Nuevo fármaco contra el
cáncer de mama surgido del fondo del mar
La eribulina está indicada para mujeres con metástasis ya tratadas anteriormente
JAIME PRATS - Valencia - 03/03/2011
La
lucha contra el cáncer avanzado de mama cuenta con un nuevo aliado surgido del
fondo del mar.
Se trata de la eribulina, un fármaco
de quimioterapia obtenido de una esponja de mar (Halichondria okadai), tóxica y
muy frecuente en la costa japonesa del Pacífico, que puede mejorar en un 20%
(unos dos meses) la esperanza de vida de las mujeres ya tratadas previamente y
que padecen metástasis, según los resultados de un ensayo clínico que publica
hoy la revista The Lancet y que ya habían sido avanzados en distintos congresos
de oncología.
Ya existen tratamientos para los
tumores avanzados que no solo sirven para combatir la enfermedad, sino que
permiten mejorar, cada vez más, la calidad de vida de las pacientes. Pero hacía
10 años que no aparecía un nuevo medicamento que, sin necesidad de combinarse,
tuviera un impacto en la supervivencia de las pacientes con este tipo de
neoplasias.
El estudio (en fase III, destinado a
medir su eficacia y toxicidad respecto a los tratamientos actuales) ha sido
coordinado por el grupo de cáncer de mama del Instituto de Oncología Vall
d'Hebron y contó con la participación de 762 mujeres de más de 130 centros
sanitarios de 12 países previamente tratadas (entre dos y cinco ciclos de
quimioterapia con antracina o taxano). A 508 se les administró eribulina.
A las 254 restantes se les ofreció el
mejor tratamiento que se consideró en cada caso para tratar el tumor, ya fueran
los medicamentos de quimioterapia existentes, un abordaje con terapia hormonal o
contra dianas moleculares. El resultado fue que las personas tratadas con
eribulina alcanzaron una supervivencia media de 13,6 meses frente a los 10,5 del
resto de tratamientos. Respecto a los efectos secundarios, un 54% de las
pacientes tratadas con este fármaco sufrieron astenia o fatiga (frente al 30%
del otro grupo de mujeres) y un 52% neutropenia -caída de glóbulos blancos- (por
un 30% en el resto de pacientes). El problema más común fue la neuropatía
periférica (dolor y pérdida de la sensibilidad muscular), que obligó a suspender
el tratamiento en el 5% de los casos.
"La eribulina ha demostrado ser eficaz
en todos los tipos de cáncer de mama", apunta Javier Cortés, director de la
unidad de cáncer de mama del Vall d'Hebron y primer firmante del artículo.
Cortés explica que este medicamento tiene un mecanismo de doble acción. "Por un
lado impide la división de las células tumorales, algo que ya hacen otros
tratamientos de quimioterapia; pero además la eribulina se une a la tubulina
(unas proteínas esenciales para el esqueleto interno de la célula) y produce
unos agregados que matan la célula tumoral", señala el investigador del centro
catalán.
"Este estudio en fase III sugiere que
usado como agente aislado, este fármaco podría acabar siendo un nuevo patrón de
terapia en mujeres con intenso tratamiento previo a una metástasis de cáncer de
pecho", según los autores del trabajo.
Anna Lluch, jefa del servicio de
hematología y de oncología médica del hospital Clínico de Valencia, recuerda que
ya existen 12 tratamientos para las mujeres con metástasis de cáncer de pecho,
con lo que este nuevo producto supondría una opción terapéutica más. Además de
su importancia, al haber demostrado ser eficaz en la lucha contra los tumores,
esta especialista destaca la posibilidad de que también pueda ser activo en
fases más iniciales del tumor. De hecho, esta posibilidad será el objeto de un
próximo estudio que también lidera el Vall d'Hebron. "Vamos a analizar a qué
pacientes puede beneficiar más y si es eficaz en tumores localizados sin
metástasis".
La FDA (el órgano de control de
medicamentos en Estados Unidos) ya ha autorizado la venta de este producto, que
comercializa el laboratorio japonés Eisai bajo la marca Halaven. "En Europa
probablemente esté aprobado por la agencia del medicamento en junio", afirma el
oncólogo catalán.
Ya existe otra medicación tumoral
autorizada surgida del fondo del mar. Se trata de Yondelis (de la empresa
española PharmaMar) indicada para tratar sarcomas y cáncer de ovario.
Fuente: Elpais.com