San Sebastián abre el primer centro de
Euskadi que usa peces para tratamiento corporal -
Los garra rufa se alimentan de la piel
muerta
KERMAN ROMEO - San Sebastián - 22/08/2010
Eryk
Matuszak, dueño del nuevo establecimiento de ictioterapia de San Sebastián Fish
Spa, el primero de su tipo que se abre en Euskadi, pide a quien le pregunta que
introduzca los pies es una máquina de forma abombada y pulsa un botón que la
acciona.
"Sirve para que estén limpios",
explica, mientras la caja, llena de agua, tiembla ligeramente.
Un minuto más tarde, Matuszak
especifica que ya se está listo para sumergir los pies en la pecera.
Estos peces comenzaron a usarse hace casi un siglo en un balneario turco
El método contribuye a la
exfoliación y regeneración celular de la piel
Debido al calor del agua, la primera
sensación es la de estar pisando los charcos que se forman a la orilla del mar,
pero poco después parece que una botella de champán se ha descorchado en el
recipiente acristalado, llenándolo de burbujas desde el tobillo hasta la punta
de los dedos. Por momentos, se puede pensar que en suaves pellizcos con pinzas.
Sin embargo, al bajar la vista, lo único que se ve es un banco de "unos
doscientos" peces nadando alrededor de los pies.
Matuszak abrió este establecimiento
con Omaira Perianez en la capital guipuzcoana hace tres semanas y, hasta ahora,
"está siendo un éxito". La ictioterapia es un tratamiento novedoso que renueva
los tejidos de la piel y la deja más suave mediante el uso de los peces garra
rufa, que se alimentan de la piel muerta, por lo que ayudan a la regeneración de
las células.
A principios del siglo pasado
comenzaron a emplearse estos peces en el baleario de las aguas termales de
Kangal, situadas en la provincia turca de Sivas, en la Anatolia central. Estos
peces viven en las cuencas de ríos de Turquía, Siria, Irak e Irán en aguas muy
calientes, que pueden alcanzar hasta los 40 grados.
En principio, el tratamiento se
destinaba a aquellas personas que padecían psoriasis en los pies. Quienes lo
usaron experimentaron una apreciable mejoría, por lo que esta ictioterapia se
extendió pronto por Asia y Europa.
"Nosotros lo descubrimos en un viaje a Tailandia hace cinco años", precisa
Perianez, quien añade que la idea de abrir el establecimiento surgió cuando se
hallaban en Inglaterra, "donde ya había varios locales de distintas compañías
que tenían una gran acogida".
Desde 2006 existen spas en diversos
países que aplican este tratamiento.
Los responsables de Fish Spa indican
que existe una familia de peces de otra especie, que se promocionan desde China
también con propiedades curativas. Los chin-chin, como se llaman, resultan mucho
más económicos, no están protegidos por ninguna ley, tienen dientes, pueden
provocar heridas y llegan a los 12 centímetros de longitud. "Son casi como
pirañas", bromea Perianez.
En cuanto al perfil de sus clientes, Matuszak recalca que "viene gente de todas
las edades. A los niños les parece curioso y muchos adultos repiten".
Fuente: El Pais.com