias se están
empezando a desplegar programas de formación en la detección e intervención
temprana en psicosis incipiente.
Para Bonal, cualquier herramienta de asesoramiento para
médicos de primaria es bienvenida ante la complejidad de estas patologías y el
auge de su prevalencia, pero insiste en que para el pediatra lo más frustrante
es tener solo cinco minutos por paciente.
"La información es clave para acceder a la población
adolescente, porque si no, llega a nosotros en situaciones muy evolucionadas,
cuando el trastorno ya cursa de forma grave y llega directamente a
urgencias", explica Juan José Gil, enfermero del CSMIJ de Les Corts, que
actualmente está preparando con adolescentes un conjunto de fichas que, en el
marco del programa Salud y escuela, explicarán "qué es un trastorno
mental, cómo se presenta y cómo pedir ayuda". "La prevención y la detección precoz favorecen también la desestigmatización del trastorno mental grave y la solidaridad con los compañeros afectados", añade Lalucat. Los expertos advierten que recortar en prevención nunca sale a cuenta, porque no solo ahorra sufrimiento, dosis de fármaco y estigma, sino también dinero. Un ingreso en una unidad hospitalaria puede costar alrededor de los 6.500 euros.
Fuente: El pais.com
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