La jubilación de los
médicos está siendo motivo de controversia debido a la falta de
acuerdo respecto a la edad idónea para el retiro de los
facultativos y a la actuación de algunas Comunidades Autónomas
amparadas en el Estatuto Marco. El déficit de recursos humanos o
su mala distribución es otro de los argumentos que se esgrimen a
la hora de tener en cuenta las opiniones de los profesionales,
cuyos representantes, en general, son partidarios de
“aprovechar” los conocimientos y experiencia que atesoran los
médicos mayores de 65 años que quieren alargar su vida
profesional. En cualquier caso el debate abierto hace
reflexionar sobre la posible falta de previsión de las
autoridades sanitarias a la hora de planificar los recursos
humanos.
L.G.P.
La
alarma suscitada ante la carencia de facultativos que sufre el
país o la mala distribución de los recursos humanos del Sistema
Nacional de Salud, según quién lo mire, ha abierto varios focos
de atención en el panorama actual de la Sanidad española. Entre
otros, se ha prestado especial atención e interés a la norma que
regula la jubilación de los médicos, el Estatuto Marco del
personal estatutario de los servicios de salud (Ley 55/2003, de
16 de diciembre) que establece el retiro forzoso al cumplir el
interesado la edad de 65 años y que se aplica en algunas
Comunidades Autónomas de forma más tajante que en otras.
Este hecho, acentuado por un fallo de un Tribunal Superior de
Justicia, se ha convertido en un frente importante que para unos
ha de acompañar a combatir el déficit de facultativos en algunas
especialidades médicas y comunidades autónomas en particular, y
para otros es la reivindicación de un derecho inherente a la
profesión y una exigencia de la Sanidad española actual. La
misma norma que establece la jubilación forzosa a los 65 años,
da la oportunidad al médico de solicitar voluntariamente
prolongar su permanencia en el servicio activo hasta cumplir,
como máximo, los 70 años de edad, siempre que quede acreditado
que reúne la capacidad funcional necesaria para ejercer la
profesión o desarrollar las actividades correspondientes a su
nombramiento.
Y el debate sobre la jubilación forzosa de los médicos del
sector público está sobre la mesa. Según reza el último informe
anual del Sistema Nacional de Salud (SNS) y aunque parezca una
obviedad, la adecuada planificación de los recursos humanos es
un elemento fundamental para garantizar la asistencia sanitaria
de calidad. Algo en lo que ha insistido el secretario general de
Sanidad del Ministerio de Sanidad y Consumo (MSC) y responsable
del programa electoral socialista en materia sanitaria, José
Martínez Olmos, después de conocer el resultado de las
elecciones el pasado 9 de marzo y que califica de "importante
desafío". Numerosos agentes del panorama sanitario aseguran que
la falta de profesionales sí motiva la jubilación de los médicos
a los 70 años, no obstante se han empezado a practicar los
retiros obligatorios a los 65 en Andalucía, Canarias, Cantabria,
Cataluña y La Rioja.
El último Informe Anual del SNS recoge que flexibilizar el
retiro de los profesionales puede convertirse en una de las
medidas más sencillas para paliar la supuesta escasez de médicos
Para entender el desarrollo de una profesión como la Medicina es
conveniente hacer un breve recorrido por los pasos necesarios
para alcanzar el punto álgido y maduro de su ejercicio. Es
importante recordar que se trata de una profesión que precisa
una formación particularmente prolongada: 6 años de licenciatura
más 4 años de formación de postgrado y estar en posesión del
título MIR para poder ejercer en el SNS. A los 28 años
comenzaría, en el mejor de los casos, la carrera profesional de
un médico en España que bajo el Estatuto Marco podría tener una
duración máxima de 37 años y prolongarse en algunos casos a 42.
El arte y la ciencia de prevenir y curar las enfermedades del
cuerpo humano es habitualmente una profesión apasionante y
también absorbente para quienes la ejercen y desprenderse de
ella puede convertirse en un trance amargo, más cuando se
produce de manera brusca. Otros casos son los de aquellos
médicos que debido a la dilatada y agitada vida laboral de la
profesión, sobre todo si se practican guardias o se asume una
importante carga asistencial, deciden adelantar su retiro o
llevarlo a cabo a los 65 años, igual que el resto de
trabajadores. Lo que sí parece claro es que se necesita dar una
respuesta al crecimiento y envejecimiento de la población que
afecta como es natural también a la profesión.
