Evaluación del Impacto en Salud, una herramienta
más allá de la asistencia sanitaria
Silvia C. Carpallo
La Evaluación del Impacto en Salud (EIS)
es una metodología, apoyada por la OMS, que pretende medir cómo algunas
políticas o estrategias tienen una importante influencia en la salud de la
población. Ésta no depende solamente de la asistencia, ya que la enfermedad no
sólo hay que tratarla, sino también evitarla, y esa es la idea que múltiples
expertos internacionales defienden
Madrid
(13-7-11).-
Es evidente que la salud es una de las
claves de la vida, y por ello, cada día, se intenta avanzar en la ciencia para
que sea capaz de curar nuevas enfermedades; en las nuevas tecnologías para que
mejoren las intervenciones y las cirugías; se intenta avanzar en la industria
farmacéutica para poder convertir en crónicas las enfermedades agudas; y en
definitiva, curar el daño que ya está hecho.
La preocupación por la salud se
centra, por tanto, en avanzar en la asistencia de la enfermedad, pero no en
evitar esa enfermedad; en la prevención, en cuidar de la salud de toda la
población, en tener en cuenta todas esas cosas que rodean a las personas en su
día a día y que tienen un impacto directo en su salud.
Aunque es un término común no es conocido por todos en qué consiste la EIS, es
decir, la Evaluación del Impacto en Salud. Se trata de una metodología integral,
promovida por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS), que supone
determinar cómo afectan a la salud las políticas u otras estrategias, que,
aunque inicialmente no tengan como fin la salud, determinen parte de la misma.
Con este objetivo, esta estrategia internacional combina evidencias, tanto
cualitativas como cuantitativas, respecto de la toma de decisiones, que atañen a
cuestiones políticas, sociales, psicológicas y ambientales de la salud.
A la Evaluación del Impacto en Salud aún le queda un largo camino, y sin
embargo, en su corta trayectoria, ya se ha topado con múltiples contratiempos.
Para empezar, la falta de implicación política en estos proyectos, ya que muchas
veces los intereses económicos pesan más. Después la falta de difusión y de
consenso en su metodología, ya que no existe una única perspectiva a la hora de
establecer unos parámetros principales de evaluación, debido en gran parte, a
que son muchas y cambiantes las cuestiones que hoy en día pueden afectar a la
salud.
Para discutir todos estos temas, y llegar a algunas conclusiones y consensos,
España, y más concretamente la ciudad de Granada, fue la sede elegida, el pasado
mes de abril, para la “XI International Conference of Health Impact Assessment (HIA).
In times of crisis, healthier ways”, que reunía a expertos de todas las partes
del mundo para poder hablar de lo que en España conocemos como la EIS.
Determinantes de la salud
Cuando hablamos de salud,
inmediatamente pensamos en la importancia de la calidad de la asistencia, cuando
en realidad, se estima que los servicios sanitarios sólo influyen alrededor de
un 25 por ciento en la salud. ¿Qué influye entonces realmente en ella? Es una
respuesta que todo el mundo sabe, pero que se tiene pocas veces en cuenta, y es
que la prevención, los hábitos de vida saludable y los llamados, “determinantes
sociales”, tienen un impacto mucho mayor del que se tiende a valorar. El
problema es que hay cuestiones que escapan del control del propio individuo,
como pueden ser la educación, el entorno donde se vive, el medio ambiente, las
infraestructuras, la clase social o el desempeño laboral, que influyen
directamente en la salud de las personas.
Según declaraba en entrevista
concedida a EL MÉDICO, el ex director general de Salud Pública y Sanidad
Exterior del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, Ildefonso
Hernández, “España ha conseguido que entre en la agenda la integración de la
salud y la equidad en las políticas europeas, y también en que fueran
siguiéndose los determinantes sociales de la salud”. Ésta es una cuestión clave,
ya que el experto matizaba que “la vigilancia en Salud Pública debe incorporar
los determinantes sociales”.
