Las enfermedades
no transmisibles causan el 63% de las muertes
"Estamos ante la globalización de un estilo de
vida no saludable", dice la OMS
SANDRO POZZI - Nueva York - 20/09/2011
Se pueden salvar millones de vidas al año. Es lo que las
Naciones Unidas dice que podría conseguirse si los Gobiernos se comprometen y
adoptan simples iniciativas preventivas de enfermedades no transmisibles, como
las dolencias cardiovasculares y respiratorias, la diabetes o el cáncer. Causan
entre todas el 63% de los 58 millones de muertes que ocurren al año en el
mundo, según datos presentados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en
la cumbre temática que celebra desde ayer Naciones Unidas, coincidiendo con la
presencia de los jefes de Estado y de Gobierno que participan en la Asamblea
General. En EE UU y España esta proporción es de nueve de cada 10.
El cáncer
es más letal que el VIH, la malaria y la tuberculosis juntos
China e
India se ofrecen para fabricar genéricos biotecnológicos
Solo el cáncer mata a 7,6 millones de personas al año.
Como indica la ONU, es más que el sida, la malaria y la tuberculosis juntos. A
estos se le suman 17 millones por infartos u otras enfermedades cardíacas, o
los 1,3 millones por diabetes.
Otro dato más: nueve millones de personas
fallecen por una enfermedad no contagiosa antes de llegar a los 60 años.
Pero como indican desde el organismo, son las enfermedades
infecciosas, mucho menos frecuentes, las que se llevan la atención. La princesa
jordana Dina Mired, que intervino en nombre de la sociedad civil, puso de
relieve que al hablar de las crónicas se comete una "injusticia de
etiquetado". "No solo afecta a sociedades ricas", por eso cree
que debe reconocerse como "epidemia, no como un reto".
La reunión de alto nivel pretende, de hecho, servir para
poner en evidencia un problema creciente en los países en desarrollo por el
consumo de tabaco, el sedentarismo y la obesidad. "Es una situación de
emergencia a cámara lenta", advirtió el secretario general de la ONU, Ban
Ki-moon, en su llamamiento a la colaboración, incluida la industria
farmacéutica.
Como dijo Ban, esta vez no se trata de combatir un virus o
un germen, sino de atajar "malos hábitos" de las sociedades modernas
que pueden afrontarse con medidas no muy costosas y de una forma preventiva.
Las estadísticas, señaló, "son alarmantes". Y se refirió al 17% de
incremento de muertes previsto para la próxima década.
Margaret Chan, directora general de la OMS, reiteró que esta
primera reunión "debe ser un toque de atención" para los Gobiernos.
"Sabemos lo que se avecina", dijo. "La ignorancia y la inercia
deben ser relevadas por acciones concretas sin esperar", para combatir lo
que calificó como "la globalización de un estilo de vida no
saludable". "La obesidad muestra que algo va mal".
Un simple cambio en el estilo de vida, añaden los
expertos, es suficiente para reducir significativamente el riesgo. La OMS habla
de que pueden salvarse 30 millones de vidas en una década con solo reducir el
consumo de tabaco y de sal, o con tratamientos preventivos. Pero es en el
acceso a los medicamentos donde el debate se vuelve intenso.
"Afortunadamente pude viajar para salvar a mi hijo
con leucemia", dijo la princesa ante el plenario. "La gran mayoría no
puede", remachó, por eso dijo ante el aforo que "la disparidad de
tratamiento es inaceptable". "No es solo una cuestión de elección o
preferencias de estilo de vida. Se trata de proveer medicamentos esenciales a
los que los necesitan ya".
Los tratamientos, reiteró Ban, deben ser asequibles y
accesibles. Por eso hizo un llamamiento a la industria para que se implique
más. Un sector en el que las farmacéuticas chinas e indias empiezan a entrar en
el comercio global, con copias genéricas más baratas que pueden desatar la
batalla con las farmacéuticas occidentales y los dirigentes de los países
ricos.
La Administración de Barack Obama, según revela The New
York Times, trata de poner freno a los esfuerzos de los países pobres para
alcanzar un acuerdo internacional que les permita importar estos medicamentos
sin restricciones. El argumento de Washington es que no son tan urgentes como
la pandemia del sida y se deben mayormente a un estilo de vida.
La declaración política pactada en la ONU, de hecho, no
hace referencia a esta cuestión. Y aunque trata de galvanizar la acción de los
Gobiernos en los próximos años, evita establecer objetivos y no crea un fondo
para financiar iniciativas, como se hizo para combatir el sida o la malaria.
Tampoco está claro cómo el sector privado puede implicarse con este clima
económico adverso.
Fuente: El pais.com