Demografía
médica
El informe
que la Organización Médica Colegial (OMC) hizo público a
principios de año acerca de los desajustes que existen entre la
oferta y la demanda de médicos en el país contabiliza un número
de 203.305 médicos colegiados, de los que 187.414 son menores de
65 años y 189.916 son menores de 70 años. Según la Organización,
hay especialidades con una media de edad más alta que el resto y
que necesitan un recambio generacional, como por ejemplo la de
Bioquímica Clínica, Análisis Clínicos, Anatomía Patológica,
Cirugía Pediátrica y Cirugía Torácica, Pediatría y Medicina
Familiar y Comunitaria.
Por regla general, se puede hablar de una media de edad de 30-45
años en hospitales comarcales, según señala el vicesecretario de
la OMC, el doctor Francisco Toquero, mientras que la media en
hospitales de primer nivel o núcleos urbanos es bastante más
alta y se sitúa en la franja 45-60. Por su parte, el Ministerio
de Sanidad y Consumo recoge en el último Informe anual del SNS
la tendencia a un envejecimiento progresivo de la profesión
médica, en que las categorías de edad más avanzada van
incrementando sus efectivos y las de menos van reduciendo su
capacidad relativa. Según los datos aportados por las
Comunidades Autónomas, tan solo el 2,2 por ciento de los
profesionales de Medicina de Familia y Pediatría en Atención
Primaria tenía menos de 30 años, el 63,7 por ciento estaba en la
franja entre 30 y 50 años y el 34,1 por ciento tenía más de 50
años. En Atención Especializada casi el 40 por ciento de los
profesionales tenía más de 50 años.
Algunas recomendaciones que recoge el informe insisten en la
necesidad de crear registros de personal médico y de enfermería
para la planificación de los recursos humanos y para solucionar
problemas de comparabilidad entre CCAA. La percepción actual que
se desprende de este informe asegura que todas las comunidades
autónomas manifiestan preocupación por un posible déficit de
médicos dadas las dificultades crecientes para cubrir puestos de
trabajo, como mínimo en algunas especialidades y en puestos de
aislamiento geográfico, por horario laboral y para cubrir
períodos vacacionales.
Entre otros factores el informe atribuye esta dificultad a la
propia demografía profesional que ha incrementado las
jubilaciones en algunas especialidades de difícil reclutamiento.
Los estudios han pasado de las valoraciones de excedencia de los
últimos 25 años del siglo XX a una valoración carencial que
insiste en la falta de profesionales. Flexibilizar el retiro de
los profesionales puede convertirse en una de las medidas más
sencillas para paliar la supuesta escasez de médicos, apunta el
informe anual del SNS. Porque en general, se añade, la
planificación de recursos humanos sanitarios viene dificultada
porque los efectos de las regulaciones sólo son visibles a largo
plazo, mientras que la velocidad de los cambios en el sector es
mayor por las transformaciones tecnológicas, políticas y
sociales.
La OMC ha planteado la necesidad, además de la de asegurar una
distribución geográfica equilibrada de los médicos, la de
planificar la reposición de las jubilaciones, y desde la
institución se plantea la posibilidad de que se estén efectuando
innecesariamente jubilaciones anticipadas. El doctor Francisco
Toquero considera un auténtico derroche científico y de caudal
humano que se retire a profesionales totalmente válidos que
pueden aportar una vasta experiencia profesional, temple y
conocimiento al sistema sanitario. Un médico a los 65 años, dada
la condición de científico que le acompaña y salvo en el caso de
que esté enfermo, se encuentra en perfectas condiciones de
competencia y acumula una sabiduría y práctica que, según
considera la OMC, es un despropósito despilfarrar.
El vicesecretario de la institución asegura que existe la
necesidad de averiguar otras soluciones imaginativas para ubicar
a estos profesionales en el caso de que no se les quiera dar a
la misma carga asistencial a partir de los 65 años, aunque está
seguro de que la mayoría de los médicos siguen preparados para
ello a esa edad. De hecho, el doctor Toquero manifiesta que el
ejercicio médico bien se puede prolongar hasta los 70 e incluso
75 años en muchos casos, y propone para ellos colocaciones
alternativas tales como profesores magistrales, tutoría de
residentes, consultores y asesores docentes. Lo que seguro es
una equivocación para el representante de la OMC, es retirar a
médicos cuya valía viene avalada por su experiencia y
conocimiento científico y de la profesión, más aún cuando se
habla continuamente de una preocupante carencia de facultativos.
