Baruch Blumberg,
descubridor del virus de la hepatitis B
También halló la primera vacuna de
la enfermedad y obtuvo el Premio Nobel
JAVIER SAMPEDRO 11/04/2011
Como
muchos otros descubrimientos, el del virus de la hepatitis B fue
un producto de la casualidad al menos tanto como de la
perseverancia.
En los años cincuenta,
Baruch Blumberg era un antropólogo médico de Nueva York,
interesado en los factores genéticos que afectaban a la
susceptibilidad de contraer una enfermedad.
Recorrió medio mundo
con su equipo de colaboradores recogiendo muestras de sangre,
con la esperanza de encontrar marcadores hereditarios que
correlacionaran con alguna enfermedad, o con la predisposición a
contraerla. Aunque este proyecto de investigación tiene un aire
inequívocamente moderno, se mostró inviable con las precarias
técnicas genéticas de las que disponían en la época.
En una fase de sus
investigaciones, sin embargo, Baruch Blumberg empezó a utilizar
sangre de pacientes hemofílicos como una especie de amplificador
inmunológico. Como los hemofílicos reciben continuas
transfusiones de sangre, razonó Blumberg, sus sistemas
inmunitarios deben haber reaccionado contra decenas o cientos de
antígenos extraños.
Esos anticuerpos, si
seguían estando en la sangre del hemofílico, podrían reaccionar
contra antígenos similares en las muestras de sangre que había
recogido por el mundo. Durante estas pruebas, los anticuerpos de
la sangre de un hemofílico neoyorquino reconocieron algo en la
sangre de un aborigen australiano. Blumberg lo llamó el antígeno
Australia, y resultó ser el virus de la hepatitis B. El
descubrimiento ocurrió en 1967. Blumberg murió el pasado 5 de
abril a los 85 años de edad.
Fue también Blumberg
quien desarrolló la prueba diagnóstica para esa enfermedad y
quien, junto al científico Irving Millman, inventó dos años más
tarde la primera vacuna contra la hepatitis B, en 1969. Por todo
ello recibió el Premio Nobel de Medicina en 1976 junto a Daniel
Gajdusek, uno de los pioneros en el estudio de las enfermedades
priónicas. El comité que le concedió el galardón reconoció sus
"descubrimientos sobre nuevos mecanismos de origen y
diseminación de enfermedades infecciosas". El científico
presidió la American Philosophical Society desde 2005 hasta su
muerte.
Fuente: ElPais.com