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LOS DESAJUSTES PRESUPUESTARIOS HAN LLEVADO AL SISTEMA NACIONAL DE SALUD A UN FIN DE CICLO

Madrid 11/04/2011

Los participantes en el informe de Pricewaterhouse (PwC) sobre la sanidad española en 2011 consideran que el Sistema Nacional de Salud ha llegado a un fin de ciclo, como consecuencia de un desajuste crónico entre los presupuestos aprobados y los gastos generados, lo que ha provocado una deuda difícil de cuantificar y que precisa de un plan para solucionarla.

 

 

Ignacio Riesgo
Ignacio Riesgo, director de consultoría de Sanidad y Farmacia de PwC

 


 

En la presentación de la segunda edición del informe de PwC sobre los aspectos más relevantes de la Sanidad Española en 2011, que en esta ocasión ha reducido a diez, los participantes en el acto, todos ellos integrantes del equipo de personas consultadas para su elaboración, no sólo insistieron en la insostenibilidad de nuestro sistema sanitario público, como consecuencia del desajuste permanente entre presupuestos y gastos, agravado por el hecho de que, a pesar del crecimiento de éstos, aquéllos se siguen recortando, sino que consideraron el momento de tomar medidas e implicar en la solución a todos los agentes y no sólo a los proveedores.

El acto de presentación se desarrolló en la mañana del viernes 8 de abril, momentos después de que, en otro hotel cercano, el consejero de Sanidad de Cataluña, Boi Ruiz, que también participó en este acto, hubiera expuesto su programa de recortes para la sanidad pública catalana, programa que fue considerado como ejemplo o como adelantado de lo que se deberá hacer en el resto de los servicios de salud a partir del 22 de mayo.

Tiempo de actuar

La apertura del acto, entre quienes no se advirtió a ningún cargo del gobierno central, corrió a cargo del presidente de PwC, Carlos Max, para quien todo lo recogido muestra claramente que es necesario hacer cosas y que el modelo de financiación es uno de los puntos clave a tener en cuenta.

Seguidamente, Ignacio Riesgo, director de consultoría de Sanidad y Farmacia de PwC, señaló que el informe no había tenido la voluntad de abordar todos los temas candentes de la sanidad, sino únicamente de las situaciones agudas. Apuntó cómo en este momento de crisis, en que el gasto sanitario sigue creciendo, debe justificarse ante la sociedad las razones de ello. Y, en el repaso a las cuestiones abordadas, insistió que, fruto del crecimiento descontrolado del gasto, en este momento no se conocía cuál era el monto de la deuda sanitaria, que existía en todas las Comunidades Autónomas. De ahí que, en línea con el contenido del estudio, abogara por una financiación suficiente y una disciplina presupuestaria que pusiera fin al abuso de carácter preferente de la sanidad para evitar el control del gasto.

A modo de conclusión, Riesgo resumió en cuatro puntos las diez cuestiones tratadas: ley de financiación sanitaria, gobernanza de los centros, control de la productividad y preservar la innovación.

 Juan Abarca, Daniel Carreño, Boi Ruiz, Ana Pastor, Julián García Vargas, Jordi Ramentol y Jordi Martí




Fin de ciclo

Fue el exministro de Sanidad Julián García Vargas, uno de los moderadores del trabajo, quien, en primer lugar, defendió el informe e, incluso, apuntó que sería bueno convertirlo en una especie de diagnóstico anual del SNS, algo que ha faltado hasta ahora, pues se trata de un resumen de las cuestiones problemáticas sobre las que deben tomarse decisiones.

García Vargas, que criticó la presupuestación irreal para sanidad, pues incluso para este año las Comunidades Autónomas lo han hecho, de partida, por debajo de lo presupuestado en 2010. Eso sí, se manifestó en contra de pedir más recursos sin justificar para qué. Y, en el análisis de situación, el exministro criticó que no se tuvieran en cuenta todos los recursos, públicos y privados, algo que parece no extrañarle, pues ni Muface se considera como parte del sistema público, aunque su financiación es totalmente pública.

Además, insistió en que se estaba en un fin de ciclo y que para el cambio debían pedirse sacrificios a todos y no sólo a los proveedores. Y auguró que la reforma debería iniciarse tras las elecciones del 22 de mayo y que debería liderarla no sólo sanidad, sino inventar un consejo que integre a responsables de la política fiscal y financiera y a los de sanidad.

