Redacción
El Ministerio de Sanidad y Política
Social presenta las actuaciones del Plan de reducción del consumo de sal ante el
Día de la Hipertensión

Madrid (14-5-2010).-
El Ministerio de Sanidad y Política
Social se ha marcado como objetivo que la población española ingiera menos sal,
como una de las medidas más efectivas para luchar contra la hipertensión
arterial. Para ello se pretende una reducción del 20 por ciento del contenido de
sal en los productos alimentarios en un período de cuatro años (2010-2014).
La hipertensión afecta en nuestro país a 10 millones de personas, el 35 por
ciento de la población, aunque el porcentaje se eleva hasta el 68 por ciento en
mayores de 65 años. Los estudios indican que la reducción del consumo de sal de
9,8 gramos por persona al día, según los estudios realizados por la Agencia
Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), a 5 gramos, cifra
considerada como objetivo idóneo por la OMS, podría evitar cada año 20.000
accidentes cardiovasculares y 30.000 eventos cardíacos. En la Unión Europea se
calcula que estas enfermedades supusieron un coste de 192.000 millones de euros
en 2006.
Para lograr estos objetivos, el Ministerio de Sanidad y Política Social está
ultimando una serie de acuerdos con la industria alimentaria para la reducción
del contenido de sal en los productos elaborados. Están en marcha ya iniciativas
con el sector de la restauración y se trabaja también con las Comunidades
Autónomas para aplicar estas medidas en los comedores escolares.
Asimismo, se pondrá en marcha una campaña de información a los ciudadanos, con
la distribución de folletos, inserciones en prensa e información en la web de la
AESAN, que ha presentado la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez. En la campaña
se prevé distribuir 100.000 ejemplares del folleto ‘Plan de reducción del
consumo de sal. Menos sal es más salud’, que será, además, facilitado a las CCAA.
Los españoles ingerimos una media de 9,8 gramos de sal por persona al día, casi
el doble de lo que la OMS considera recomendable. Estos datos han sido obtenidos
por el primer estudio científico que se ha realizado en España en este campo,
realizado en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid (Departamento
de Nutrición de la Facultad de Farmacia).
Para ello se analizó la orina durante 24 horas en un universo de 406 personas
entre 18 y 60 años, seleccionados estadísticamente en 15 provincias españolas,
en zonas urbanas y rurales (Albacete, Barcelona, Cáceres, Cádiz, Logroño, Lugo,
Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Salamanca, Santa Cruz de Tenerife, Soria,
Vizcaya y Zaragoza). Con este estudio se ha podido saber, también, que el 87 por
ciento de la población ingiere más de 5 gramos de sal al día.
Acuerdo con la industria alimentaria
Asimismo, se analizaron, en un estudio realizado en colaboración con la OCU
(Organización de Consumidores y Usuarios) más de 1.200 muestras correspondientes
a las diferentes categorías de alimentos que componen la dieta habitual de los
españoles para conocer su contenido en sal, incluyendo marcas de distribución.
El resultado es que sólo el 20 por ciento de la sal es añadida por el consumidor
(salero o durante el cocinado). El 75 por ciento es lo que se conoce como sal
oculta, y está en los alimentos procesados o consumidos fuera del hogar, y sobre
los cuales el consumidor tiene poca capacidad de actuación. Por ello es
importante el acuerdo con la industria para rebajar su contenido en los
alimentos procesados.
Por poner un ejemplo de los logros que se pueden alcanzar, con el sector de la
panadería se ha logrado, en cuatro años, superar los objetivos previstos al
lograr una reducción sustanciosa de la sal contenida en el pan en un 26,4 por
ciento, un éxito importante dada la importancia que tiene el pan para la dieta
diaria y su alto aporte de sodio. Esta iniciativa, además, se ha hecho sin que
la población perciba dicha reducción en el paladar, con lo que se ha logrado
adaptar el gusto, algo importante para lograr una adaptación paulatina a comidas
menos saladas.
Estas medidas serán más afectivas si se realizan en el marco de la Unión
Europea, al existir libre circulación de alimentos entre los países de la UE y
ser, muchas de las empresas, de carácter internacional. Por ello, la Presidencia
española ha propuesto a los demás Estados Miembro de la UE unas conclusiones
destinadas a llevar a cabo acciones para reducir el consumo de sal en la
población europea, que se espera sean aprobadas por el Consejo de Ministros de
Sanidad europeos en junio.
Fuente: El medico interactivo