El
juez ha estimado parcialmente el recurso interpuesto por el
joven contra la resolución de Sanidad, que contemplaba una
indemnización de 31.442 euros, por una actuación sanitaria
"incorrecta", en la que existía responsabilidad patrimonial
de la Administración.
El joven, estudiante universitario cuando ocurrieron los
hechos, acudió al servicio de Urgencias de un hospital de
Valencia al presentar dolor en el testículo izquierdo, sin
síndrome miccional ni fiebre.
Después de ser valorado por un
urólogo, se le diagnosticó epidimititis aguda y se marchó a
casa. Días más tarde, volvió al mismo servicio de Urgencias,
le auscultaron y le recetaron un fármaco. Tres días después
acudió a otro centro sanitario por el mismo dolor y le
diagnosticaron una torsión testicular izquierda. Dada la
situación ecográfica y vascular, le tuvieron que quitar el
testículo.
Ante la demanda de responsabilidad del paciente, Sanidad
dictó una resolución en la que reconoció que la primera
visita médica fue "incompleta" e "inadecuada", ya que aunque
no se podía saber con seguridad cuándo tuvo lugar la torsión
testicular, y si en esa visita ya la tenía, "deberían
haberse realizado las pruebas necesarias, dados los síntomas
del paciente, como la ecografía y valoración por urólogo".
Tampoco se le citó para consultas externas al día siguiente,
"como hubiese sido lo correcto", sino que se le remitió al
control del médico de cabecera continuando con el
tratamiento médico y analgésico.
Sanidad indica que ante la imposibilidad de saber cuándo
ocurrió la torsión testicular y ante la falta de prueba y
atención adecuada, "la actuación sanitaria deviene
incorrecta, dándose los requisitos para la existencia de
responsabilidad patrimonial de la Administración, ya que
existe relación causal y el paciente no tiene el deber de
soportar el daño".
Por eso le
concedió 31.442 euros de indemnización. El TSJ de Valencia
ha elevado la cantidad a 50.000 euros al considerar la
temprana edad del joven en el momento que se produjo la
pérdida del testículo y las repercusiones psicológicas y
afectivas que sufrió.
Fuente:
Diariomedico.com