Comenzamos a familiarizarnos con una
emergente rama del saber, basada en el control del tamaño de los objetos, que
pueden llegar a ser tan minúsculos que alberguen un número también pequeño de
átomos: es la nanociencia.
Esta
nueva disciplina científica se caracteriza también por su interdisciplinariedad
y ello ha llevado a generar expectativas inusitadas, dado que uno de sus
principales logros, es haber puesto a trabajar en proyectos conjuntos a
químicos, bioquímicos, médicos, físicos y otros expertos.
Su concreción práctica, la
nanotecnología, se encuentra hoy en día como base de multitud de desarrollos
tecnológicos en todos los ámbitos industriales como la electrónica,
comunicaciones, energía, alimentación, nuevos materiales y demás.
Sin embargo, hasta ahora, no se ha
visto contrastada su potencialidad en la clínica. Ello es debido
fundamentalmente al tremendo coste, tanto en recursos humanos como económicos
que demanda la transferencia de nuevas tecnologías a la clínica humana.
En la actualidad existe un gran número
de grupos de investigación que estudian diversos métodos terapéuticos y de
diagnostico basados en el uso de materiales nanoestructurados, en concreto
nanopartículas. La capacidad de funcionalizar estas nanopartículas con
determinadas biomoléculas permite, en principio, detectar un determinado
marcador tumoral y por consiguiente, dirigirlas hacia regiones del organismo en
las que se está desarrollando un proceso de angiogenesis.
Esta metodología basada en la
nanotecnología permitirá realizar un suministro local del fármaco ligado a dicha
nanopartícula o actuar como agente de contraste en el diagnóstico de tumores
incipientes por tomografía de resonancia magnética nuclear. En diagnóstico de
laboratorio se han abierto varias vías de aplicaciones para detectar
enfermedades, para ello se desarrollan nuevas plataformas (lab on a chip) que
permitirán realizar complejos procesos analíticos en un único instrumento del
tamaño de un teléfono móvil. De esta forma los ambulatorios se convertirán en
verdaderos laboratorios de análisis.
La dificultad de llevar estos
conceptos revolucionarios a la clínica humana hace que muchos proyectos no vean
la luz y se queden en avances científicos sin que los pacientes se puedan
beneficiar de ellos. Pero hay que insistir y tratar de vencer estas barreras,
tan difíciles como las que encuentran las nanopartículas en el organismo. Fruto
de este tesón es lo que ha llevado a un grupo de investigadores en la Charité
University Medical Center en Berlin a introducir en la clínica un tratamiento
para tumores sólidos basado en la nanotecnología. Después de más de dos décadas
de intensa investigación la agencia reguladora europea ha dado luz verde al uso
de un nuevo tratamiento: Nano Cancer.
El método desarrollado se basa en la
capacidad de determinadas nanopartículas magnéticas para absorber energía
electromagnética de un campo aplicado
Este procedimiento se conoce como
hipertermia magnética y la aplicación concreta, recientemente aprobada para su
uso en la clínica para tratamiento de tumores cerebrales, consiste en inyectar
nanopartículas magnéticas en la zona del tumor y posteriormente aplicar un campo
electromagnético de radiofrecuencias que produce un calentamiento local de la
zona tumoral y, por consiguiente, la destrucción de las células cancerosas.
La aprobación de este nuevo método
terapéutico abre las puertas a los basados en la nanotecnología.
Este tipo de investigaciones se
realiza en la actualidad en muchos laboratorios y en particular en España
existen varios grupos de investigación que desarrollan su labor en este campo.
Por ello nuestro país se encuentra muy bien posicionado para incorporarse a esta
nueva y prometedora terapia, que es de esperar tenga pronto importantes
repercusiones.
Fuente: El Pais.com