Ante
casos irreversibles, Solano explicó que "la mentira, incluso
piadosa, nunca es buena".
Además, afirmó que
"escamotear el pronóstico a un paciente no sirve más que
para erosionar la confianza hacia su médico cuando con el
tiempo este pronóstico es descubierto, por sí mismo, en
soledad".
Informar de riesgos
El experto señaló que el médico no debería ir "con la lista
de complicaciones por delante; es necesario informar de los
riesgos más comunes aunque no sean serios y de los rarísimos
si son graves". Además, "cuando el proceso es crónico o
irreversible, y el pronóstico malo, nunca hay que decir al
paciente que se va a curar".
El especialista afirmó que "lo que los pacientes necesitan
de los médicos, y por extensión del resto de profesionales
sanitarios, es que se evite el dilema de decirles o no el
pronóstico, afrontando el problema de permanecer a su lado,
ofreciéndoles un cauce comunicativo leal y verdadero".
Igualmente, subrayó que "el médico es y debiera ser
reconocido como experto en la enfermedad y su tratamiento,
mientras el paciente es un experto en su cuerpo, su
historia, sus creencias, en sus deseos, esperanzas y visión
propia del mundo. Se ha de trabajar bajo los dos criterios".
Solano afirmó que la clave para la comunicación entre médico
y paciente está en "un acercamiento individual y progresivo
para compartir información en las mejores condiciones
posibles", y el experto explicó que conviene que el médico
sea discreto.
Fuente:
Diariomedico.com