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Sólo se declaran un
tercio de las enfermedades laborales que se producen Las estadísticas oficiales indican que en España se producen 30.000 enfermedades profesionales al año, mientras que los especialistas en Medicina del Trabajo estiman que son más de 80.000. Aunque se producen cerca de 9.000 muertes anuales por tumores de origen laboral, las enfermedades profesionales causadas por agentes carcinógenos son las menos frecuentes en los registros oficiales
Y es que, aunque según el Ministerio de Trabajo durante el primer trimestre de 2010 se ha producido un incremento de un 2% en la notificación de enfermedades profesionales con respecto al mismo periodo de 2009, el número de casos reales en que las patologías son de origen laboral distan mucho de las cifras registradas oficialmente. Las patologías de origen laboral más frecuentes son las debidas al ruido y a las vibraciones, así como las osteomusculares, seguidas de las dermatológicas y las respiratorias. Actualmente, no se consideran enfermedades de origen profesional las patologías cardiovasculares y mentales.
Para los especialistas en Medicina del Trabajo los motivos de este
infradiagnóstico son claros. “En España se consideran patologías de origen
laboral sólo a aquellas recogidas en la lista española de enfermedades
profesionales y que, dentro de esta, están relacionadas con una actividad y
causa concreta”, explica el Dr. Alfredo Ribelles, vocal de la AEEMT. Esta
clasificación de las enfermedades profesionales no se hace –según Ribelles-
“siguiendo criterios científico-técnicos, si no que se elabora basándose sobre
todo en criterios economicistas y legales, algo directamente relacionado con los
intereses que se esconden tras las patologías de origen laboral”.
En segundo lugar están las patologías de la piel como las alergias y los eczemas de contacto y, por último, las enfermedades respiratorias. Sin embargo, los especialistas en Medicina del Trabajo consideran que este “ranking” de las enfermedades profesionales más frecuentes cambiaría considerablemente si se tienen en cuenta todas las patologías de origen laboral, aunque no estén incluidas en la lista oficial. Así, explica Ribelles, “aunque seguiría habiendo mucha enfermedad osteoarticular y de la piel, seguramente el cáncer de origen profesional ocuparía un lugar muy prevalente entre las enfermedades de origen laboral y entre las graves”. Curiosamente, según las cifras oficiales las enfermedades profesionales causadas por agentes carcinógenos son las menos declaradas en España, “esto se debe a que son patologías graves y solo se suelen declarar enfermedades leves y sin apenas baja”.
De esta manera, el panorama de prevalencia de enfermedades profesionales en
nuestro país cambiaría radicalmente si se declararan todos los casos de tumores
de origen laboral pero también si se comenzaran a considerar como enfermedad
profesional las patologías cardiovasculares y las mentales, aparte de tener en
cuenta fenómenos tan en auge como los trastornos oculares. Además, “si se equiparase la enfermedad común a la enfermedad laboral –siempre buscando un equilibrio- no habría tantos problemas de infradeclaración, infradiagnóstico o subregistro, terminología utilizada para hablar de este problema. Pero, en la actualidad, está tan perseguida la declaración de enfermedades profesionales que, al final, se buscan tretas para que no queden registradas y no se asuman responsabilidades, costes, consecuencias legales, etc.” Todos estos avances ayudarían, sin duda, a poner en valor el papel fundamental que juegan los médicos del trabajo en la salud de los trabajadores españoles y que, hoy en día, apenas está reconocida. Es más, según estos especialistas, “mucha gente no sabe que existimos y muchos otros no saben cómo llegar a nosotros". Nadie se plantea cuántas enfermedades profesionales evita un médico del trabajo ni cuantos costes ahorra a las empresas y al sistema sanitario, “la medicina del trabajo aporta sostenibilidad al sistema sanitario y de seguridad social así como mejora la competitividad de las empresas (más ahora que se está hablando tanto de sostenibilidad de nuestro sistema sanitario por el elevado coste económico que supone para las arcas públicas y la falta de competitividad de las empresas españolas)”, confiesa Ribelles. Además, concluye, “todavía muchos nos asocian con lo que antes era el médico de la empresa, en la falsa creencia de que estamos del lado del empresario, cuando para nosotros el trabajador y su salud está por encima de cualquier otra cuestión”: El objetivo es crear una sociedad saludable con trabajadores y organizaciones sanas, es una cuestión de responsabilidad social.
Fuente: Medicosypacientes.com
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