La Audiencia
Provincial de Madrid ha rechazado la demanda de una paciente que sufrió una
infección tras operarse de la columna.
El
fallo concluye que no se puede considerar que la infección se haya producido en
el propio quirófano, puesto que no es un germen habitual en este ámbito, sino de
la flora intestinal.
La demandante contrajo la infección conocida como
bacteria hospitalaria cuando se operaba de Espondilolistesis
Grado II a nivel L5-S1 y alegaba que el centro carecía o no
adoptó las medidas sanitarias exigibles durante la
intervención. Por ello, demandó a los médicos que le
asistieron en la operación y en el postoperatorio, al
hospital y a su aseguradora por falta de asepsia del
quirófano y del instrumental. Reclamaba una indemnización de
57.739 euros.
El Juzgado de Primera instancia número 82 de Madrid
concluyó que se realizó profilaxis de infección quirúrgica,
administrándose 2 gramos de cefazolina IV al inicio de la
cirugía y una segunda dosis tres horas y media más tarde.
Además, se había preparado el campo quirúrgico con solución
antiséptica de piovidona iodada y se administraron
antibióticos de forma profiláctica.
El juzgado también tuvo en cuenta que la paciente firmó
el documento de consentimiento informado "y entre los
riesgos figuraba la infección posquirúrgica". Asimismo,
señalaba que la enferma presentaba dos factores que
favorecían el desarrollo de infecciones, como son la
obesidad y haber sufrido anteriormente una hepatitis. Según
el fallo, la infección por este germen es por contaminación
directa de la herida quirúrgica, al estar próxima a la zona
anal.
No eran responsables
Por todo ello, el tribunal madrileño considera que la
prueba practicada impide imputar a los médicos o al hospital
las consecuencias derivadas de la infección. Según la
resolución, que recoge las argumentaciones de Ofelia de
Lorenzo, letrada de De Lorenzo Abogados, "la autoinfección
nosocomial era inevitable, a pesar de las medidas
profilácticas adoptadas".
El tribunal considera que dicho daño no fue consecuencia
de falta de asepsia en el quirófano o en el ámbito
estrictamente hospitalario o de una mala praxis del
personal. "Fue un riesgo inevitable, ya que el germen se
encuentra en la propia paciente y se produce aun en
condiciones de adopción de medidas extremas de asepsia y
cuidado
Fuente: Diariomedico.com