El 'Hubble' en órbita, fotografiado
desde un transbordador de la NASA- NASA/ESA
El célebre telescopio espacial
cumple 20 años en plena forma
A. R. - Madrid - 23/04/2010
El telescopio más famoso de la
historia cumple dos décadas en órbita. Fue le 24 de abril, colocado en la bodega
del transbordador Discovery, cuado salió al espacio,y hoy la NASA, anticipándose
a las celebraciones, presenta nuevas imágenes del cielo obtenidas con esta
máquina científica única.
Los 20 años del Hubble han sido
tiempos de descubrimientos deslumbrantes en los que no sólo se ha visto el
universo como nunca antes, sino que las imágenes de galaxias y de estrellas con
formas y detalles prodigiosos han llegado a millones de personas que nunca antes
habían pensado mucho en la astronomía. Además, el telescopio espacial, con
grandes esfuerzos y altos costes para repararlo y mejorarlo a lo largo de los
años, llega a este cumpleaños en plena forma, proporcionando información
científica de primera calidad sobre el cielo.
La determinación de la edad del
universo en algo más de 13.000 millones de años, las observaciones del cosmos
profundo en las que se observó por primera vez todo un zoológico de galaxias de
diferentes tipos y formas, muchas de ellas en los límites del cosmos visible,
los nidos de estrellas donde están naciendo nuevos astros, los planetas
extrasolares o los entornos de agujeros negros, son sólo algunas de las
aportaciones del Hubble a la ciencia y a la cultura en general. Más cerca de la
Tierra, el telescopio no se perdió un acontecimiento único como los
espectaculares choques de los fragmentos del cometa Shoemaker-Levy contra
Júpiter, en 1994. También en el descubrimiento de moda de la cosmología, el
hecho de que la expansión del universo se esta acelerando, ha tenido que ver, y
mucho el célebre observatorio, que han utilizado y utilizan miles de astrónomos
de todo el mundo. El gran astrónomo Edwin Hubble, en cuyo honor se bautizó,
estaría muy orgulloso de este telescopio.
Como cualquier buena historia, la del
Hubble está llena de felicidad y tragedia, de fracasos y de éxitos . Muchos de
los protagonistas de este proyecto de la NASA y la Agencia Europea del Espacio
(ESA) no recordarán con satisfacción precisamente los primeros pasos del
telescopio en órbita, cuando, tras años de preparación, diseño y construcción, y
un retraso del lanzamiento de cinco años motivado por el accidente del
Challenger, el telescopio partió por fin. Fue un momento de gran satisfacción.
Pero inmediatamente, en las primeras pruebas en órbita se vio que algo andaba
mal. En lugar de las imágenes perfectas de los objetos celestes que se
esperaban, en las fotos que llegaban del telescopio se veían astros borrosos,
con un halo artificial de luz. Fue la debacle en la comunidad científica y en
las agencias espaciales. A los pocos días se descubrió que el espejo principal
del Hubble tenía un defecto de pulido que se había ignorado en tierra y que no
se podía arreglar en el espacio.
Entre desconcierto, críticas y no
pocos chistes sobre el fabuloso observatorio que veía borroso, los científicos y
los ingenieros no se encogieron, y a los dos años tenían listo un artefacto para
corregir el defecto óptico. Popularmente se habló de las gafas del Hubble y a
partir del momento en que los astronautas los colocaron empezó la historia
gloriosa del telescopio espacial. Por fin obtenía fotografías con detalles
inesperados de estrellas, nebulosas, supernovas, zonas de formación estelar,
galaxias, etcétera.
En 20 años, el Hubble ha observado más
de 30.000 objetos celestes y en su archivo se acumula ya más de medio millón de
fotografías. Aunque hay varios observatorios fuera de la Tierra, cuando se habla
de telescopio espacial, todo el mundo piensa en el Hubble. No es especialmente
grande su espejo (2,40 metros de diámetro), no ya en comparación con los que hay
ahora de ocho a diez metros, ni siquiera respecto a los que había antes. Pero al
estar (a unos 560 kilómetros de altura) por encima de la atmósfera evita sus
turbulencias y las imágenes tienen una magnífica resolución. La idea de poner un
telescopio en órbita para aprovechar esa ventaja se remonta a los años cuarenta,
pero pasaron 30 años más hasta que se empezó a construir.
El Hubble, con sus 13,2 metros de
largo, 4,2 de diámetro y once toneladas de masa, ha recibido cinco misiones de
astronautas que han ido reparándolo y actualizándolo, cambiando sus cámaras por
modelos más modernos y sustituyendo dispositivos desfasados o estropeados. La
última misión de servicio se realizó el año pasado y no habrá más: el telescopio
seguirá observando el cielo mientras funcione, cuando deje de hacerlo se tirará
al océano.
Es posible que el veterano telescopio
llegue al 25 aniversario. Para entonces debería estas listo el que se considera
su sustituto, el James Webb, que la NASA y la ESA están ya construyendo.
Fuente : Elpais.com