La exposición pasiva al humo del tabaco -o de la cocción de aceite o madera-,
aunque sea apenas durante 10 minutos, posee efectos dañinos sobre el corazón y
los vasos sanguíneos de hombres y mujeres.
"Me sorprendió obtener resultados
estadísticamente significativos con un nivel tan bajo de exposición", declaró la
autora principal del estudio, Dra. Joyce McClendon Evans, de la University of
Kentucky, de Lexington (Estados Unidos). "Si podemos detectar esos efectos con
exposiciones más breves, entonces se habría subestimado la amenaza para la salud
pública de los cigarrillos y otras exposiciones a sustancias particuladas",
añadió la experta.
Durante
un estudio controlado, el equipo de la Dra. Evans expuso breve y pasivamente a
40 hombres y mujeres, no fumadores sanos, a bajos niveles de humo de cigarrillo,
de madera y de aceite, mientras estaban sentados en una habitación de 3 por 3
metros.
Las pruebas mostraron que la
exposición de baja intensidad al humo de cigarrillo, de aceite y de madera
durante apenas 10 minutos alteraba los patrones de respiración y de presión
sanguínea.
Al mismo tiempo, ese humo aceleraba el
"sistema nervioso simpático", el sistema de "lucha o escape" que aumenta el
ritmo cardíaco y la presión en momentos de estrés, pero que puede ser dañino si
se activa reiteradamente o durante períodos prolongados.
Los efectos de la exposición pasiva y
breve al humo fueron más pronunciados en los hombres, quizás debido a que la
respuesta de lucha o escape es "más activa en los hombres que en las mujeres".
La magnitud de los efectos de una
exposición breve y de baja intensidad al humo fue similar a los efectos de la
exposición prolongada y de alta intensidad al humo de tabaco ambiental y a fumar
un cigarrillo.
Fuente: Univadis