Los efectos secundarios graves podrían ser la clave de por qué tantas
pacientes mayores con cáncer de mama dejan de tomar los fármacos que pueden
ayudar a prevenir el regreso del tumor, según ha hallado un reciente estudio,
presentado en el San Antonio Breast Cancer Symposium.
La
investigación también reveló una gran brecha entre lo que estas pacientes de
cáncer de mama comunican a sus médicos sobre los efectos secundarios de los
medicamentos y lo que en realidad experimentan, según los autores de un estudio
de la University of Northwestern, de Chicago (Estados Unidos).
El
estudio incluyó a 686 mujeres posmenopáusicas que sufrían de cáncer de mama
sensible al estrógeno, a quienes se preguntó sobre los síntomas antes del
tratamiento con fármacos bloqueadores del estrógeno llamados inhibidores de la
aromatasa, que incluye medicamentos. Las mujeres fueron seguidas a los tres,
seis, 12 y 24 meses tras iniciar el tratamiento.
Después
de tres meses, alrededor de un tercio de las pacientes tenían dolor articular
intenso; 285 a 29%, sofocos; casi una cuarta parte, una reducción de la libido;
entre 15% y 24%, fatiga; de 16% a 17%, sudoración nocturna; y de 14% a 17%
tenían ansiedad.
Otros
síntomas incluían aumento de peso, sensibilidad de los senos, cambios en el
estado de ánimo, y sentirse hinchadas, irritables y con náuseas.
El
número de mujeres que experimentaron efectos secundarios del fármaco aumentó
junto con la duración del tratamiento, señalaron los investigadores.
Como
resultado de los efectos secundarios, 36% de las pacientes detuvieron el
tratamiento tras un promedio de apenas cuatro años, apuntaron los
investigadores. De ese grupo, 10% habían abandonado el tratamiento tras dos
años, y las demás lo dejaron entre 25 meses y unos cuatro años más tarde.
Las
pacientes más propensas a dejar de tomar los fármacos antes de los cinco años
recomendados eran las que aún tenían efectos secundarios residuales de la
quimioterapia o radioterapia recientes, cuando comenzaron a tomar los
inhibidores de la aromatasa.
Las
más propensas a continuar tomando los fármacos incluían a mujeres que se habían
sometido a cirugía para el cáncer de mama pero no a quimioterapia ni
radioterapia, y las que no tomaban muchos fármacos más, indicaron los
resultados.
Fuente: Univadis