Nuevos estudios de
unos homínidos replantean la línea evolutiva humana
ALICIA RIVERA 09/09/2011
Los Australopithecus sediba, unos homínidos
africanos de hace casi dos millones de años, muestran una combinación tal de
rasgos simiescos y humanos primitivos en sus esqueletos que los paleontólogos
están desconcertados: para unos, son la especie de transición entre los
homínidos más remotos y el linaje homo, nuestros antepasados; para otros son
unos homínidos muy interesantes para conocer la evolución humana, pero no
tienen que estar necesariamente en la nuestra línea evolutiva.
A dos de los
esqueletos parciales de A. sediba descubiertos cerca de Johanesburgo en
2008 y presentados el año pasado, se añaden ahora unos fósiles más de cráneo,
pelvis, manos y pies, junto con estudios más profundos y completos de las
piezas, incluyendo una datación que precisa su edad en 1,97 millones de años.
Hasta ahora se consideraba que el H. habilis, de hace 1,9 millones de
años, sería el ancestro del Homo erectus, ya claramente en la línea
evolutiva humana.
Con los fósiles de A. sediba hallados, los
paleontólogos tienen la mano de un homínido más completa hallada hasta ahora de
esta antigüedad, así como una de la pelvis más completa. Un equipo que
investiga estas piezas rescatadas en el yacimiento de Malapa presenta hoy sus
avances en varios artículos publicados en la revista Science. "Los
muchos rasgos avanzados descubiertos en el cerebro y el cuerpo, junto con su
antigüedad, hacen de A. sediba el mejor candidato a ser el ancestro de
nuestro género, el homo, mejor que descubrimientos precedentes como Homo
habilis", afirma el líder del equipo, Lee Berger, de la Universidad de
Witwatersrand (Sudáfrica).
El cráneo de A. sediba debió de alojar un cerebro
pequeño, como el de un mono, pero el cerebro no fosiliza, así que los
científicos han recurrido a técnicas avanzadas de escáner y moldes para obtener
información, y concluyen que, por algunos rasgos, se estaba ya produciendo en
ellos alguna forma de reorganización neuronal. Las manos son una mezcla de
características. Por un lado parece la de un mono hábil para trepar y
desplazarse por los árboles. Pero tiene ya alguna característica de la humana,
como el dedo gordo alargado capaz de agarrar herramientas y utilizarlas con
precisión. La locomoción bípeda se remonta a cuatro millones de años, pero los homínidos primitivos pudieron combinarla con la vida más o menos esporádica en
los árboles. También los pies y tobillos de A. sediba combinan rasgos
simiescos y humanos.
Los dos esqueletos, descubiertos en 2008, son de un
individuo juvenil y de una hembra adulta y ya desde que se presentaron hubo
científicos que señalaron que si no hubieran aparecido juntas cabría pensar que
se trataba de especies diferentes, una más parecida al mono y otra más humana,
revueltas en el yacimiento.
"Solo el tiempo (y más investigación) dirá
exactamente qué relación tiene el A. sediba con el linaje humano",
concluye la revista
Science
Fuente: El pais.com