Dada la situación actual, parece que no está clara la edad
idónea para que un médico se retire y esta ambigüedad viene
también reflejada en la normativa que regula la jubilación. El
ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, aseguraba poco
antes de las elecciones del 9 de marzo y así lo recogía este
medio de comunicación, que el discreto déficit de médicos que
registra España ahora mismo puede convertirse en un problema
serio en el año 2015. Dada la edad de los médicos actuales, las
previsiones apuntan a que se registrarán 7.000 jubilaciones al
año para cuyo relevo no existen suficientes profesionales. Esta
jubilación masiva sin posibilidades de reposición prevista puede
ser el talón de Aquiles del Sistema Nacional de Salud y debe
convertirse en una prioridad de la Sanidad española y una
situación para la que conviene estar preparado.
El debate abierto hace reflexionar pues sobre la posible falta
de previsión de las autoridades sanitarias ante una situación
que se ha terminado echando encima, mientras se ha prestado más
atención a la legalidad que a las verdaderas necesidades y al
envejecer de la profesión.
El doctor Josep Maria Solé, presidente del Consejo de Colegios
de Cataluña, habla de que alrededor del 75 por ciento de los
médicos alcanzan la franja de edad entre los 50 y los 65 años
tanto en Cataluña como de manera extrapolable a España. Este
grupo es el que considera la jubilación como un cambio muy
radical en su vida, como una pérdida de identidad tanto personal
como social por el carácter vocacional y servicial que comporta
la profesión médica.
Aunque en opinión de este médico existe un grupo más pequeño,
pero no por ello menos significativo y que corresponde a las
generaciones más jóvenes, que entiende la profesión de otra
manera y para el que la jubilación es una oportunidad de hacer
otras cosas, el proceso de jubilación de un médico debe ser un
acontecimiento muy cuidado. Además, la visión de futuro para los
próximos 10 o 15 años es para el doctor Solé cuando menos
preocupante, puesto que para 2015-2020 las promociones de
médicos que tienen hoy entre 50 y 60 años se habrán jubilado y,
como se ha dicho, son una gran parte de los profesionales.
El doctor Isidro Lago, secretario del Consejo de Colegios
Médicos de Galicia, considera que es necesario tener un trato
diferencial para los médicos jubilados y, por ejemplo, como
ocurre actualmente, pasa a ser considerado colegiado de honor.
Tampoco estima prudente desaprovechar a los médicos que acumulan
una gran experiencia, puesto que formar a un profesional cuesta
mucho tiempo y éstos pueden aportar mucho en un centro de salud.
No debe ser en todos los casos igual, explica el doctor Lago,
puesto que para algunos profesionales que se han visto sometidos
a mucha presión es un alivio alcanzar la edad de la jubilación.
Por esta razón considera que la obilgatoriedad de la jubilación
de un médico a una determinada edad, siempre que se conserven
las capacidades físicas e intelectuales para el desarrollo de su
profesión, debe considerarse. El secretario del Consejo de
Colegios Médicos de Galicia insiste en el mal reparto de los
profesionales en el país.
La voz sindical
En general,
los sindicatos médicos mayoritarios hablan de poco sentido de
gratitud al colectivo médico que alcanza la edad de jubilación
obligatoria, y sobre todo resaltan que ante la situación actual
es poco oportuno forzar los retiros a una edad que se considera
aún apropiada y fructífera para ejercer la Medicina.
El doctor Ángel Pizarro, presidente de la Confederación Estatal
de Sindicatos Médicos (CESM), sostiene que la jubilación forzosa
a los 65 años ha sido una decisión poco meditada por parte de
las administraciones sanitarias y así lo ha venido denunciando
la organización sindical que preside. Es más, según Pizarro, el
hecho de que sólo Andalucía y Cataluña hayan aplicado la medida
de una forma tan rotunda denota lo poco acertado que resulta
limitarse a aplicar no más que la primera frase del artículo
26.2 del Estatuto Marco: "La jubilación forzosa se declarará al
cumplir el interesado la edad de 65 años". La norma, recuerda,
invita a prolongar la permanencia en el servicio hasta los 70
años como máximo, siempre que sea un deseo del propio médico y
se haya comprobado que reúne las facultades necesarias para ello
después de los exámenes médicos pertinentes.
Haber practicado el retiro impuesto de profesionales sin tener
en cuenta el número de los especialistas y médicos de primaria
con los que contaba cada administración sanitaria, ha
evidenciado que no se calcularon las consecuencias que se
podrían originar, tal y como manifiesta el doctor Pizarro.
Situación que se agrava, según este médico, en los casos en que
no se aceptaron las solicitudes de prolongación que presentaron
los afectados que estaban en condiciones adecuadas para seguir
trabajando. Algo que sí se está practicando en otras comunidades
autónomas y sobre lo que desde CESM se recomienda recapacitar.
