Las células madre provenientes de
la grasa abdominal de 10 pacientes de un ataque cardíaco lograron mejorar varias
medidas de función cardíaca, según informan investigadores del Erasmus
University Medical Center (Países Bajos).
Esta
es la primera vez que este tipo de terapia se ha usado en humanos, aseguran los
científicos, que presentaron los hallazgos en la reunión anual de la American
Heart Association (AHA), de Chicago.
Pero, aunque las mejoras son
relativamente llamativas en este pequeño grupo de pacientes, no tuvieron
significación estadística, probablemente debido al limitado número de
participantes en el estudio. Por ello, se recomendó precaución en la
interpretación de los resultados.
"El tema clave es si el tratamiento
alarga la vida o hace sentir mejor", apuntó el Dr. Jeffrey S. Borer, presidente
del departamento de medicina y medicina cardiovascular del State University of
New York (SUNY). El estudio sólo evaluó "sustitutos", o sea, medidas de la
función cardíaca que podrían predecir una mejor salud en el futuro para el
paciente, señaló. "Esto no puede interpretarse como si representaran
directamente resultados clínicos positivos", advirtió el Dr. Borer. "Ciertamente
se trata de datos promisorios sobre las células madre, pero hay mucho por hacer
antes de que sea posible saber si es una terapia viable".
Otra limitación es que todos los
pacientes del ensayo eran europeos blancos. Los autores del estudio creen que
los resultados podrían extrapolarse a gran parte de la población de Estados
Unidos, pero no necesariamente a personas que no son blancas.
El tejido graso provee muchas más
células madre que la medula ósea (que se ha estudiado antes), y se accede al
mismo con mucho mayor facilidad. En la medula ósea, 40 centímetros cúbicos (cc)
por lo general dan unas 25.000 células madre, que "no es suficiente para tratar
a la gente", apuntó el autor del estudio, el Dr. Eric Duckers. Para obtener
suficientes células con las cuales trabajar, habría que cultivar esas células
madre, un proceso que puede tardar entre seis y ocho semanas, explicó.
Al contrario, 100 cc de tejido graso
proveyó millones de células madre, una cantidad suficiente para el trabajo. Cien
centímetros cúbicos equivalen a una taza de café, enfatizó el Dr. Duckers. "Con
esa cantidad de células, es posible aislarlas y administrarlas al paciente de
inmediato cuando llegan al hospital", explicó.
Todos los pacientes de este ensayo de
doble ciego y controlado con placebo (11 hombres y 3 mujeres) llegaron al
hospital después de sufrir un ataque cardíaco grave. Todos se sometieron a
cateterismo cardíaco para evaluar el flujo de sangre, seguido por una
intervención coronaria percutánea (ICP) para restaurar el flujo.
En un plazo de 24 horas tras el ataque
cardíaco, los médicos realizaron una liposucción para extirpar tejido graso,
aislaron 20 millones de células madre y las volvieron a dar a los pacientes a
través de un catéter. La infusión no tardó más de diez minutos. Diez pacientes
recibieron células madre, y cuatro un placebo. "Se hizo muy rápido, todo el
mismo día", aseguró el Dr. Duckers.
Seis meses tras el procedimiento, los
pacientes que recibieron células madre tenían un mejor flujo sanguíneo (una tasa
de más del triple en comparación con los que recibieron el placebo), un aumento
de 5,7% en la capacidad de bombeo del corazón y una reducción del 50% en las
cicatrices del músculo cardíaco (de 31,6% inmediatamente tras el ataque cardíaco
a 15.4%). Los pacientes del placebo no observaron reducción en las cicatrices.
El Dr. Borer señaló que "en teoría, el
uso de células madre para mejorar la perfusión miocárdica y el rendimiento
cardíaco es muy prometedor, pero ahora mismo, aunque se han evaluado varios
métodos para usar las células madre, en realidad aún no hay pruebas de un
resultado importante clínicamente útil. Esto no significa que no sea importante
seguir en la investigación en células madre".
Fuente: Univadis