El estudio del ganglio
centinela llevado a cabo por los servicios de Anatomía Patológica, pieza clave
en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama, según los expertos
Conocer el estadio y la extensión
de esta enfermedad son los elementos principales para determinar el tratamiento
que la paciente deberá llevar a cabo, por ello la SEAP-IAP destaca la
importancia que tiene el estudio de la existencia de metástasis en estas
pacientes haciendo más concreto y rápido su diagnóstico
Madrid (3-3-11).-
El cáncer de mama es el más común
entre las mujeres de todo el mundo, representa un 16 por ciento de todos los
cánceres femeninos, según los datos de la Organización Mundial de la Salud
(OMS). Las tasas de supervivencia varían mucho en función de las zonas del
mundo, desde el 80 por ciento en América del Norte, Suecia y Japón, hasta un 60
por ciento en países de ingresos medios y un 40 por ciento en países de ingresos
bajos, según la OMS.
Las mejoras en los programas de detección precoz y los avances en diagnóstico y
tratamiento de los últimos años han supuesto una reducción significativa de la
mortalidad por cáncer de mama en los países europeos: “en España, la reducción
de la mortalidad comenzó sobre todo a partir de 1990 con la introducción de
nuevas técnicas de diagnóstico precoz y regímenes terapéuticos más eficaces”,
destaca el doctor Aurelio Ariza, presidente de la Sociedad Española de Anatomía
Patológica y División Española de la Academia Internacional de Patología (SEAP-IAP).
Un abordaje óptimo en el cáncer de mama pasa por una detección precoz. Para ello
es fundamental llevar a cabo un diagnóstico de certeza que confirme la
enfermedad y el estudio de extensión del cáncer para conocer la zona o zonas
afectadas, según la SEAP-IAP.
“Hoy en día el diagnóstico de certeza de cáncer siempre lo realiza un patólogo
mediante un examen microscópico o anatomopatológico detallado y completo de la
biopsia, independientemente de que se trate de cáncer de mama u de otro tipo”,
explica el Dr. Ariza. “No se trata de un procedimiento automático ni realizado
por ninguna máquina, sino que requiere la revisión del tejido mediante un
estudio microscópico exhaustivo para poder elaborar el diagnóstico si se detecta
tejido que pueda ser interpretado como canceroso”, ha matizado el doctor Marcial
García Rojo, vocal de comunicación y proyección social de la SEAP-IAP.
Esta labor, como se afirma desde la Sociedad, requiere un entrenamiento muy
especializado del patólogo en el caso de la detección del cáncer de mama puesto
que “se trata de un cáncer que puede manifestarse de forma muy diversa”, detalla
el Dr. García Rojo.
Una vez se realiza el estudio de certeza, el segundo paso consiste en realizar
un estudio de la extensión del cáncer, lo cual permitirá conocer el grado y las
zonas afectadas por el carcinoma: “recientemente sí se han podido introducir
técnicas que automatizan la detección de la extensión del cáncer de mama más
allá del sitio de origen, es decir, podemos conocer las metástasis a ganglios
linfáticos. Estas técnicas, de patología molecular, son muy sensibles y son
capaces de detectar incluso células tumorales aisladas en un ganglio
metastatizado”, ha explicado el Dr. García Rojo, añadiendo que “en la actualidad
se utiliza el estudio del ganglio centinela, que se trata del primer ganglio
linfático que encuentran las células tumorales al circular por la linfa o la
sangre desde el tumor primario original hacia otros lugares del cuerpo, un
proceso que denominaríamos metástasis. La identificación del ganglio centinela
por el método automático la establece el quipo de médicos que atiende a la
paciente, generalmente en la Unidad de Mama, en la que participan cirujanos,
ginecólogos, oncólogos, radioterapeutas, radiólogos, médicos nucleares y médicos
anatomopatólogos”.
En este mismo sentido, el doctor Vicente Furió, especialista en Patología
Mamaria y Ginecológica del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Clínico
San Carlos de Madrid, recuerda que “aunque podemos disponer de máquinas que
ayudan en la detección precoz de metástasis a través de ganglio centinela en
cáncer de mama, sólo puede realizarse esta técnica en los servicios de anatomía
patológica si el patólogo comprueba que el tipo de tejido que se está estudiando
corresponde realmente a ganglio linfático y si existe una confirmación previa
mediante estudio anatomopatológico de la presencia de carcinoma en la mama”.
Para la SEAP-IAP reviste especial importancia el fomento de la calidad y la
innovación de los estudios anatomopatológicos relacionados con el diagnóstico,
el pronóstico y la predicción de la respuesta a la terapia del cáncer. “La
Sociedad lucha por hacer visibles las importantes tareas que el patólogo realiza
al servicio del paciente oncológico y se esfuerza para que dichas tareas estén
dotadas de la atención social y los recursos humanos y técnicos necesarios”, ha
matizado el presidente.
Fuente: El medicointeractivo.com