Además, en un contexto de falta de profesionales y más cuando no
se están llevando a cabo adecuadamente las homologaciones a
médicos extranjeros, la aplicación tajante de este retiro
forzado es, según este médico, una insensatez y no ha hecho más
que empeorar el problema.
El presidente de CESM, como otros agentes del panorama
sanitario, en especial la OMC, recalca que "hemos de exigir la
calidad de formación de los médicos que vengan de fuera ya que
son muchas las denuncias sobre problemas en algunos de estos
profesionales, como los lingüísticos o el déficit en el sistema
de homologación". Ante la escasez de médicos que CESM denunció
ya en 1999 con su primer estudio demográfico y posteriormente en
2005, su presidente asegura que hay una evidente falta de
planificación. Otras medidas que propone el doctor Ángel Pizarro
para contribuir a mitigar la situación es ir modificando los
numerus clausus para aumentar las plazas de Medicina, así como
de las convocatorias MIR.
Como médico jubilado, el doctor Ángel Pizarro hace una
valoración de su paso por la profesión que es para él
apasionante, un sentimiento habitualmente compartido entre los
profesionales del sector. Después de haberla ejercido durante
más de 40 años, en Atención Primaria los primeros diez, y en el
Hospital Virgen del Rocío de Sevilla como pediatra dedicado a la
neonatología. El presidente de CESM declara que no hace falta
decir que de todo hubo en su carrera profesional, pero siempre
con el sentimiento de que se hacían cosas importantes. Este
médico asegura que no le gustó la manera en que muchos médicos
como él fueron jubilados, de un día para otro y de forma brusca
pero afirma que trabajó muy a gusto hasta el final.
Declaraciones como ésta hacen reflexionar sobre cómo la
profesión médica reclama una mayor planificación para el retiro
de sus efectivos, y en la medida de lo posible mostrando el
agradecimiento por la generosidad y sacrificio que una actividad
como la Medicina requieren para su buen ejercicio y de la que la
sociedad demanda altas exigencias.
María José Alende, secretaria general de la Federación Estatal
de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras
sostiene, en la misma línea, que "ante la gran escasez de
profesionales que existen en nuestro país y que se ve reflejada
en el aumento de la demanda de médicos extranjeros, no es
oportuno proceder a jubilaciones forzosas".
El Sindicato Médico de Asistencia Pública (SIMAP), sin embargo,
no acepta el tan mencionado déficit de médicos y considera que
lo que realmente escasea son plazas más estables de empleo
público para trabajar. El presidente de SIMAP, Juan Benedito,
destaca que la jubilación, su anticipación o prolongación hasta
los 70 debe ser siempre voluntaria. Debido a que los médicos son
empelados públicos y a que practicando guardias han tenido una
vida laboral más amplia, aquellos que quieran adelantar su
jubilación a los 60 lo deberían poder hacer libremente,
manteniendo su poder adquisitivo hasta los 65, como ya se hace
con los funcionarios de Educación, sostiene el responsable del
sindicato.
En una profesión como la Medicina, que padece avances
tecnológicos casi cada día y teniendo en cuenta que la Sanidad
está cada vez más masificada, cuenta el presidente de SIMAP,
"algunos profesionales, sobre todo los que más carga de trabajo
llevan como por ejemplo un anestesista o un médico de primaria
que debe atender a 80 pacientes en una mañana, no tienen fuerza
ni ganas para continuar y para ellos debería incentivarse
económicamente su salida profesional". Es el caso de numerosos
profesionales a los que no les alcanza la pensión y sufren un
desfase económico muy importante después de haber cotizado mucho
y trabajar extensas jornadas semanales, detalla el doctor
Benedito.
Este médico asegura que no es quimera preservar las condiciones
económicas de los médicos que deciden retirarse a los 60 años a
pesar del sistema de pensiones español, puesto que para otros
funcionarios es una medida que ya se ha llevado a la práctica.
Benedito añade que en el supuesto de que existiera realmente una
carencia de médicos debe abordarse el problema imaginativamente
y sin vulnerar los derechos de los profesionales.
El ministro de Sanidad ha apuntado que el déficit discreto de
médicos que ahora registra España puede convertirse en un
problema serio en el año 2015
Cataluña abre la veda
La
prolongación voluntaria de la actividad profesional de los
médicos hasta los 70 años que recoge el Estatuto Marco, como se
ha mencionado anteriormente, debe ser autorizada por el servicio
de salud correspondiente, en función de las necesidades de la
organización articuladas en el marco de los planes de ordenación
de recursos humanos. En este punto es donde se encuentra la
principal debilidad de los servicios de salud de las Comunidades
Autónomas, y es en Cataluña donde se han iniciado las
principales reivindicaciones de los médicos que no quieren ser
retirados de manera impositiva a los 65 años.