Evidentemente, cuando se habla del impacto que tiene en la salud la implantación
de ciertas políticas e iniciativas, se está también haciendo una clara
referencia al impacto que tienen estos “determinantes de la salud”. Y es que,
tal y como exponía Nicole Valentine, del departamento de Ética, Equidad,
Comercio y Derechos Humanos de la OMS, “hay que valorar las teorías de la
producción social de la enfermedad, no pueden ser todo teorías de la causa de la
enfermedad”.
La experta, proveniente de Suiza,
argumentaba, en el marco de la XI Conferencia Internacional de EIS, que “al
igual que la posición socioeconómica influye en los grupos sociales o
individuales, también influye en los recursos que se tienen, y eso puede influir
en la salud”. Según Valentine, los determinantes sociales de las desigualdades
en salud podían tener origen psicosocial o conductual, y podían ser algunos como
el sexo, la educación, la ocupación, la etnia o el prestigio social. Todos estos
factores originan en posiciones diferentes en la situación sanitaria de cada
persona o grupo social, por lo tanto hay que centrar esfuerzos en luchar contra
estas desigualdades, aunque tal y como indicaba Nicole Valentine “atender las
desigualdades sanitarias es bueno, pero no suficiente, lo que la Sanidad
necesita es reducir vacíos”.
Por esta razón, otro de los temas en los que se centra la EIS es en la ayuda a
los países en desarrollo. Los problemas ya no sólo de infraestructuras y de
acceso a servicios de calidad, sino de alfabetización, de renta per cápita, de
vivienda y de otro tipo de factores sociales, son claros condicionantes en la
población de estos países. Es por ello que la Evaluación del Impacto en Salud
supone una herramienta eficaz a la hora de luchar contra las enfermedades que
siguen asolando estos países aún en desarrollo. La salud, también aquí, depende
de muchos factores.
Integración en la evaluación del impacto medioambiental
A la hora de hablar de los factores
que intervienen en la salud de los ciudadanos, hoy en día nadie se olvida de la
repercusión que tiene el medio ambiente en la vida cotidiana, y en cómo el
ataque al mismo, acaba repercutiendo directamente en un ataque a la salud de las
personas, a corto, medio y largo plazo. De hecho, tal y como exponía Rafael
Camacho, director general de Genoma España, en una jornada del programa PRAMI de
reciclaje de médicos, “las enfermedades, incluso con base genética, en un 50 por
ciento están determinadas por el ambiente”.
Otro ejemplo puede verse en la
utilización masiva de plásticos en las rutinas diarias, lo que ha supuesto un
claro impacto ya no sólo medioambiental, sino también en la salud de las
personas, puesto que algunos de los compuestos químicos de estos plásticos
afectan también al organismo humano. Por ello, el impacto medioambiental y el
impacto en salud, muchas veces van unidos de la mano.
Según la OMS, la Salud Ambiental abarca los aspectos de salud humana, incluyendo
la calidad de vida, que son determinados por factores físicos, químicos,
biológicos, sociales, y psicosociales en el ambiente. También se refiere a la
teoría y a la práctica de determinar, corregir, controlar y prevenir esos
factores del ambiente que pueden afectar negativamente la salud de generaciones
presentes y futuras. Por todo ello, la Salud Ambiental se puede encuadrar dentro
del marco de la promoción de la salud.
Debido a todas estas evidencias, una parte importante de los expertos en EIS
abogan por realizar un enfoque integrado. Tal y como trata un informe de la AETS
(Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias) sobre la Evaluación del
Impacto en Salud y Medio Ambiente, para poder realizar la EIS, es necesario
facilitar la integración entre los datos existentes en ambos ámbitos (el
ambiental y el sanitario) para realizar el diagnóstico inicial y poder
investigar a posteriori los efectos de las medidas políticas llevadas a cabo.
