Las reclamaciones de responsabilidad sanitaria por contagios
de hepatitis C no prosperan si la inoculación del virus se
produjo cuando aún no eran obligatorias las pruebas de
detección y cuando no se logra acreditar cuál ha sido la vía
de contagio del virus.
Dentro
de este segundo grupo se podría incluir una sentencia
dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La
Mancha que absuelve a la Administración y a su compañía
aseguradora de la demanda interpuesta por una paciente que
solicitaba una indemnización por un contagio de VHC.
Los magistrados descartan la responsabilidad por la
inoculación del virus en una transfusión realizada
veinticinco años antes de la detección del contagio (en 1977
y 1978), ya que no habría responsabilidad al no ser
obligatorias las pruebas en el año en el que se realizó la
transfusión.
En segundo lugar, la resolución también descarta que la
transmisión de la hepatitis se produjera por la retirada de
puntos de sutura en un ambulatorio tras una operación de
mamas realizada en 1996.
El tribunal autonómico, que admite las argumentaciones de
Federico de Montalvo, letrado de Zurich España, afirma que
"no se acierta a comprender por la Sala cómo una simple
retirada de puntos, que en principio es un acto inocuo que
no tiene por qué implicar escisión ni riesgo, puede tener
esas consecuencias tan nocivas para la salud del paciente".
Doctrina unánime
En cualquier caso, el fallo afirma que la causa más probable
del contagio fueron las transfusiones realizadas en los años
1977 y 1978. Sin embargo, de acuerdo con la jurisprudencia
del Tribunal Supremo, no cabría exigir responsabilidad a la
Administración, ya que antes de 1989 "no eran exigibles los
análisis de sangre que hubieran desechado para transfundir
la que estaba contaminada". El alto tribunal sostiene que en
estos supuestos se está ante un "caso de fuerza mayor porque
se ignoraba la existencia del virus, de forma que la
prevención del mal era imposible y externa a la actuación de
la institución sanitaria".
Riesgo inherente
Si la Administración demuestra que ha cumplido todos los
protocolos deactuaciones para evitar los contagios en
transfusiones sanguíneas, el paciente es el que asume el
riesgo de que se produzca la inoculación de un virus, según
un fallo del Tribunal Superior de Justicia de Murcia.
Fuente:
Diariomedico.com