Además de en Cataluña, en Andalucía, Canarias, Cantabria y La
Rioja se impone a los facultativos retirarse a esa edad,
mientras que en el resto sí se ofrece la prolongación voluntaria
hasta los 70. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de
Cataluña (TSJC) que el pasado mes de febrero obligaba al
Instituto Catalán de la Salud (ICS) a readmitir a un médico al
que obligó a jubilarse forzosamente a los 65 años, cuando él
pedía trabajar hasta los 70, ha marcado el inicio de una
polémica latente entre el sector.
El argumento que sustenta la sentencia del TSJC es que no
existía un plan de ordenación de recursos humanos elaborado y
aprobado formal y previamente, por lo que la jubilación forzosa
a los 65 años que ha venido aplicando el Instituto Catalán de la
Salud desde el 2004, en cumplimiento del Estatuto Marco, es
nula. Esta y otras sentencias de cariz similar, hasta 20,
obligan a la administración a readmitir a aquéllos que
presentaron recurso de apelación y que no hayan cumplido los 70
años si así lo desean, y a abonarles las retribuciones que
habrían percibido si hubieran seguido trabajando.
Parece que de nuevo la falta de planificación adecuada de los
recursos humanos de acuerdo con la población a la que deben
atender y a las prestaciones que deben ofrecer importuna la
gestión de algunas administraciones. La decisión del TSJC llegó
cuando la mayoría de las sentencias anteriores por la vía
contencioso-administrativa y social habían dado la razón al ICS.
En respuesta a la sentencia, el sindicato “Metges de Catalunya”
publicó un comunicado apuntando a que el TSCJ avalaba sus tesis,
obligando a readmitir a una veintena de facultativos del ICS
jubilados forzosamente a los 65 años a raíz de una decisión que
aprobó el Departamento de Salud en junio de 2004 y que, en su
momento, fue duramente criticada por el sindicato. “Metges de
Catalunya” había presentado, ya en julio de 2004, un recurso
contencioso administrativo contra la orden de Salud, pendiente
aún de sentencia, alegando que no existía ningún plan de
ordenación de recursos humanos que regulara la jubilación
forzosa en bloque de 332 facultativos.
El secretario general “Metges de Catalunya”, el doctor Patricio
Martínez Jiménez, asegura que la historia viene de lejos y que
su sindicato ya había advertido de que se avecinaba un problema
de sostenibilidad del sistema sanitario sólo observando la edad
media de los médicos y la escasez de ellos para algunas
especialidades en concreto. El sindicato había propuesto a las
autoridades sanitarias catalanas el método de la "jubilación
decreciente", que consiste en ir retirando primero a los médicos
que tuvieran 69 años, más tarde a los de 68, y así
sucesivamente. Sin embargo, sus peticiones no fueron atendidas y
"de la noche a la mañana", tal como explica el secretario
general del sindicato, "se mandó a casa a más de 300
profesionales de los que cerca de 80 eran jefes de servicio o
sección originando importantes deficiencias en todo el sistema".
Patricio Martínez prosigue afirmando que en ausencia de un plan
de recursos humanos, puesto que “Metges de Catalunya” no tuvo
acceso a él, se quiso rectificar proponiendo el retraso de la
jubilación en casos de especialidades médicas y zonas
geográficas concretas. Según Martínez Jiménez, las condiciones
que ofrecían a los médicos eran tan poco favorables que la
propuesta no tuvo mucho éxito. El facultativo que se adhiriera a
la proposición que lanzó el ICS el pasado año debía someterse a
la revisión de la prórroga de jubilación año a año, con
posibilidad de ser desplazado y además sin autorización para
actividades relacionadas con la docencia, la investigación o la
jefatura, tan solo para la pura y dura carga asistencial, relata
el secretario general de este sindicato. Para Martínez Jiménez
está claro que la medida no iba a tener buena acogida entre los
médicos, que no aceptaron tales condiciones ni el requisito de
tener que programar el tiempo que les quedaba en servicio cada
año hasta retirarse definitivamente.