Tal y como vuelve a citar este
informe, para lograr una mejor comprensión de las relaciones de causa y efecto
entre los factores medioambientales y sus efectos perjudiciales sobre la salud,
y para permitir que las autoridades responsables puedan atender a aspectos tales
como la exposición combinada, la interacción entre distintos contaminantes del
medio ambiente, etc., es necesario determinar un enfoque integrado. Este enfoque
supone por tanto una integración de la información, de la investigación, además
de la mayor integración de consideraciones de medio ambiente y salud en otras
políticas y actividades comunitarias; una comprensión integrada del ciclo de los
elementos contaminantes; la intervención integrada y la integración de las
partes interesadas.
En esta línea de la necesidad de un enfoque integrado de la salud, intervenía,
también en el marco de la XI Conferencia, Peter Furu, representante del Centro
de Investigación en Salud y Desarrollo de la Universidad de Copenhague
(Dinamarca), que apuntaba hacia que los países de la OCDE (Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico) están actualmente dentro del debate del
desarrollo sostenible, pero “aún hay mucho que hacer en el desarrollo de un
crecimiento verde, y hay muchas oportunidades de incluir la salud en esto, como
ya lo estamos haciendo”.
Igualmente, matizaba que “esta es una
oportunidad para contribuir al desarrollo global, donde el crecimiento verde es
una de las principales estrategias, puesto que, incluso, en temas como la
utilización de las energías verdes, podemos ver hasta qué punto se puede mejorar
la salud de la población en vías de desarrollo”. Por ello, Furu, hacia una
fuerte apuesta por hacer de la evaluación un tema que una a la vez “lo verde y
lo sano”.
Este no es el único punto de vista de los expertos en EIS, ya que existe otro
sector en contra de esta integración entre lo medioambiental y la salud, ya que
parece que el impacto medioambiental está mucho más consolidado y el impacto en
salud aún tiene mucho por avanzar, y la absorción de éste por el primero, hace
que la EIS pierda visibilidad y relevancia.
Metodología y legislación
La integración de la EIS dentro de la
evaluación medioambiental deja clara una evidencia: la metodología que se
utilice a la hora de realizar esta evaluación es una cuestión que determina en
mucho el resultado. O al menos es una cuestión que los expertos se empeñan en
poner en relevancia, tal y como hacía Rarner Feher, representante del “NRW
Institute of Health and Work”, de Alemania, que mentaba que “la mecánica, la
forma de hacerlo, y los detalles pueden influir en el resultado”.
El problema a la hora de abordar la metodología es que vivimos en un mundo muy
cambiante y globalizado, y por lo tanto, existen demasiados factores
interrelacionados que evolucionan constantemente, lo que supone no algo negativo
para la evaluación, pero sí una complicación añadida. En su intervención, Peter
Furu también hacía referencia a que “existen diversidad de factores en los
parámetros de evaluación y esta diversidad puede ser muy estimulante para la
creatividad y el pensamiento del académico, y para que le pueda llevar a nuevos
enfoques, pero para las personas que se dedican a este tipo de gestión puede
resultar bastante frustrante”.
Exponía con más detenimiento estos factores Sarah Simpson, de la Oficina Europea
de la OMS para la Inversión en Salud y Desarrollo. La experta hacía referencia
al contexto actual subrayando cuestiones como el cambio climático, el mundo
urbanizado, las migraciones, los índices de pobreza o el envejecimiento
poblacional, todas ellas de enorme repercusión en el ámbito sanitario. “Es
difícil responder a todo esto con las soluciones tradicionales, por eso se habla
de la necesidad de una gobernanza horizontal”.
La propuesta de Simpson pasaba
entonces por mejorar las colaboraciones entre las instituciones que realizan
esta Evaluación del Impacto en Salud, para poder abordarla no desde una
perspectiva particular, sino como una estrategia general que “mejorará no sólo
la salud, sino la distribución equitativa de ésta”. Una idea interesante, quizás
relacionada con esta última, era la que también lanzaba de nuevo al auditorio
Rarner Feher, y que pasaba porque la EIS no se ocupe sólo por el impacto en la
salud.
