El
enfermo, que padece obesidad mórbida, fue sometido a un
bypass gástrico en un centro público, sufriendo en las horas
siguientes a la intervención una salida de contenido
hemático y taquicardia, por lo que se decidió una
reintervención
Durante la inducción anestésica de la segunda operación el
paciente presentó parada cardiaca por hipoxia de diez
minutos de duración que le ocasionó importantes signos de
sufrimiento cerebral, habiéndole sido reconocida una
minusvalía del 68 por ciento.
La sala contenciosa, teniendo en cuenta el contenido de la
demanda y la pericial judicial practicada, considera probado
que existió una impericia en la intubación por parte de los
facultativos y tacha el consentimiento informado de genérico
al no aludir a ningún riesgo personalizado del paciente,
sobre todo teniendo en cuenta que existían serias
dificultades anestésicas.
Según el fallo, todo confirma la existencia de una relación
causal entre la hipoxia y los daños. Sin embargo, el
paciente considera que la indemnización concedida no cubre
la totalidad de los daños ocasionados, ya que padece una
pérdida de agudeza visual, manos en garra, dificultad para
la movilidad, incapacidad laboral para su profesión
habitual, así como importantes daños morales ocasionados
tanto a él como a sus familiares, por lo que está barajando
la interposición de recurso ante el Supremo, ha anunciado la
Asociación El Defensor del Paciente.
Fuente: Diariomedico.com