La investigación en ratones conducirá a un ensayo clínico el año que viene
JAVIER SAMPEDRO - Madrid -
20/07/2010
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La cuarta
parte de los cánceres de pulmón se deben a un oncogén
(gen mutado que causa cáncer) llamado K-ras. L
os intentos de
dirigir fármacos contra esa diana han sido frustrantes,
pero el equipo de Mariano Barbacid en el Centro Nacional
de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, ha
encontrado otra forma inesperada de matar a esas mismas
células de forma muy selectiva.
La
investigación en ratones conducirá directamente a un
ensayo clínico, tal vez el año que viene. |

Dr.
Mariano Barbacid |
MÓNICA L. FERRADO - Barcelona - 06/07/2010
Se trata de bloquear con fármacos un
gen distinto al que activa el proceso canceroso
Una célula normal solo se divide
cuando las señales adecuadas del exterior son percibidas por su membrana,
transmitidas a su núcleo e interpretadas por el aparato que gobierna su ciclo de
vida. Cada uno de esos pasos depende de varios genes, y cada uno se puede
hiperactivar por mutaciones en esos genes, que entonces se llaman oncogenes,
porque provocan cáncer.
El oncogén K-ras hiperactiva el
segundo paso, el que transmite (transduce, en la jerga) las señales externas
hacia el núcleo. La mutación hace que la ruta de transducción se active aun en
ausencia de señales externas, y por eso está detrás de muchos tumores. El equipo
de Barbacid se ha centrado en el tercer paso, en lo que viene después de K-ras:
los genes que construyen el propio aparato del ciclo celular. Y han encontrado
así una segunda vía para matar a esas células tumorales.
Esa vía consiste en inactivar un
componente del aparato que rige el ciclo celular, una proteína llamada Cdk4.
Barbacid y su equipo han demostrado que la actividad de esta proteína es
estrictamente necesaria para que el oncogén K-ras ejerza su efecto. Y ya hay un
fármaco que inhibe a Cdk4, desarrollado por Pfizer por otras razones. Ante esta
situación, los científicos ya están organizando un ensayo clínico de fase 1 (la
que examina la toxicidad del fármaco) en el hospital de Fuenlabrada, en Madrid.
Barbacid quiso dejar claro ayer que el
hallazgo "en ningún momento garantiza que estas observaciones puedan ser
reproducidas en pacientes con adenocarcinoma de pulmón, por muy sofisticados que
sean los modelos de ratones en que hemos investigado". Los ratones que han usado
los científicos son un modelo especialmente realista del cáncer de pulmón
humano. Y el equipo ha comprobado que el fármaco de Pfizer funciona en esos
ratones. Pero los tumores de esos animales son menos agresivos que los de los
pacientes humanos. Por esta razón, Barbacid ve "muy probable que para poder
observar un efecto terapéutico con los inhibidores de Cdk4 en ensayos clínicos
sea necesario combinarlos con otras terapias".
Pese a todas estas reservas, y aun
cuando este ensayo concreto fracasara, el trabajo seguiría siendo valioso porque
abre una vía de exploración de fármacos enteramente nueva: atacar a un oncogén
dirigiendo los dardos no contra él, sino contra una segunda diana necesaria para
que el oncogén funcione, para que ejerza su efecto canceroso en la célula.
Barbacid llama a esta nueva técnica "letalidad sintética", porque ni el oncogén
K-ras ni la inhibición de la enzima Cdk-4 causan por sí mismas la muerte de la
célula. Se precisa la suma (o síntesis) de ambas alteraciones para matarla.
El inhibidor de Cdk4 de Pfizer ya ha
sido probado en ensayos clínicos contra el cáncer de mama y el linfoma, sin
éxito. Pero los investigadores españoles creen saber ahora por qué no funcionó:
ninguno de esos dos tumores lleva el oncogén K-ras. Y bloquear la enzima Cdk4
solo tiene un efecto anticanceroso cuando el cáncer se debe a ese oncogén.
Fuente: Elpais.com