Dejando a un lado las cuestiones más prácticas de la metodología, es evidente
también que a la hora de realizar una colaboración entre instituciones y de
utilizar unos mismos parámetros de evaluación, la legislación es la mejor arma
coordinadora. En España podemos ver un claro ejemplo de este hecho, donde la
nueva Ley de Salud Pública nacional, y las leyes de salud pública que han ido
aprobando algunas de las comunidades, han supuesto un claro avance en lo que a
la Evaluación del Impacto en Salud se refiere. Si Valencia fue pionera, las
legislaciones de Cataluña y Andalucía, y el anteproyecto vasco están aún
pendientes de su aprobación. Según Antonio Plasencia, director general de Salud
Pública de Cataluña, en la región existen ya algunas experiencias como “la EIS
en las políticas de movilidad de medio ambiente en el área metropolitana de
Barcelona”, y que desvelan cifras que resultan tan reveladoras como que “2.000
muertes podrían ser evitadas si se redujera la contaminación a los niveles
recomendados por la OMS sólo en Barcelona”. Ante estos datos, matizaba que
“estamos aun empezando, las leyes permiten dar pasos adelante, y avanzar en
paradigmas, pero esto realmente se alimenta de experiencias, de interacción, y
eso es un trabajo que no aparece en las leyes”.
Sobre la Ley de Salud Pública de la Junta de Andalucía, aportaba también datos
Mª Josefa Ruiz, secretaria general de Salud Pública y de Participación Ciudadana
de Andalucía, “la salud viene determinada más por las políticas públicas que por
las políticas sanitarias”. Por todo ello, la ley andaluza plantea cuestiones
como el empoderamiento del ciudadano en el cuidado de su propia salud y en su
capacidad de toma de decisiones, y la coordinación de políticas de Salud Pública
a nivel municipal. De esta manera, otro de los puntos clave de la ley es el
desarrollo de metodologías para la EIS, “es complejo, pero estamos en ello”,
alegaba Ruiz.
La EIS en España y Europa
Al igual que se habló de las leyes de
Salud Pública, durante los diferentes sesiones celebradas en abril en Granada,
diversos expertos expusieron cuáles eran las iniciativas que se estaban llevando
a cabo dentro y fuera de España, y cuáles podían ser los caminos en los que
seguir avanzando. En este sentido, de observar y coordinar iniciativas a nivel
europeo, Mathias Wismar, representante del Observatorio Europeo de los Sistemas
y Políticas de Salud de la OMS, aportaba su visión sobre la necesidad de
“insistir en el aspecto intersectorial de las políticas de salud”, de manera que
“queremos saber cómo los ministros trabajan juntos en cuestiones
intersectoriales entre ministerios”.
Sobre el trabajo de otros organismos diferentes a la OMS, como es la DG SANCO de
la Comisión Europea, hablaba Isabel de la Mata. La experta explicaba que dentro
de esta dirección general no se realizaba una evaluación particular del impacto
en la salud, sino de una forma más general, y que de hecho, “la evaluación del
impacto es algo que siempre tenemos que hacer cuando se presentan propuestas
legislativas”. En cuanto a los ejemplos de evaluación del impacto, el más
controvertido era el expuesto sobre los costes del tabaco, en el que la Comisión
había llegado a evaluar además de la probabilidad de enfermar, la afectación en
el empleo o en la industria tabacalera, cuál es el ahorro que supone para el
sistema de pensiones las defunciones de la población en edad activa a causa de
enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. La otra cara de estas
políticas, la ofrecía Taru Koivisto, representante del Ministerio de Salud y
Asuntos Sociales de Finlandia, ejemplificando como su gobierno había realizado
una Evaluación del Impacto en la Salud que podría tener la subida de impuestos
en el alcohol en dicho país, que aunque no acabó con un resultado positivo, era
el ejemplo de donde debían aplicarse estas políticas.
