"Damos transparencia a los servicios de Internet y protegemos al usuario", dice
el subsecretario de Telecomunicaciones, Jorge Atton
ROCÍO MONTES - Santiago de Chile - 20/07/2010
Uno,
dos, tres, cuatro, cien... setecientos correos electrónicos. Las bandejas de
entrada de los 120 diputados chilenos comenzaron a amanecer atiborradas de
emails un cierto día de 2007. Todos pedían lo mismo: que el Parlamento aprobara
el proyecto de ley sobre Neutralidad en la Red. ¿Neutralidad, dónde? ¿Qué
diablos quiere esta gente?
Al otro lado de los computadores se
encontraban miles de cibernautas chilenos. Durante los siguientes tres años
continuaron con todo tipo de acciones para contar a los parlamentarios qué
estaba en juego. Por qué era tan importante que la iniciativa legal fuera
respaldada.
Pero no salieron a las calles con
pancartas, ni abuchearon a los diputados desde las graderías del Congreso en
Valparaíso, como tampoco sostuvieron reuniones secretas con personajes
influyentes. Los netactivistas actuaron a través de blog, comunidades, redes
sociales y... correos electrónicos (aunque a uno que otro diputado no le hiciera
mucha gracia el colapso de su buzón).
Pepe Huerta es uno de esos internautas.
Licenciado en derecho de 30 años, le importan menos los tribunales que los
ordenadores. Trabaja en pequeños negocios relacionados con la informática y se
dedica a desarrollar servicios a través de la Red. Pero donde ha invertido mayor
paciencia y esfuerzo es en el movimiento Neutralidadsi.org , que dirige desde
hace tres años. El sitio ha sido el punto de encuentro virtual de los
internautas que, de forma inédita en este país, se organizaron para conseguir un
objetivo superior. "¿Lobby ciudadano? Sí, pero a rostro descubierto, público y
transparente", asegura Huerta.
El pasado martes consiguieron un doble
triunfo: el Congreso aprobó casi de forma unánime la ley y, de paso, el mundo
político chileno se dio cuenta de que ha nacido una nueva forma de ejercer
presión por parte de la ciudadanía. Y a través de la web. Gracias a los
parlamentarios de todos los partidos políticos, al Gobierno actual y al anterior
y, sobre todo, gracias a los internautas, Chile se ha convertido en el primer
país del mundo en incorporar la Neutralidad en la Red en su legislación.
Escribo estas palabras desde mi piso
en el sector de Providencia, muy cerca del centro de Santiago de Chile. Pago por
una conexión de 2MB el equivalente a 23 euros mensuales. Cuando hago el test de
velocidad, que cualquiera puede realizar gratuitamente en diferentes páginas,
veo que la velocidad real de mi conexión es de sólo 234 Kbps. Es decir, apenas
un cuarto de lo que debería tener según mi contrato.
Mi caso no es una excepción. "El
usuario contrata 2 Mb, pero las empresas proveedoras de Internet no informan que
esa velocidad no es real sino potencial y que nunca se podrá alcanzar porque
todo dependerá de lo sobrevendida que tengan la red en una determinada zona",
explica el diputado Gonzalo Arenas, uno de los principales promotores de la ley
que acaba de aprobar el Congreso, también víctima de los problemas de conexión
en su propia casa.
Las proveedoras de Internet trabajan
sobre un sistema de probabilidades. Calculan que no todos los internautas usarán
la banda ancha al mismo tiempo, que la oferta jamás será superada por la demanda
y, por ello, revenden una misma capacidad a un número indeterminado de personas.
Este mecanismo es descrito por los parlamentarios chilenos que han llevado
adelante la ley y por los propios internautas. "El problema es que en Chile
hasta ahora no existía regulación y nadie supervisaba el máximo de reventas",
relata Pedro Huichalaf, portavoz del movimiento ciudadano Libertad Digital.
Si todo el mundo ocupara Internet para
ver páginas y revisar el correo electrónico, probablemente este reportaje
carecería de sentido. Pero el verdadero problema se origina porque existen
algunos internautas que pagan por un servicio de alta velocidad y le intentan
sacar el máximo provecho jugando en línea, descargando archivos y utilizando
servicios de telefonía IP como Skype.
Neutralidadsi.org ha denunciado en
varias ocasiones a los proveedores de servicios de Internet (ISP, por sus siglas
en inglés) desde 2007. Tras realizar complejas pruebas técnicas, les acusan de
intervenir las conexiones que venden a sus clientes para lograr que las
descargas sean lo más lentas posibles e impedir que los usuarios utilicen la
totalidad del enlace contratado. "El objetivo es entorpecer el tráfico para
poder revender varias veces su capacidad real y alcanzar a prestar los servicios
de Internet en un sector geográfico determinado", asegura Huerta. Se denomina
Traffic Shaping .
