Un taller de
valoración médico-legal del daño corporal desentraña el
papel esencial de los profesionales de rehabilitación a la
hora de dictaminar las secuelas de un accidente casual,
laboral, de tráfico o durante la práctica de un deporte.
-
Tanto la persona afectada como las compañías aseguradoras
solicitan a la medicina de rehabilitación una reparación que
reduzca, en lo posible, el grado de discapacidad de una
persona accidentada.
- El aumento de accidentes de tráfico, laborales y
deportivos con secuelas que requieren ser valoradas para
reparar el daño sufrido y los perjuicios correspondientes
(actividades de la vida corriente, de ocio, de comunicación,
laborales, etc.)
- La medicina Física y Rehabilitación tiene como finalidad
eliminar o reducir al máximo las secuelas y en su caso, la
valoración de las mismas para establecer las compensaciones
adecuadas.
Las Palmas, junio de 2010.- La Ley describe la
Valoración de Daño Corporal (VDC) como "una actividad médica
que tiene por objetivo evaluar e informar de las lesiones,
secuelas, menoscabos, perjuicios, dolores, molestias,
incapacidades, invalideces que pueda tener una determinada
persona, derivado tanto de accidentes (casuales, laborales,
de tráfico, o en el ejercicio de un deporte) como de
enfermedades producidas tanto por agentes externos como
internos, con objeto de que se pueda producir una reparación
adecuada". Es, por decirlo en plata, el diagnóstico de un
accidente.
Al abrigo de esta definición, Lorenzo Jiménez, jefe de
Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Ramón y Cajal
de Madrid, ha organizado un taller, enmarcado en el 48º
Congreso Nacional de la Sociedad Española de Rehabilitación
y Medicina Física, sobre valoración medico-legal del daño
corporal en el que transmitir, a las nuevas generaciones,
"el papel esencial que juega la medicina de rehabilitación a
la hora de de valorar los daños sufridos por una persona en
un accidente y pautar la recuperación de la misma. Hoy en
día, la sociedad demanda recuperaciones más completas,
tendentes, sobre todo, a evitar la dependencia de la persona
afectada."
La actuación de los médicos de rehabilitación, "quienes
ostentan la máxima responsabilidad en este campo, se antoja
esencial", asegura Lorenzo Jiménez, quien asegura que "el
daño corporal derivado de un accidente requiere un estudio
minucioso, cargado de matices. Hay que valorar el grado de
afectación del paciente; el grado de recuperación de las
lesiones y las secuelas que quedan y el grado de dependencia
resultante de todo el proceso, una secuela extrema de la que
rehuye tanto la persona afectada, que pide una
rehabilitación más eficaz y completa, como las compañías
aseguradoras".
Los expertos que actúan tanto a nivel judicial (civil,
penal, social), administrativo o de la Seguridad Social, en
el campo de los Servicios Sociales o en el ámbito privado
tanto contractual (pólizas de seguro) como extracontractual
(daños a terceros o Responsabilidad Civil) han de valorar
"el grado de dependencia y las consecuencias resultantes del
accidente en un sinfín de campos tales como la actividad
laboral, las tareas domésticas, el aseo corporal, el control
de la alimentación o los desplazamientos", tal y como afirma
Lorenzo Jiménez.
El experto también considera que "el aumento de accidentes
de tráfico con secuelas y la capacidad de la medicina
moderna para salvar vidas comprometidas -con secuelas como
hemiplejia o tetraplejia- ha aumentado la demanda de este
tipo de valoraciones" y advierte que "a la hora de fijar las
indemnizaciones, existe una tendencia a exagerar las
consecuencias del accidente; un exceso de picaresca que ha
de controlar el propio médico rehabilitador".
Fuente: Noticias
médicas