Además, el sindicato había seguido defendiendo la prolongación
voluntaria de la jubilación hasta los 70 años para cualquier
médico del ICS, independientemente de su especialidad y sin que
esto supusiera cambios en sus condiciones laborales. Fue en
respuesta a esta propuesta lanzada por el ICS el mes de julio de
2007 que, refugiándose en el Estatuto Marco, quería incorporar
la posibilidad de prolongar la actividad profesional de las
especialidades de difícil reposición: Medicina de Familia,
Obstetricia y Ginecología, Anestesiología, Psiquiatría,
Radiología y Pediatría especialmente en algunos ámbitos
territoriales.
El ICS proponía que la autorización de la prórroga tuviera una
vigencia inicial de dos años revisable posteriormente de año en
año y que el médico se acogiera a desarrollar sus funciones en
los centros, servicios y establecimientos donde hubiera
necesidades asistenciales. “Metges de Catalunya” reprochó
aquella "jubilación a la carta" que preparaba el ICS para los
médicos, porque los discriminaba en función de su especialidad,
y considerando “indignante” que se aprovechase la prolongación
de la jubilación para dejar la puerta abierta a la movilidad
obligatoria del profesional.
Según manifiesta su secretario general, volvieron a advertir a
Marina Geli, consellera de Salud de la Generalitat de Cataluña,
de que “se estaba equivocando otra vez”, acusando al ente de
haber empeorado la escasez de médicos, desde que en el año 2004
comenzó a aplicar la jubilación forzosa a los 65 años, sin tener
elaborado un plan de recursos humanos previo. Para el sindicato,
la propuesta del ICS es un nuevo ejemplo de la falta de
planificación a largo plazo, ya que no ha tenido en cuenta las
especialidades con una pirámide de edad más envejecida que son,
según “Metges de Catalunya”, Cirugía Pediátrica, Cirugía
Torácica, Cirugía Cardiovascular, Análisis Clínicos y
Cardiología.
Además, el sindicato critica la decisión del ICS de obligar a
ejercer sólo tareas asistenciales a los médicos con
responsabilidades directivas (jefes de servicio y jefes de
sección) que prolonguen voluntariamente la jubilación, perdiendo
así a profesionales con un alto grado de conocimientos y muy
cualificados para la gestión. Según puntualiza Patricio
Martínez, "éste ha sido el resultado de la aplicación ambiciosa
y dogmática de la norma y en cualquier caso", asegura, "un
médico que no esté sujeto a menoscabo físico o intelectual y
dadas las expectativas de vida actuales, puede continuar
ejerciendo incluso más allá de los 70 años como muchos ya hacen
en la Sanidad privada".
“Metges de Catalunya” recuerda, ante este nuevo contexto
jurídico abierto con las sentencias del TSJC, que el facultativo
estatutario que haya recibido una carta del ICS notificándole su
jubilación y quiera seguir trabajando hasta los 70 años tiene un
mes, a contar desde la fecha de recepción del escrito, para
tramitar una reclamación contra dicha orden. Y en el caso del
facultativo estatutario que tenga 64 años y seis meses o más y
que quiera seguir trabajando en el ICS hasta los 70 años, deberá
solicitarlo adjuntando un certificado médico oficial que
acredite su capacidad funcional para desarrollar la profesión.
Por la parte del ICS, su jefe de asesoría jurídica, Luis
Bertrán, asegura que el Instituto aplicó literalmente lo que
interpretó del Estatuto Marco y afirma que no entiende cómo la
sentencia del TSJC negó la existencia de un plan de ordenación
de recursos humanos cuando existe uno de más de 200 páginas. El
ICS entiende además que el hecho de que un médico prolongue su
actividad más allá de los 65 años es la excepción de la norma y
es para este caso para el que debería existir una planificación.
Luis Bertrán manifiesta, además, que la sentencia sí reconoce
que la edad forzosa de jubilación es a los 65 años y asegura que
se trata de problemas más formales que de fondo. El fallo del
TSJC ya ha sido recurrido por el ICS y se encuentra en casación
en el Tribunal Sumpremo. El Instituto Catalán de la Salud
trabaja actualmente en otro plan de recursos humanos encaminado
más al sentido de la sentencia, tal y como declara el jefe de
asesoría jurídica.
Desde el
Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña, su presidente, el
doctor Josep Maria Solé, asegura que tras la sentencia del TSJC
el decreto queda muerto y, salvo que salga otra norma "bien
redactada", los médicos volverán a jubilarse a los 70 años como
se hacía anteriormente. Además, el doctor Solé hace referencia
al déficit que arrastra el sistema público catalán, vivido en
otros países de la Unión Europea como el Reino Unido, Francia,
Portugal o los países escandinavos; acompañado de un crecimiento
en habitantes sorprendente del país, lo que conlleva un cambio
de expectativas.