Huerta explica que las compañías
favorecen las prácticas más habituales entre los internautas y dificultan las
que son complejas. Lo ejemplifica con la imagen de una locomotora: "En el primer
vagón, casi junto al chofer, va la navegación en las páginas web. La revisión
del correo, en el segundo; Youtube en el tercero y, en el último, las descargas
de archivos. Las empresas consideran que un 5% de los internautas chilenos usa
el 90% de capacidad. Pero eso no es culpa de quién paga por conectarse". Pedro
Huichalaf también lo suscribe: "Si fuera por los proveedores, deberíamos usar
Internet solo para revisar el e-mail". El diputado Arenas concluye que ocurre lo
mismo que si el concesionario de una carretera discriminara según la marca del
coche: "Sólo los Peugeot pueden transitar, los Suzuki no...Pero, ¿por qué? ¡Si
todos han pagado para usar esa autopista!".
Miguel Moya, presidente de la
Asociación de Proveedores de Internet chilenas (API), reconoce que uno de los
principales focos de conflicto con los internautas es por las velocidades en
Internet. "Algunos responsabilizan a los ISP, cuando la causa de la lentitud se
encuentra en el proveedor del contenido". Y añade: "Es preciso entender que
existen muchos tipos de clientes y que, por ejemplo, aquellas personas que sólo
utilizan su conexión para leer su correo no requieren las mismas prestaciones
que alguien que maneja grandes volúmenes de información y simultáneamente
realiza una videoconferencia. No tienen por qué pagar los mismos precios...".
Sea como fuere, la ley que acaba de
aprobarse en el Parlamento es clara respecto a las obligaciones de las
compañías: "No podrán arbitrariamente bloquear, interferir, discriminar,
entorpecer ni restringir el derecho de cualquier usuario de Internet para
utilizar, enviar, recibir u ofrecer cualquier contenido, aplicación o servicio
legal a través de Internet, así como cualquier otro tipo de actividad o uso
legal realizado a través de la red". Determina además que todas las empresas
deberán publicar en su sitio web toda la información sobre el servicio Internet
ofrecido: velocidad, calidad de enlace, etcétera...
El objetivo es "dar transparencia a
los servicios de Internet y proteger al usuario, explica el subsecretario de
Telecomunicaciones, Jorge Atton. Lo respalda su antecesor, Jorge Bello, que
cumplió un rol clave en todo el proceso: "Es una regulación que favorece el
desarrollo de la Red, la competencia de servicios y aplicaciones, y protege a
los consumidores. Al mismo tiempo se hace cargo del carácter evolutivo de
Internet, evitando sobre regulaciones que pudieran ser contraproducentes".
Los nuevos ciudadanos
Tomás Pollak, 28 años, estudió
periodismo, pero se dedica al desarrollo de software y servicios web a través de
su empresa Fork. Al igual que muchas personas de su edad, los vaivenes de los
partidos políticos lo tienen sin cuidado: no está inscrito en los registros
electorales y no vota en las elecciones. Sin embargo, el pasado 27 de octubre se
puso traje y corbata para asistir a una reunión con parlamentarios: debía
exponer ante el Congreso Nacional la importancia de aprobar la Neutralidad en la
Red.
Es la primera vez que en Chile un
grupo de ciudadanos logra conseguir un objetivo político tras presionar a través
de los medios digitales. El hecho ha pasado prácticamente inadvertido para la
población. Son un puñado de hombres y mujeres que no milita en los partidos ni
supera los 35 años, carece de una estructura clara de organización y opera sin
financiación, pero que se ha servido de una metodología eficaz para lograr su
fin: además de bombardear a los diputados con correos electrónicos, han
conseguido engordar la lista de adheridos por medio de blog, comunidades y redes
sociales. El mensaje ha llegado, en ocasiones, a 3 millones de personas, en un
país de 16 millones de habitantes. Para Huerta "Es una cuestión icónica darnos
cuenta cómo se puede transformar la vida civil a través en Internet". Arenas y
el senador Guido este fenómeno podría transformar la forma de ejercer el poder
en Chile. "El lobby de los proveedores de Internet fue grande, pero la
influencia de los ciudadanos tuvo mayor eficacia", señala Arenas.
La lucha por la Neutralidad en la Red
se extiende por todo el mundo. El poder de las grandes empresas de
telecomunicaciones en los países de mayor tamaño, sin embargo, dificultan en
muchos casos una regulación. En Europa, de momento, se ha puesto en marcha una
consulta pública sobre esta cuestión.
Fuente: Elpais.com