Otra política económica

La también exministra Ana Pastor, otra de las moderadoras del trabajo, consideró que el sistema tenía elementos para su evaluación, recogida en la Ley de Cohesión, pero que no se aplicaba. Defendió la colaboración púlbica/privada y, sobre todo, abogó por un cambio del modelo fiscal para el sector sanitario, que comportaría la supresión del IVA para los medicamentos y la aplicación de uno superreducido para lo relacionado con la sanidad, así como un impuesto de sociedades más bajo para las empresas sanitarias. Y es que, según reiteró, una buena política sanitaria pasa por una buena política económica, por lo que reclamó un cambio de la actual.

 Momento del acto




Apoyo de la sanidad privada

A continuación Juan Abarca Cidón, director general del Grupo Hospital de Madrid y secretario general de la Fundación IDIS, comenzó su intervención señalando que no se puede realizar un planteamiento sanitario serio sin contra la sanidad privada que, en estos momentos, da cobertura a ocho millones de familias, que asumen un pago voluntario y complementario y que, de optar por la sanidad pública, podrían incrementar los problemas que ésta tiene. Además, y fue una crítica a la pública, Abarca Cidón señaló que se mueve por encuestas y no por resultados. Por otro lado, y de acuerdo con sus palabras, cada vez resulta más difícil a la sanidad pública cumplir con la cobertura universal. De ahí que, a la hora de pensar en la asistencia privada, debería hacerse desde una forma de integración y no sólo de colaboración.

Deuda de 15.000 millones

Daniel Carreño, presidente de Fenin, la empresarial de tecnología sanitaria, puso su atención sobre la deuda sanitaria, de la que sólo se conocen estimaciones y que, de acuerdo con las extrapolaciones realizadas por la que se mantiene con las empresas del sector de tecnología sanitaria, puede alcanzar los 15.000 millones de euros. Y es que, según dijo, con las empresas de Fenin está acreditada una deuda de 3.870 millones de euros y sin que exista un tiempo concreto de pago.

Carreño, después de haber señalado que la deuda no parecía ser una de las grandes preocupaciones del Estado, llamó la atención sobre la obsolescencia tecnológica que se estaba apreciando en las instalaciones sanitarias públicas. Además, aunque la solución existe pues hay una ley sobre el pago a proveedores, se tropieza con la falta de disponibilidad presupuestaria para cumplirla. De ahí que terminara reclamando que se arbitrara un plan de pago y un modelo de financiación que evitara los errores pasados.

Resistencia al cambio

Desde otro punto de vista, el de la innovación biotecnológica, Jordi Martí, director general de AMGEN, advirtió de la resistencia al cambio, como sería adoptar de una vez una decisión clara sobre la resolución de la deuda y la adopción de un modelo de financiación más rígido. A su entender, la visión cortoplacista lleva a medidas coyunturales, lo que comporta la tendencia congénita al déficit. De ahí que, a la vista de lo que está sucediendo actualmente en Cataluña, reclamara que se preguntara sobre la sanidad que se quiere, si de lowcost o de última generación.

Y después de señalar que la innovación requiere de un marco predecible y estable, apuntó la necesidad de una reforma estructural en el campo de la asistencia, con autonomía de gestión de los centros y corresponsabilidad de los usuarios, que no comporte el copago como medida aislada. Además de medir los resultados en salud y generalizar los servicios compartidos entre proveedores.

Insostenibilidad manifiesta

Finalmente Jordi Ramentol, el presidente de Farmaindustria, comenzó su intervención comentando que, ya antes de la crisis, muchos señalaban que la sanidad era insostenible... y sigue siéndolo. Todo porque, según dijo, no se financia de forma adecuada.
De todos modos, y después de haber hecho referencia al Plan Sectorial para el Sector de la Industria Farmacéutica dado a conocer recientemente por el Gobierno, el presidente de Farmaindustria, dado que todos saben cuál es el origen del problema, la situación actual puede llevar a una situación desalentadora o ser una gran oportunidad. Él optó por esta última.

Oscar Niort

Fuente: Actasanitaria.com



 

 

 

 

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