Ante la nueva situación de déficit planteada "es triste ver como
se importan médicos del extranjero mientras grandes
profesionales, que están en la madurez de su vida, son jubilados
cuando más preparados están". Es imprescindible pues contar con
un plan de recursos humanos bien hecho y equilibrado, añade el
presidente del Consejo, puesto que aumentar las plazas en las
universidades no es una solución ya que hasta dentro de 10 ó 15
años no se pueden ver los efectos de esta medida.
Además, en su opinión, no es suficiente, tal y como explica, que
sólo se tengan en cuenta algunas especialidades y plazas
concretas para poder postergar la jubilación, sencillamente "no
podemos permitirnos el lujo de perder profesionales y
desaprovechar la experiencia y conocimientos de los médicos
puede quitarle prestigio al sistema". Parece que esta pérdida de
capital humano no está considerada de la misma manera por el
sistema, opina este médico, y reclama a las autoridades
"recapacitación y reflexión, el cumplimiento de la sentencia que
obliga a readmitir a los médicos que se querellaron y la
propuesta de medidas para el futuro que aseguren el importante
papel del médico mucho más allá de los 65 años".
Algunos expertos apuntan a que retrasar la edad de jubilación no
es la solución total al déficit de médicos, pero si daría mayor
margen de maniobra para buscar una solución al problema
El doctor
Solé considera la jubilación como un acontecimiento vital de
suma importancia para un médico, quien se ve forzado
necesariamente a redefinir el sentido de su vida debido al
fuerte componente vocacional y de servicio de la medicina. Los
sacrificios que comporta la profesión se habían visto
compensados hasta entonces por el trabajo destinado a la
sociedad y se ha visto como la jubilación ha sido maltratada. Y
así será planteado en el II Congreso de la Profesión Médica de
Cataluña, que se celebrará en Tarragona en junio, a través de la
ponencia "La jubilación de los médicos: cuándo y cómo", dirigida
por el mismo doctor Josep Maria Solé; y que abordará "los
mecanismos necesarios para corregir el agujero que se ha creado
con la desaparición de estos profesionales".
Las ‘canas’ de la Atención Primaria
La Medicina
Familiar y Comunitaria se ha convertido en una de las
especialidades envejecidas sobre las que ha alertado la OMC, y
ciertamente parece que ha dejado de ser un camino atractivo para
los estudiantes. El doctor Antonio Fernández-Pro, vicepresidente
primero de la Sociedad Española de Médicos Generales y de
Familia (SEMG), sostiene que la jubilación debe ser voluntaria
tanto a los 65 como de los 65 a los 70 años, tras haberse
efectuado un reconocimiento oportuno de las capacidades físicas
y mentales. Según el vicepresidente primero de la SEMG, aun
cuando estos profesionales no realicen guardias o presten
servicios en Urgencias, pueden aportar aún mucho al sistema y su
experiencia debería ser tenida en cuenta como algo positivo, no
como un problema. Para Fernández-Pro el déficit de médicos está
todavía por venir y "nos esperan peores años que los que hemos
vivido", por lo tanto la decisión de jubilar a profesionales aún
en plenas condiciones de prestar servicio debe ser revisada.
Por su parte la doctora Paloma Casado, vicepresidenta de la
Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN),
considera que mientras se mantengan los niveles de competencia
profesional debería darse opción a una jubilación voluntaria más
tardía, más que nada porque a su juicio la jubilación forzosa a
los 65 va en contra del déficit de profesionales. Según la
doctora Casado, retrasar la jubilación no es ni mucho menos la
solución total al problema de la escasez de médicos, pero sí
daría mayor margen de maniobra para buscar una solución. La
vicepresidenta de SEMERGEN reconoce que la Atención Primaria es
un área muy envejecida dentro de la profesión médica y que el
grueso de los médicos generales y de familia tiene en la
actualidad entre 45 y 55 años, con lo que próximamente se
jubilarán buena parte de ellos. En palabras de la doctora
Casado, "se debe empezar a buscar soluciones, puesto que si lo
dejamos ir pasando en unos años nos encontraremos frente a un
grave problema".
Ciertamente la Atención Primaria sufre en gran medida la
masificación, crecimiento y envejecimiento de la población y la
satisfacción y motivación de los profesionales del primer nivel
asistencial está en horas bajas. Buena prueba de ello son las
movilizaciones de este colectivo que en el primer trimestre de
2008 han afectado a cuatro comunidades autónomas y en otras se
ve reflejado en las negociaciones bajo aviso de huelga que están
manteniendo algunos sindicatos. El doctor Josep Basora,
vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y
Comunitaria (semFYC), considera que en el futuro debería
considerarse un sistema de acreditación y reacreditación de los
médicos. Según este médico, aquellos que puedan aportar algo al
sistema sanitario y a la sociedad deberían poder continuar
ejerciendo y sería conveniente aprovechar el bagaje tan
importante que han logrado reunir.
