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Ablación de arritmias por radiofrecuencia

 


Hay una serie de problemas del ritmo cardiaco que pueden alterar la vida de los niños, como las taquicardias paroxísticas.

Hay una serie de problemas del ritmo cardiaco que pueden alterar la vida de los niños, como las taquicardias paroxísticas. Francisco García-Cosío, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital de Getafe, de Madrid, ha dicho a Diario Médico que tales problemas asustan a los médicos, pero son curables.

El cardiólogo dirige el XXII Curso de Arritmias y Electrofisiología Clínica, que se celebra en el citado centro.


Estas arrtimias se pueden tratar con éxito con ablación.

Hay que recordar que la cuna de la ablación es el Wolff-Parkinson-White: "Lo que ocurre es que en niños muy pequeños se procura no exponerles a agresión o a rayos salvo que sea imprescindible.

No se sabe qué repercusión tienen la cicatrices del corazón producidas por la ablación en el crecimiento del órgano".

 

  • Un elevado número de arritmias se asocian a defectos congénitos, se detectan en el electrocardiograma y se pueden vigilar


Ha habido trabajos en ovejas que mostraban que las que se sometían a una ablación para resolver una arritmia a edades tempranas podían experimentar problemas en el desarrollo del corazón. Por eso, "no se recomienda hacerla en pacientes pediátricos, pero a partir de los 12 ó 13 años se puede hacer sin problema".


No obstante, hay niños pequeños en los que es imprescindible efectuar una ablación con radiofrecuencia, sobre todo en casos dramáticos como las taquicardias incesantes. "Se trata de una vía accesoria de conexión anómala auriculoventricular, pero tiene unas características que hace que sea muy fácil que aparezcan taquicardias".

 


Historia clínica


Estos niños llevan desde el nacimiento con una frecuencia cardiaca de 180 por minuto, por lo que empiezan a perder capacidad contráctil y entran en insuficiencia cardiaca. "Con la ablación de la vía anómala se curan. Es una buena opción, porque la alternativa es el trasplante cardiaco".

García-Cosío ha recordado que la primera que hicieron fue a un niño de ocho años derivado de otro centro, que estaba prácticamente cada mes en urgencias por la dilatación cardiaca. "En tres horas se curó".

La tasa de recidiva es pequeña: se sitúa entre el 2 y el 3 por ciento. Por eso, "el éxito de la ablación con catéter se considera amplio".
Hasta que se les pueda realizar la ablación se les mantiene con fármacos. "Se suele empezar con betabloqueantes y antagonistas de la adrenalina, ya que son antiarrítmicos suaves que se toleran bien".

En cuanto tienen 14 años y quieren correr, es mejor la ablación. "No estamos hablando de paliación, sino de curación, pues el tratamiento ofrece grandes beneficios".

El cardiólogo ha comentado que el correcto funcionamiento eléctrico del corazón depende de muchas teclas y es muy complejo. Un elevado número de arritmias se asocian a defectos congénitos, se detectan en el electro y se pueden vigilar. "Esto puede ayudar a prevenir lesiones en los familiares. Hay que evitar que al médico le pasen inadvertidas algunas alteraciones en los intervalos QT. Si tienen dudas, que lo comuniquen a alguien que maneje estas cosas y que pueda emitir un juicio adecuado".

Los pacientes intervenidos por cardiopatías congénitas suelen desarrollar arritmias auriculares. "Por lo demás están bien después de que se les ha resuelto una transposición de vasos o una atresia de la triscúspide. Se suele quedar la aurícula derecha con muchas cicatrices y desarrollan taquicardias auriculares. "Dicho proceso está siendo un campo muy significativo en el que hacemos lo que podemos con la ablación con catéter y los resultados son buenos cuando las taquicardias no son complejas", ha concluido.
 



ELECTRICIDAD DEL CORAZÓN


Cada célula cardiaca se comporta como un pequeño condensador que se descarga al activarse en cada latido cardiaco y luego se recarga autónomamente gracias a su actividad metabólica, productora de energía.

Esta carga y recarga está delicadamente regulada por una serie de genes que controlan el paso de iones (sodio, potasio, calcio, cloro) a través de la membrana celular e incluso en el interior de la célula.

Cuando hay una anomalía congénita de uno de estos genes se puede producir una grave inestabilidad que conduzca a parada cardiaca y muerte súbita. Se han identificado muchas anomalías que, si bien son poco frecuentes, pueden tener consecuencias dramáticas, como la muerte de un niño o joven aparentemente sanos. Se incluyen en este apartado los síndromes de QT largo, de QT corto, las taquicardias catecolaminérgicas (dependientes de catecolaminas-adrenalina) y el síndrome de Brugada.
 

 

Fuente: Diario Interactivo
 

 

 

 

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