Rosa María Simó,
presidenta del Comité de Etica Asistencial (CEA) del Hospital Universitario
Central de Asturias (HUCA), ha advertido que el consentimiento informado (CI)
"es un instrumento que se ha desvirtuado y debe ser entendido como un proceso,
no como un mero documento".
Redacción - Lunes, 20
de Abril de 2009 - Actualizado a las 00:00h.
Simó, que ha intervenido en una conferencia organizadas por la Sociedad
Internacional de Bioética (SIBI), ha recordado que el CI se utiliza mucho como
un documento de defensa legal de la actuación clínica, lo que ha supuesto la
pérdida de su sentido inicial.
El CI está ligado al
proceso de desarrollo de autonomía del paciente, "que obliga a respetar su
voluntad incluso cuando es contraria a la del equipo médico". Es más, según Simó,
ante un posicionamiento contrario del paciente los facultativos deben ofrecerle
alternativas.
El consentimiento informado debe ser redactado de forma que sea adecuadamente
entendido por el enfermo y otorgado una vez resueltas sus posibles dudas. "El
médico debe quedarse satisfecho sobre cómo el paciente ha entendido la
información que se le ha dado y convencido de que el consentimiento ha sido
objetivo y real".
Simó ha aludido también a la utilización del privilegio terapéutico, que permite
al médico dosificar la información si piensa que puede interferir en su proceso,
por ejemplo, "si en un caso de crisis hipertensiva la información puede agravar
la situación del enfermo". Cuando el facultativo deje de dar información debe
hacer constar este dato en la historia clínica.
El reto futuro
La presidenta del CEA
del hospital asturiano ha reconocido que "aún queda mucho por hacer" hasta
conseguir que el consentimiento responda a estas premisas porque "se ha tendido
más a la firma burocrática de un documento que a la información en sí misma".
La utilización del consentimiento "se ha desorbitado". Por ejemplo, el HUCA
dispone de 400 modelos de CI para distintas actuaciones diagnósticas o
terapéuticas.
La propuesta de Simó es "tratar de reconducir el CI a su sentido inicial, que es
la mejora de la relación clínica basada en el principio de que el médico propone
y el paciente acepta o no, superándose el antiguo modelo de relación en el que
el médico decide y el paciente acepta".
Esto significa apostar por una relación clínica "más humana y corresponsable",
sobre la base de que el protagonista de la enfermedad es el paciente, no el
personal sanitario.
Hay que reconducir el CI a su sentido inicial, que es la mejora de la relación
clínica basada en el principio de que el médico propone y el paciente acepta o
no
Fuente: Diariomedico.com