El 63,7 por ciento de los profesionales de Medicina de Familia y
Pediatría de Atención Primaria están en la franja que va desde
los 30 a los 50 años, según datos oficiales
El doctor
Basora habla también de la necesidad de atender al papel del
médico emérito y de la posibilidad de que los profesionales que
hayan alcanzado la edad de jubilación puedan contribuir a otras
funciones como la formación médica continuada, el asesoramiento
o la investigación; pero también el trabajo asistencial si está
en condiciones de continuar afrontando la carga de trabajo que
supone. El vicepresidente de semFYC alude a la juventud de la
especialidad de Medicina de Familia y al momento de inflexión
actual como posible causa de la escasez de profesionales que
afecta a la AP, y reclama para esta rama una presencia más
importante en la universidad.
Experiencias compartidas
La Vocalía de
Médicos Jubilados de la OMC celebró en Córdoba en el mes de
abril de 2007 su I Congreso Nacional de Médicos Jubilados en el
que participaron unos 200 facultativos de toda España. En aquel
primer encuentro, ya se debatió sobre la situación de déficit de
facultativos y se alertó de que la jubilación de las próximas
generaciones de médicos podría agravar la situación. En el
encuentro se resaltó la importancia de darle un sentido a la
etapa de retiro y sacar partido de la experiencia de los
profesionales jubilados.
La preocupación por el sistema de copago de fármacos, la poca
sensibilidad que se tiene hacia el médico una vez dejada su
profesión o la temprana edad de jubilación, que provocará que en
los próximos años España pierda cinco generaciones de
profesionales muy bien formados, fueron algunos de los temas más
importantes tratados en el encuentro. En declaraciones a este
medio, Fernando León, presidente del Colegio de Médicos de
Córdoba, aseguraba a la fecha de este Congreso que una de las
preocupaciones del médico jubilado, que ha trabajado durante
muchos años, es ver que al final tiene que pagar parte de los
medicamentos que consume.
Desde la Vocalía a cargo del doctor Francisco Paredes, se ha
preparado la segunda edición del Congreso para los días 25, 26 y
27 de octubre de 2008 en Zaragoza. En él se tratarán de nuevo
temas de interés para los médicos retirados, tales como las
pensiones o la Ley de Dependencia. Además tendrá lugar una
conferencia sobre "Santiago Ramón y Cajal y la vejez" a cargo
del doctor y profesor Fernando Solsona.
Algunos expertos apuntan a que la edad de jubilación se
podría ampliar, incluso, a los 75 años, proponiendo para estos
profesionales colocaciones alternativas como profesores
magistrales, tutores de residentes, consultores o asesores
docentes
En definitiva, abandonar la vida laboral se ha convertido en
general para el colectivo médico más en una batalla que en un
dejar ir, bien sea por el deseo de resistirse a desprenderse de
un rol profesional y prolongar la actividad unos años más o por
querer asegurar un poder adquisitivo para su retiro y evitar el
desfase económico que tiene lugar al subir el peldaño de la
jubilación.
Al parecer, dejar a la libre interpretación de las autoridades
autonómicas una norma en principio neutral ha abierto las llagas
del sector profesional y ha puesto en evidencia la falta de
previsión y planificación de los recursos humanos del Sistema
Nacional de Salud. Algunos médicos se quejan de la ausencia de
sensibilidad hacia los profesionales jubilados y agradecimiento
por los servicios prestados. Lo que sí es claro es que los
mayores, jubilados, tercera edad, según el nombre que se quiera
dar al grupo poblacional que abandona la vida laboral activa,
han pasado a ser un colectivo al que obligatoriamente debe
escucharse y atender. La sociedad en general debería tener en
cuenta a aquellos que llegan a la etapa de retiro profesional
puesto que la importancia que han tenido para ella no puede
desaparecer una vez cruzado el umbral de la edad de jubilación.
La acumulación de conocimientos e ideas, la disponibilidad de
tiempo y la gratitud merecida a esta etapa de la vida deben ser
argumentos suficientes para tener en cuenta a un colectivo cada
vez más numeroso, saludable, hábil y energético y claramente el
concepto de jubilados debe ser revisado socialmente.