Javier Granda Revilla
XXI Congreso de la Sociedad Española de Diabetes
Barcelona (23-4-10).- Pese a que las cenizas del volcán islandés
Eyjafjalla impidieron que el profesor Juris Meier se desplazara a la capital
catalana el pasado viernes, la videoconferencia consiguió que participara en el
simposio “Liraglutida: desde la preservación de la célula beta hasta su uso
clínico”.
El evento, organizado por Novo Nordisk,
se celebró en el marco del XXI Congreso de la Sociedad Española de Diabetes.
Como preámbulo, el doctor Fernando J. Ponte Hernando presentó su libro Roberto
Nóvoa Santos (1885-1933) Precursor del tratamiento de la diabetes con incretinas.
Como explicó el experto del St Josef Hospital y la Universidad de Ruhr
(Alemania), liraglutida mejora la función de la célula beta “de muchas maneras,
tal y como han demostrado estudios in vitro y en animales, preservándola de la
apoptosis, de manera que viva más, permitiendo que se replique” El fármaco
pertenece a la familia de los análogos humanos del péptido similar a glucagón
tipo 1 (GLP-1 en sus siglas en inglés). El doctor Meier señaló en su
intervención que “lo más importante es que amplifica mucho la secreción en las
células beta de una manera glucosa-dependiente de manera que, cuando el nivel de
glucosa alcanza cifras normales, por lo que no provoca hipoglucemias”
“Liraglutida ha sido probada en un amplio programa clínico y todos los estudios
han mostrado su eficacia en relación con la glucosa superior a otros
tratamientos de la diabetes. Es muy eficiente”, reiteró.
Uno de los aspectos más preocupantes de la mayoría de tratamientos de la
diabetes es que conllevan un aumento de peso. “Es un punto crítico en los
enfermos. La ventaja de liraglutida es que hace lo contrario a la mayoría de los
tratamientos y reduce el peso, con disminuciones de entre 5 y 15 kilogramos,
además de rebajar la sensación de apetito, lo que es muy beneficioso”, destacó
el doctor Meier.
El científico recalcó la dificultad que supone el estudio de la diabetes en
general y del páncreas en particular. “Es un órgano al que es difícil acceder:
no se puede hacer en los ensayos clínicos y no se puede biopsiar, por lo que
cualquier investigación debe hacerse in vitro y en modelos animales para poder
ver así la proliferación y los efectos.
La información que obtenemos es
limitada, porque no se puede probar de manera directa. Una forma de comprobarlo
es mediante la realización de controles glucémicos mientras los pacientes
reciben el fármaco y ver así la pérdida de células beta. Son estudios que están
en marcha, pero son a muy largo plazo, de al menos cinco años para ver datos
concluyentes”, admitió.
Uno de los temas más controvertidos en la investigación en diabetes es la
creación de un páncreas artificial, que soslayara los problemas de los
pacientes.
Para Meier, pese a que han pasado
muchos años, los prototipos no terminan de tener éxito. Otro campo prometedor es
el de las células madre embrionarias reprogramadas como células beta, lo que
supone un obstáculo desde el punto de vista ético. “Creo que quizá lo podremos
crear en 10 ó 20 años, porque es un órgano complejo. Es muy difícil crear un
órgano artificial con todas las propiedades del páncreas y soy un poco escéptico
de que sea posible”, concluyó.
Fuente : Elmedicointeractivo.com