Para hablar de las iniciativas que surgen en España, se celebraba una mesa en la
que intervenían diferentes directores generales de Salud Pública de las
comunidades de Cataluña, País Vasco, Valencia y Andalucía. Jesús Fernández,
responsable de Sanidad y Consumo del Servicio Vasco de Salud, exponía algunas de
las iniciativas realizadas en la región, como eran la regeneración urbana para
gente con discapacidades físicas o funcionales. En este proyecto, el gobierno
vasco había aprendido que “para tratar de ser eficaces tenemos que tener una
perspectiva más integradora con otros servicios, y tratar de ser muy
anticipativos, no intervenir sólo en el diseño sino en el momento en que se
empiezan a planificar los grandes planes de gobierno”.
El director general de Salud Pública de la Comunidad Valenciana, Manuel
Escolano, defendía “utilizar la EIS para poder observar y discriminar las
iniciativas en la toma de decisiones para poder ser más eficientes”. En este
sentido, quería referir que, ante la actual situación económica del SNS,
realizar estudios de EIS podía producir una mayor eficiencia en las políticas,
ya que “se realiza un gasto enorme en la asistencia y existe un tope en cuanto a
lo que es el gasto y la ganancia en salud”, por lo que “esto es algo en lo que
hay que reflexionar”. Con él se mostraba de acuerdo Enric Llorca, alcalde de San
Andrés de la Barca (Barcelona) y presidente de la Red Española de Ciudades
Saludables. El alcalde apelaba a que en primer lugar había que evaluar las
propias medidas sanitarias, puesto que “reducir en un 10 por ciento el
presupuesto en Sanidad y Educación va tener un impacto sobre la salud de los
ciudadanos y nadie obliga al político a evaluar estas medidas”. Por ello, ante
enunciados de ley que aconsejan, pero no obligan a poner en práctica la EIS, el
alcalde catalán opinaba que “todas las administraciones públicas deberían
evaluar las políticas públicas que puedan tener un impacto en Salud importante”.
Otra de las conclusiones que salía a relucir en esta mesa de debate era el
impacto que suponía la variabilidad clínica desde la descentralización de las
competencias sanitarias. En este sentido están trabajando desde la Comunidad
Valenciana y desde el Gobierno de Aragón en los “Atlas de variaciones de
práctica médica”, en los que se están compilando datos de todas las comunidades
autónomas para poder llevarlos posteriormente a su análisis en el propio Consejo
Interterritorial. Según Manuel Escolano, “las conclusiones de estos atlas van a
ser muy importantes en la toma de decisiones”.
Perspectiva de género
A la hora de realizar un estudio sobre
cómo afecta un nuevo proyecto en la salud de la población, hay que tener en
cuenta que la población no es una masa uniforme, sino que existen diferentes
grupos, por edad, por sexo, por clase social, etc., que perciben ese impacto de
diferente manera, y por lo tanto, es un factor importante a tener en cuenta.
Es experta en estos temas, y en concreto, en la EIS según la perspectiva de
género, Izabella Rohlps, representante del Servicio Catalán de Salud (CatSalut),
que explicaba en la Conferencia Internacional de la EIS en Granada que “ésta no
es un área en la que se haya hecho un análisis exhaustivo, ya que hasta ahora
hay muchos vacíos”.
La pregunta principal que Rohlps se plantea es “¿qué implica una perspectiva de
género?”. En realidad, se trata de la aplicación de políticas de transformación
según la posición que ocupan los hombres y las mujeres en la sociedad, con el
objetivo de reducir la desigualad, ya que existen diferencias en el acceso, en
la gestión y en el uso de los recursos según los sexos. Es decir, proporcionar
en la evaluación un enfoque de igualdad en cuanto a las ventajas y a las
desventajas, puesto que el género resulta crucial a la hora de ver el impacto en
la salud. “Creo que es deseable tener una perspectiva de género en la política,
hay que realizarse una serie de preguntas para observar cómo los hombres y las
mujeres se ven afectados de una manera diferente por una política”, incidía la
experta del CatSalut, para explicar que el “screanning” es la primera fase
indispensable, en el que “la identificación y la selección de los actuales
actores es importante ya que las mujeres tienen menos visibilidad”, y si no
tenemos en cuenta este aspecto “se acabará perpetuando la desigualdad”, como ha
apuntado.
