Un consorcio público-privado, en el
que participan los Centros de Investigación CIC bioGUNE y CIBERehd, ha puesto en
marcha un proyecto de investigación para la detección precoz de la cirrosis
hepática.
En
un comunicado, han recordado que la fibrosis y cirrosis hepática son dos de las
afecciones del hígado más comunes en la sociedad actual, motivo por el que se
viene invirtiendo "un importante esfuerzo" tanto en la comunidad científica como
en la clínica de cara a encontrar respuestas que ayuden a paliar las
consecuencias de estas enfermedades, especialmente con el propósito de adelantar
el proceso de detección a través de técnicas no invasivas.
En este sentido, un consorcio formado
por centros de investigación y empresas va a desarrollar el proyecto denominado
Liverbiomark, que busca identificar marcadores no invasivos para el diagnóstico
y pronóstico de enfermedades hepáticas crónicas que constituyan herramientas
útiles en la práctica clínica. Este proyecto cuenta con una financiación del
Ministerio de Ciencia e Innovación de 2,4 millones, en base a la convocatoria
2010 del Programa INNPACTO.
Este estudio pretende, a partir de la
metabolómica, identificar biomarcadores que permitan configurar un perfil
metabólico con dos fines principales, por un lado, conseguir el diagnóstico de
la presencia e intensidad de la fibrosis en las enfermedades hepáticas crónicas
producidas por el virus de la hepatitis C y, por otro lado, establecer el grado
de insuficiencia hepática y el pronóstico de pacientes con enfermedades
hepáticas avanzadas de diferente etiología.
La fibrosis se produce como
consecuencia de la excesiva respuesta curativa del hígado y se caracteriza por
la acumulación anormal de matriz extracelular, fundamentalmente colágeno, lo que
da lugar a la desorganización de la arquitectura normal del tejido hepático y,
por consiguiente, a la pérdida de su función.
En la actualidad el virus de la
hepatitis C (VHC) constituye la causa más prevalente de hepatitis crónica en los
países desarrollados. En concreto, se estima que el 3% de la población mundial
(170 millones de personas) sufre una infección crónica por VHC. El 80% de los
pacientes infectados por VHC son portadores crónicos.
Un tercio de ellos desarrollarán una
cirrosis hepática en los siguientes 20 años y hasta un 7% de los pacientes con
cirrosis presentarán un carcinoma hepatocelular. Sin embargo, aproximadamente
dos tercios de los portadores crónicos presentarán una infección crónica
clínicamente asintomática, que en ausencia de otros factores, se mantendrá
estable o con una lenta evolución del grado de fibrosis hepática.
Fuente: Univadis