La inteligencia es solo
una, indica un estudio en niños y adolescentes
Medidas del grosor de la corteza
cerebral refutan la tesis de Howard Gardner y Daniel Goleman

MALEN RUIZ DE ELVIRA - Madrid -
25/02/2011
Los que puntuaron mejor en una
prueba específica de inteligencia tenían mayor grosor de corteza cerebral en
determinadas regiones cerebrales (izquierda), pero esta relación desapareció
cuando se anuló la influencia de la inteligencia general (derecha).- UAM/ MCGILL
¿Es la inteligencia una o existen
varias inteligencias, y cuál es su base biológica? Las técnicas de neuroimagen,
que permiten a los científicos explorar inocuamente el cerebro de personas
vivas, están encontrando respuestas a preguntas como esta, que tienen una clara
repercusión social .
Ya se había encontrado una relación
entre el grosor de la corteza cerebral y la medida de la inteligencia general y
ahora un nuevo estudio, en niños y adolescentes, se ha centrado en ver si este
parámetro se relaciona también con el rendimiento cerebral en aspectos
específicos. La respuesta es que no parece que exista una colección de
capacidades separadas, sino que una poderosa capacidad general (llamada g)
condiciona el rendimiento en las variadas situaciones que requieren el uso de la
inteligencia.
Sin embargo, "gurús mediáticos como
Howard Gardner, Robert Sternberg o Daniel Goleman han logrado convencer a
bastantes ciudadanos de lo contrario", dice Roberto Colom, catedrático de
Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, que ha participado, junto con
otros investigadores de Canadá, Reino Unido y Estados Unidos, en un estudio que
se publicará en la revista NeuroImage.
Autores como Gardner, recuerda Colom,
han mantenido que no existe nada parecido a una capacidad intelectual general
sino que, por el contrario, algunas personas destacan en el manejo del lenguaje,
mientras que otras destacan con los números o en actividades que requieren
procesamiento viso-espacial. Alguien podría ser perfectamente torpe con el
lenguaje y excepcional con los números, según ellos.
El estudio analizó cómo las
diferencias de grosor cortical de más de 200 participantes (niños entre 6 y 18
años) se relacionaban con su rendimiento intelectual en una variada serie de
pruebas de naturaleza verbal, viso-espacial y numérica. Se obtuvo una puntuación
para cada una de esas clases de tareas, pero también un índice de capacidad
general (g) para cada participante. La conclusión, sorprendente, fue que cuando
se consideran las puntuaciones verbales, viso-espaciales o numéricas anulando la
influencia de g las relaciones con el grosor cortical desaparecen.
"Lo que queda cuando se descuenta la
capacidad general (g) es ruido sin valor para el cerebro" concluye Colom. "Si
alguien es muy bueno con el lenguaje es mucho más probable que improbable que
también lo sea con los números y en el procesamiento viso-espacial", añade. "El
hecho de que se usen pruebas verbales, numéricas o viso-espaciales no es
realmente importante para comprender las relaciones de nuestra inteligencia con
la biología, sino el hecho de que capturen esa capacidad general o g con mayor o
menor intensidad".
Estos resultados no deben verse como
contradictorios respecto a las pruebas existentes de la especialización
funcional de las regiones de la corteza cerebral, advierten los autores del
estudio, cuyo primer autor es Sherif Karama, de la Universidad McGill (Canadá).
Solo se refieren al grosor de la corteza, que se cree refleja la densidad y la
distribución de las neuronas y otras células y fibras del sistema nervioso.
La definición de inteligencia
Gottfredson definió en 1997 la
inteligencia humana como "una capacidad mental muy general que, entre otras
cosas, incluye la aptitud para razonar, planear, resolver problemas, pensar de
forma abstracta, comprender ideas complejas, aprender rápidamente y aprender de
la experiencia. No es únicamente aprender de los libros, una habilidad académica
limitada, o hacer bien los tests. Por el contrario, refleja una capacidad más
amplia y profunda de abarcar lo que nos rodea".
Fuente: Elpais.com