MALEN RUIZ DE ELVIRA - Madrid - 22/05/2010

Instalación en California del proyecto SETI que intenta captar señales de
civilizaciones extraterrestres.- SETI
Hay acontecimientos, tanto naturales como causados por el hombre, que pueden
suceder en cualquier momento y tienen la capacidad de transformar el mundo,
aunque normalmente ni nos acordemos de tales posibilidades. Sobre esta reflexión
la revista Scientific American ha pedido a los expertos que seleccionen y
analicen 12 de las novedades que cambiarían nuestra sociedad sin remedio, así
como la probabilidad de que se produzcan antes de 2050. Muchos de ellas se
incluyen en cualquier predicción pero probablemente no se desarrollarán de la
forma en que la gente imagina, asegura la revista.
Una posibilidad obvia es la clonación
humana, que se cataloga como probable. "Es muy difícil pero también parece ser
inevitable", señala Charles Q. Choi. Desde que se produjo en 1996 el nacimiento
de la oveja Dolly, que fue el primer mamífero clonado, muchos lo han intentado
pero el proceso ha resultado estar plagado de dificultades, al contrario de lo
que sucede en otros mamíferos, como las vacas o los perros.
¿Y si se descubrieran dimensiones
extras, que sumar a las cuatro establecidas por Einstein? La probabilidad de que
esto suceda está en la mitad de la escala que establece la revista y el
acelerador LHC podría alcanzar la energía suficiente como para proporcionarnos
un atisbo de otras dimensiones. La prueba de que existen "alteraría
drásticamente nuestra noción de la realidad", dice el cosmólogo Max Tegmark.
La vida inteligente extraterrestre es
otro de los acontecimientos que alcanzarían la primera plana de los periódicos
sin duda alguna. ¿Cómo responderíamos a una señal del espacio? se pregunta John
Matson. El descubrimiento de sistemas planetarios distintos del nuestro da mayor
base a la hipótesis de que existe vida en otros lugares del universo, pero la
dificultad de comunicación y la de detectar vida primitiva hacen que la
probabilidad de que suceda antes de 2050 se considere baja.
El miedo a que se produzca un
conflicto nuclear sigue vivo, a pesar de los esfuerzos para controlar las armas
atómicas. Si se da a escala local, no habría efectos globales a no ser que se
tiraran docenas de bombas nucleares, recuerda Philip Yam, y entonces se
produciría una pesadilla de alcance mundial, con miles de millones de víctimas
directas e indirectas La probabilidad es baja.
La creación de vida es otra vieja aspiración todavía sin culminar, aunque se
considere muy probable que se consiga. Por ahora se sintetizan en laboratorio
genes o incluso genomas completos, pero se insertan sólo en microorganismos y
además estos son naturales. La biotecnología está en todas partes pero lo
inanimado no se convierte en vivo. Las enzimas de los detergentes se han
modificado para que actúen en agua fría, por ejemplo, recuerda David Biello.
Los superconductores de alta
temperatura, si existen, cambiarían radicalmente las redes eléctricas, por
ejemplo, pero la probabilidad está solo en la mitad de la escala, lo mismo que
una nueva pandemia letal, como la que hizo temer el nuevo virus de la gripe
H1N1. Que la inteligencia artificial produzca máquinas con conciencia es
probable y revolucionará el mundo. La subida del nivel del mar (muy probable)
redibujará los mapas y afectará de modo casi inimaginable a todo el planeta,
mientras que conseguir explotar la fusión nuclear como fuente de energía se
considera muy poco probable, menos que la colisión catastrófica de la Tierra con
un asteroide, aunque se puedan producir eventos locales de gran gravedad.
Por último, existe la casi certeza de
que se va a producir el gran terremoto tantas veces predicho en California, pero
no se puede estimar la gravedad de sus consecuencias.
Fuente: El pais.com