Precisamente, en relación con la metodología a seguir, Izabella Rohlps estima
que “se rechazan muchos proyectos debido a la dificultad de medir el impacto”.
Por ello propone definir bien los términos de las políticas para evitar, tanto
“sexismo, racismo y otros vicios”, ya que hay estereotipos explícitos
establecidos. Un ejemplo claro de esto es la asunción de una igualdad irreal, ya
que siguen existiendo cuestiones como la no distribución equitativa de los
salarios, factor que tiene también un impacto en la salud. Igualmente, la
experta señala que para poder identificar los impactos de una política
determinada hay que contextualizar cuál puede llegar a ser el beneficio
potencial en la aplicación de una política concreta. Otro elemento a tener en
cuenta es cómo obtenemos las evidencias necesarias para este análisis de EIS
según género. El concepto de género suele ser confuso, de hecho, suele
confundirse habitualmente con el sexo, por lo tanto es necesario tener un
enfoque crítico para las evidencias obtenidas. Así, la experta del CatSalut
concluía que “la evidencia tiene que ser lo más amplia posible y tiene que
incluir los aspectos socioeconómicos, políticos y cualitativos, y ser lo
suficientemente sólidos para soportar un escrutinio detallado”.
El papel del ciudadano en el futuro
Otra de las conclusiones principales
extraídas en la XI Conferencia Internacional de Granada es que en la Evaluación
del Impacto en Salud intervienen muchas instituciones, pero según apuntan los
expertos, también es clave el papel que pueden desempeñar los propios
ciudadanos, en primer lugar, como elemento de presión. Así, una de las ideas de
la representante del Ministerio de Salud y Asuntos Sociales de Finlandia, Taru
Koivisto, era la necesidad de “alfabetizar en Salud, en primer lugar, a los
funcionarios y al sector político, para que conozcan con qué recursos cuentan, y
cómo se trabaja”. Para ello, Koivisto, incidía en la importancia de “contar con
el apoyo de la población”, ya que si se les permite acceder a este conocimiento,
“pueden apoyar estas iniciativas haciendo presión en los grupos políticos”.
Para ello hace falta una coordinación de las políticas, ya no sólo desde un
ámbito europeo, o incluso estatal, sino regional o municipal. La idea de la
importancia de la implicación de los municipios estuvo también muy presente
durante la Conferencia Internacional en Granada. Quedaba claro que a la hora de
aplicar nuevas legislaciones de salud pública, y más concretamente, en la
Evaluación del Impacto en Salud, los propios municipios debían intervenir
coordinando, planteando objetivos y estrategias, definiendo medidas y creando
cargos de responsabilidad.
A modo de conclusión, intervenía en este foro, Josep Figueras, responsable del
Observatorio Europeo de los Sistemas y Políticas de Salud de la OMS, que lanzaba
la idea de que “lo que importa no es la evaluación sino la implantación de las
políticas”. De esa manera, explicaba que si bien actualmente existen ciertos
problemas económicos, el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, la
Declaración de París sobre la eficacia de la ayuda al desarrollo o los Objetivos
para la Salud en 2020, suponen “un gran hincapié en las políticas de este tipo,
que tendrá aún más oportunidades cuando salgamos de la crisis”. Con él coincidía
John Kemn, consultor en Salud Pública y EIS de Reino Unido, que proponía no
plantear la Evaluación del Impacto en Salud como una sobrecarga, y para que sea
el propio gobierno el que adopte su postura de liderazgo, según ha manifestado,
“había que presentarlo de forma integrada con la implantación de la política, y
por tanto, había que desarrollar esta evaluación de forma paralela y presentarla
como una forma de apoyo al proyecto que se esté elaborando”. Este apoyo podía
traducirse en una valiosa información a la hora de adjudicar recursos y
financiar iniciativas con posibilidades reales.
Fuente: Elmedicointeractivo.com