Rafael Bengoa, consejero de Sanidad
del País Vasco, analiza los cambios que necesita el sistema
ANIA ELORZA - Bilbao - 28/06/2010
Diabéticos,
hipertensos, enfermos cardíacos, seropositivos o asmáticos, los pacientes
crónicos aumentan cada año.
Suponen un tercio de los españoles y
casi la totalidad de los mayores de 65 años, aunque cada vez hay más jóvenes con
estas enfermedades incurables.
En plena crisis, el sistema sanitario
sangra por el lado de estos pacientes, que pueden suponer 17.000 euros anuales
al sistema si concentran cinco o más dolencias crónicas, frente a los 1.000
euros por cada persona sana.
Con estas cifras, suponen el 70% del
gasto, todo porque el sistema no está pensado para ellos. Rafael Bengoa
(Caracas, Venezuela, 1952), consejero de Sanidad del País Vasco y uno de los
mayores impulsores de una gestión sanitaria adaptada a estos enfermos, plantea
una reforma en la que "la sostenibilidad del sistema está en la
corresponsabilidad entre el médico y el paciente y el apoyo al enfermo con las
nuevas tecnologías".
Sin rodeos, apela a "avanzar ya en
esta dirección, no esperar a que pase la crisis".
La solución a esta "epidemia" pasa por
interiorizar que "son enfermedades diferentes que comparten muchas necesidades y
muchas soluciones", explica. Por ejemplo, se pueden emplear las mismas técnicas
para mejorar la toma de medicamentos en pacientes con enfermedades diferentes.
La segunda cuestión a interiorizar es que el paciente sea dueño de su dolencia.
Es el nuevo paciente experto, un enfermo "activo y activado por nosotros, no uno
pasivo" como el actual.
El consejero explica que en Euskadi el
paciente experto recibirá seis o siete sesiones formativas, aprenderá a
controlar su dolencia y tendrá un plan de autogestión, con unos objetivos. En
definitiva, "prescribiremos educación, además de medicamentos", apunta Bengoa.
El papel del sistema de salud será acompañarle por medio de las denominadas
enfermeras de enlace, que ya se han creado en Andalucía. Estas se anticiparán a
las necesidades del paciente crónico cuando ingrese en un hospital -contactando
con los servicios sociales y la atención primaria para evitar reingresos- y
servirán de guía por el sistema para los enfermos.
Todo para hacer que la sanidad sea más
sostenible, pero también porque los pacientes activos con su enfermedad obtienen
mejores resultados.
A día de hoy, las comunidades
autónomas están tomando medidas aisladas para adaptarse a los crónicos. Bengoa
recuerda que hay que hacer una reforma estructural: "somos un país de varita
mágica, creemos que moviendo una polea va a bastar. Pero hay que mover varias".
El consejero muestra su convicción de que "se puede vivir bien con estas
enfermedades si se gestionan bien", algo que a día de hoy no se hace en un
sistema sanitario preparado para las enfermedades agudas o para un episodio
agudo de una enfermedad crónica.
En Euskadi, la reforma se ha
convertido en una prioridad política y el pilotaje de varias iniciativas
comienza antes del verano. El consejero explica que a lo largo de este año
estratificarán a la población porque "unos nos necesitan más que otros y hoy en
día no sabemos quiénes son". Al mismo tiempo, pondrán en marcha un centro
multicanal desde el que 80 enfermeras de enlace responderán a las dudas de los
pacientes vía sms, correo electrónico o llamada de teléfono para llegar a todas
las personas, sea cual sea su edad o nivel de conocimientos informáticos.
Este mismo centro enviará
recordatorios para tomar correctamente las medicinas o para avisar de las citas
médicas. Las nuevas tecnologías también se están probando en el campo de la
telemedicina. "El paciente se toma la tensión y esa información se manda al
centro de salud por bluetooth u otra plataforma", ejemplifica.
El plan es hacer más en los domicilios
y en los centros de salud y menos en los hospitales, aunque Bengoa niega que eso
suponga alejarse del paciente o deshumanizar el sistema: "hoy en día muchos
enfermos crónicos están fuera del radar del sistema y no reciben los servicios
que necesitan", añade.
Los avances en telemedicina evitarán
este problema, pero el consejero alerta: "la sanidad pública tiene sus límites y
no podrá ofrecer todos las prestaciones y tecnologías que aparecerán en el
futuro, el sistema de salud debe empezar a concienciar a la sociedad sobre esos
límites".
La telemonitorización será clave y el
contacto a través de las nuevas tecnologías, sobre todo con los jóvenes, "hay
que utilizar todo el armamento tecnológico para conectar con ellos". Un paciente
experto telemonitorizado es, para Bengoa, un paciente más controlado pero menos
dependiente del sistema, que pierde parte del riesgo de que sus enfermedades se
compliquen.
Los resultados de salud llegarán en
cuatro o cinco años, pero ya hay cifras de otros países que anticipan mejoras:
en Canadá, el Reino Unido o Estados Unidos los estudios indican que las
hospitalizaciones por asma se han reducido un 40% y las visitas a urgencias lo
han hecho en un 11%. La mortalidad también se ha reducido, un 3,4%. "Eso también
es un ahorro", apunta.
A pesar de todo, en pleno debate sobre
la sostenibilidad del sistema ante el envejecimiento de la población y sus
consecuencias, Bengoa descarta una reducción drástica del gasto porque "hay que
reinvertir en educación y vamos a detectar más pacientes, lo que en algunos
casos costará más". ¿Llega tarde el debate sobre crónicos a España? "No, además
estamos en una situación mejor que otros países para acometer este reto",
explica.
No existe el modelo perfecto a seguir,
pero apunta al Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, Suecia o Estados Unidos como
países entre los que existen iniciativas interesantes. "El problema de los
crónicos está más que nunca en la agenda política, existen marcos que nos dan
pistas hacia dónde ir y soluciones", resume.
Fuente: Elpais.com