El artículo ‘Dime cómo
trabajas y te diré quién te quema’ analiza las variables que
influyen en los tres subtipos del síndrome: frenético, sin
desafíos y desgastado
El informe, realizado por un equipo
de científicos liderados por Jesús Montero-Marín, ha sido publicado en ‘BMC
Psychiatry’
Madrid
(24-6-11).- La sobrecarga de tareas, la monotonía y la percepción de falta
de reconocimiento pueden ser detonantes del síndrome de burnout, del ‘trabajador
quemado’.
Un equipo de científicos ha analizado
las variables que influyen en el desarrollo de los tres subtipos del trastorno:
‘frenético’, ‘sin desafíos’ y ‘desgastado’. El artículo ‘Dime cómo trabajas y te
diré quién te quema’, realizado por un grupo de científicos liderados por Jesús
Montero Marín, ha sido publicado en ‘BMC Psychiatry’, revela las variables
sociodemográficas y laborales asociadas a cada uno de los perfiles de este
síndrome.
El estrés laboral crónico y la percepción de falta de reconocimiento en el
trabajo forman el caldo de cultivo para que aparezca el síndrome de ‘burn out’,
del ‘trabajador quemado’. “La prevalencia del trastorno va en aumento en nuestro
país y representa un grave problema para la sociedad, por las pérdidas
económicas que causa y por las consecuencias en la salud”, asegura Jesús
Montero-Marín, autor principal del estudio e investigador senior en el Instituto
Aragonés de Ciencias de la Salud.
En función de los rasgos del síndrome, los expertos distinguen tres perfiles:
‘frenético’, ‘sin desafíos’ y ‘desgastado’. Mediante cuestionarios, el equipo de
Montero-Marín encuestó a una muestra de 409 empleados de la Universidad de
Zaragoza, entre personal administrativo, de servicios, docentes, investigadores
y becarios.
“El perfil ‘frenético’ se asocia con el número de horas de trabajo”, explica
Montero-Marín. Una persona que dedique más de 40 horas por semana a su tarea
laboral tiene una probabilidad casi seis veces mayor de desarrollar el síndrome,
comparado con otra con un horario inferior a 35 horas. Este tipo de empleados
suele tener una alta implicación en su cargo, grandes ambiciones y una elevada
sobrecarga de tareas.
Un trabajador dedicado a tareas monótonas, con tendencia al aburrimiento y a la
falta de desarrollo personal, tiene más riesgo de desarrollar el perfil ‘sin
desafíos’. El personal de administración y servicios tiene una probabilidad casi
tres veces mayor de pertenecer a este grupo, comparado con el docente e
investigador. Además, es un perfil sobre todo masculino. “Mientras que ellos
tienden a alejarse de los objetivos de la empresa, ellas terminan por
desarrollar agotamiento emocional”, explica el psicólogo.
Por su parte, el tipo ‘desgastado’ suele aparecer en personas que, con una larga
trayectoria en la misma empresa, terminan por descuidar sus propias
responsabilidades, dada la falta de reconocimiento que perciben a su alrededor.
Así, un trabajador con más de 16 años de servicio en un mismo lugar de trabajo
presenta un riesgo cinco veces superior a desarrollar este tipo de perfil,
comparado con otro que lleve menos de cuatro años de servicio.
Los pluriempleados y temporales acaban ‘frenéticos’
Sea cual sea la clase de ‘burn out’, el trabajador experimentará agotamiento
emocional, cinismo o falta de eficacia en el trabajo. En general, los expertos
consideran que el síndrome está presente si la persona presenta al menos uno de
estos tres rasgos.
El tipo de contrato también influye en la gestación del ‘burn out’. Los
empleados con contrato temporal se encuentran más implicados con la empresa
porque buscan una vinculación que les proporcione mayor estabilidad. Esta
actitud puede desembocar en el desarrollo de un perfil de tipo ‘frenético’, el
mismo que registran los contratados a media jornada, “probablemente,
pluriempleados”, apunta el experto.
Además de los factores que potencian el síndrome, el entorno social supone un
contrapeso a su aparición. “Tener familia, pareja o hijos puede ser un ‘colchón’
protector, porque cuando la persona termina la jornada de trabajo, deja las
preocupaciones laborales y se centra en otro tipo de tareas”, indica el
psicólogo.
Respecto al nivel académico, la peor parte del ‘burn out’ se la llevan los dos
extremos de la muestra: la gente más formada y aquella con menos estudios. Esto
se explica porque quienes han recibido poca formación suelen acceder a trabajos
menos cualificados en los que reciben poco reconocimiento. Pero también acaban
‘quemados’ los doctores con largas carreras, puesto que “sienten que están
invirtiendo en el trabajo más de lo que reciben a cambio”, asegura.
Fuente: Elmedicointeractivo.com