El 30 por ciento de los hombres con
síndrome de déficit de testosterona no son tratados por falta de un diagnóstico
preciso, según un estudio realizado por el Hospital Universitario de Bellvitge
Barcelona (19/22-3-10).-
Un
estudio presentado en la XV Reunión Nacional del Grupo Andrológico en Málaga,
organizado por la Asociación Española de Urología (AEU) ha puesto de manifiesto
que un 30 por ciento de los varones con déficit de testosterona no son tratados
por falta de un diagnóstico preciso.
La disminución de los niveles de
testosterona, que afecta a entre el 20 y el 40 por ciento de hombres mayores de
50 años, está detrás de muchos problemas de salud sexual como la disminución del
deseo sexual o la disfunción eréctil y síntomas somáticos como problemas de
sueño, fatiga y disminución de la fuerza muscular. Sin embargo, los expertos
consideran que síndrome del déficit de testosterona está todavía
infradiagnosticado, ya que hay estadísticas que demuestran que muchos de los
pacientes que lo padecen no han acudido nunca a la consulta del especialista.
En este estudio, que ha sido realizado por el Servicio de Urología del Hospital
Universitario de Bellvitge, han participado 203 pacientes de entre 45 y 70 años
con problemas de salud sexual, entre agosto de 2007 y diciembre del pasado año.
Hasta la actualidad el cálculo de la testosterona total ha sido el procedimiento
más utilizado para realizar un diagnóstico.
Sin embargo, este estudio ha revelado,
según el doctor Joseph Rodríguez, director del documento, que “el cálculo de la
testosterona libre calculada es el método más efectivo para detectar este
déficit en el varón”. Un número considerable de pacientes con testosterona total
mayor a 12nmol/l y que se considera normal, tiene una globulina fijadora de
hormonas sexuales (SHBG) muy elevada que como consecuencia resulta una
testosterona libre calculada por debajo de las cifras de normalidad.
Según Rodríguez, los datos que se desprenden del estudio son un “gran paso para
avanzar en la calidad de vida general del hombre gracias a la detección de
aquellos casos que hasta la actualidad se quedaban sin diagnosticar. El control
de los niveles de testosterona son la base no sólo para mejorar la libido, sino
además para la mejora del síndrome metabólico o la densidad mineral ósea”.
A todos los pacientes que participaron en el estudio se les practicó en la
primera visita determinación de testosterona total, SHBG y albúmina para
calcular la testosterona libre. De ellos, el 30 por ciento tenían una
testosterona total mayor de 12nmol/l, un 46 por ciento entre 2.12 nmol/l y un 19
por ciento menos de 8nmol/l. La causa de que con una testosterona total mayor a
12 nmol/l tuviera una testosterona libre calculada de menos de 250 pmol/l es
causa de una SHBG muy elevada, de 53,5 nmol/l de media.
La testosterona que circula en sangre se encuentra mayoritariamente unida a
proteínas plasmáticas (SHBG y albúmina) y sólo el 2 por ciento circula
libremente en el plasma. Según el doctor Rodríguez “la SHBG tiene una alta
afinidad por la testosterona, a pesar de lo cual en circunstancias normales la
proporción de testosterona circulante unida a la SHBG representa en el varón de
un 40-60 por ciento del total de la hormona. La albúmina, a pesar de la gran
capacidad de transporte que confiere su alta concentración en plasma, liga la
testosterona con menor afinidad por lo que su liberación a nivel capilar es más
fácil”.
Asimismo, Rodríguez señalaba que el síndrome del déficit de testosterona “está
todavía infradiagnosticado”. Su detección debería realizarse cuando los
pacientes consultan a su médico por su salud sexual, por ejemplo cuando
presentan una disminución de la libido, que se presenta como el primer síntoma
del déficit de testosterona. “Tras la obtención de un diagnóstico completo, se
puede iniciar un tratamiento sustitutivo a largo plazo con testosterona, bien en
gel o mediante administración intramuscular, realizando sobre todo durante el
primer año un seguimiento trimestral en que se determinarían parámetros
bioquímicos de seguridad entre ellos la determinación del antígeno prostático
específico o PSA”, según explicaba el doctor.
FUENTE: Diariomedico.com